Actualización: Jue, 18 / Jul / 2019 9:02 am
Colombia.com Bogotá Jue, 18 / Jul / 2019 8:43 am

Opinión: ¿El aumento de sueldo a los congresistas hará parte del gobierno "austero" de Duque?

Al subpresidente no le bastó con viajar por el mundo, ni comprar un asador bajo una licitación, sino que también decidió derrochar el dinero con un polémico aumento a los congresistas en Colombia.

Iván Duque aumentó sueldo de congresistas en Colombia
Iván Duque, durante el acto de posesión como presidente de Colombia. Foto: Twitter

Austero, ra.

Del lat. austerus, y este del gr. austerós.

  1. adj. Sobrio, morigerado, sin excesos.

La anterior definición es todo aquello que desde un principio nos quiso vender el uribismo en Colombia, en relación con quién era y lo que iba a hacer el hoy presidente Iván Duque.

Durante la campaña presidencial, en 2018, Duque se vendió como un hombre que luchaba por cada una de las cualidades que definen a una persona austera: sobriedad, moderación, buen ahorrador y buen administrador.

Bueno, aunque eso de “se vendió” es una mentira, ¿no? Todos sabemos que Duque no puede expresarse por sí mismo, y cuanto trata de hacerlo termina mostrando la poca capacidad de convencimiento que tiene (los siete enanitos de la economía naranja, sería un claro ejemplo de esto). Al “presidente” nos lo vendieron.

Dice un famoso dicho colombiano que “un paisa le vende a usted hasta un hueco” y ¡oh, sorpresa!, la frase tenía razón. En la campaña, el dictadorcillo de quinta que tenemos, quien además es paisa (sin el ánimo de generalizar), y que vende mentiras a diestra y siniestra, nos terminó metiendo un “huecazo” como primer mandatario de nuestro país. Un hombre que, según el “innombrable”, recuperaría la economía con (lea bien y trate de no reír): “menos impuestos, transparencia, apoyo a sectores sociales” y, la mentira de la que todos hablan hoy, "austeridad".

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El gobierno "austero" de Duque

Está bien que durante los casi 12 meses que lleva en la Presidencia ha dejado el país sin supervisión (dejó a Marta Lucía Ramírez que es casi como dejar a nadie), en 18 ocasiones, traducido esto en 54 días de viaje; es decir, casi dos meses fuera del país. Pero, como estamos es hablando de dinero, cabe mencionar que la cuantiosa cifra que le han costado sus viajecitos a El Vaticano, a posesiones presidenciales, a Sillicon Valley (Estados Unidos) y otros lujitos, también en Europa, ya supera los 1.500 millones de pesos.

Con todo esto, vuelvo y digo: está bien. Son cosas de cualquier presidente; no uno que prometió ser austero durante su gobierno, pero vale, esto se le pasa.

Incluso, nos podemos hacer los de la "vista gorda" con la compra de un asador para su casa privada, que, aunque la cifra es un poquito escandalosa (más de dos millones de pesos), lo irónico de este caso es que no lo pudo comprar como cualquier ‘cristiano’ lo haría: yendo a un Homecenter o un Easy, hacer la fila, pagarlo, y ya, sino que debió abrir una licitación. ¿En serio? ¿Una licitación para un asador? Más burocracia, más dinero gastado en cotizaciones, más papeleo. Más de todo, pero menos de austeridad.

Sin embargo, pasémoslo. Todos tenemos derecho a un buen pedazo de carne asada, aunque para eso deba hacer cinco cotizaciones y gastar de las arcas de la Presidencia para su gusto privado.

Más plata. Menos trabajo

Ahora bien, lo que no se puede tolerar es la sinvergüenzada que hizo este miércoles.

Señor, subpresidente Duque, ¿en qué parte de su plan austero encaja el hecho de subirle el sueldo a los “honorables” congresistas en un 4.5 %? Es que, por favor, no podemos estar hablando de ahorro y buena administración cuando en medio de la nada usted sale con un decreto que pretende despilfarrar 32 millones 741 mil pesos, al mes, en cada uno de los 280 vagos que componen el Congreso.

¡Por Dios! ¿En serio derrocharemos más de ciento diez mil millones de pesos al año en 280 payasos que lo único que hacen es defender delincuentes en las plenarias (llámese ‘Santrich’ o Andrés Felipe Arias) y no se enfocan en, al menos, aprobar un mandato de la Consulta Anticorrupción; que por cierto, resolvía este “pequeñito” problema?

‘Ivancito’, si vamos a hablar de austeridad, no desperdiciemos de esa forma el dinero. Costear el cinismo de los congresistas colombianos no tiene nada de moderado, ni mucho menos de sobrio. Pongámosle seriedad a la cosa, por favor.

Christopher Ramírez - Colombia.com