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Colombia.com Bogotá Jue, 30 / May / 2019 8:23 am

Opinión: La mentira de "los colombianos de bien"

Los uribistas aseguran ser los "colombianos de bien", a pesar de que la corrupción es "pan de cada día" entre ellos.

La mentira de los colombianos de bien
Andrés Felipe Arias, uno de los "pobres colombianos de bien". Foto: Twitter

Todos sabíamos que la decisión que tomara la Corte Suprema de Justica en relación con el caso de ‘Jesús Santrich’ iba a causar escozor en el país. Colombia vive una era de polarización, en el que solo se habla de “negro” o “blanco”, y en el que existe una línea muy delgada de indignación.

Todas las opiniones son recibidas; no digo aceptadas, porque no todos pensamos igual y aceptar lo que uno no cree es casi que imposible. Pero por supuesto, toda visión del país es respetable, por más que no se esté de acuerdo con ella.

"Colombianos de bien"

Sin embargo, hay actitudes que en serio no podemos tolerar, y es el intento de algunos “crecidos” que creen tener la integridad para autotitularse como “colombianos de bien”.

“Pareciera que los colombianos de bien estuviéramos acostumbrados a recibir malas noticias de quienes deben ser ejemplo para la sociedad”, fue la reacción que tuvo María Fernanda Cabal cuando se enteró de la liberación de ‘Santrich’.

Cabal puede expresar lo que quiera. Ya lo dije: todas las opiniones son respetables, pero, ¿en serio alguien puede decir quién es o no un “colombiano de bien”?

¡Por favor! Ya estamos cansados de esa frase que solo pretende mostrar una superioridad moral que simplemente no tienen.

Para “los colombianos de bien” lo único que funciona es que los exguerrilleros sean asesinados, que la defensa tenga más valor que la educación o que Estados Unidos invada Venezuela. En pocas palabras, para “los colombianos de bien”, la única Colombia perfecta es la de Uribe.

De no ser así, nuestro país estaría invadido de “castrochavistas”, “izquierdosos”, “comunistas”, “traidores de la patria” que solo piensan en “convertir a Colombia en otra Venezuela”.

Sin embargo, ninguno de estos improperios es dicho a los corruptos como el exministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, quien entregó sinfín de subsidios y licitaciones para el agro a sus “amigotes” que solo llenaron sus bolsillos de dinero, mientras el campo poco a poco se desangraba. No, ese “colombiano de bien” no es corrupto. ¡Qué va! Ese es un “perseguido por la castrochavista Justicia colombiana”.

Y así hay muchos casos de “colombianos de bien”, que infortunadamente han sido “víctimas” de los “ñeros izquierdosos que quieren traer la desgracia del comunismo al país”: Alejandro Ordoñez (clientelismo); exministros Sabas Pretelt y Diego Palacio (compra de votos para la reelección presidencial); Bernardo Moreno (chuzadas telefónicas); Mauricio Santoyo (nexos con paramilitares); Óscar Iván Zuluaga (saboteo al proceso de paz), entre otros.

Pero también se puede hablar de la congresista con la que iniciamos esto: María Fernanda Cabal, una “colombiana de bien” que en las pasadas elecciones parlamentarias de 2018 alcanzó una curul en el Senado, gracias a la compra de votos. Sin embargo, la “pobre” nunca participó en nada de eso. Todas las compras las hicieron hombres que solo querían ayudarla, sin razón alguna y a sus espaldas.

Esta “colombiana de bien” nunca participó en este delito, rechazó los actos de esos “bandidos”, pero no se ofuscó con la cantidad de votos ilegales que obtuvo. Supongo que el vaso se debe ver medio lleno, y pues, aunque la compra no fue un buen acto, los “voticos” sí fueron “una bendición de Dios”. Agradezcamos y ya.

“Pobrecitos” estos “colombianos de bien”.

Christopher Ramírez - Colombia.com