Fútbol Martes, 11 / Nov / 2008

Amenazas de muerte, la sombra del Campeonato Colombiano

  • Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com

    Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com

Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com
Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com
Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com
Tolima, club implicado en casos de amenazas.Foto:Colombia.com
Las denuncias de amenazas de muerte a jugadores colombianos ensombrecen el campeonato cuando varios equipos buscan clasificarse a la liguilla y evocan épocas oscuras del fútbol 'cafetero', cuyo torneo fue suspendido en 1989 a raíz del asesinato de un árbitro a manos de presuntos narcotraficantes.

El ex senador Gabriel Camargo, presidente del Deportes Tolima, líder de la campaña regular y uno de los dos equipos clasificados a los cuadrangulares semifinales, denunció que dos futbolistas de su equipo fueron amenazados de muerte antes del partido del anterior fin de semana ante el Envigado, que lucha por evitar el descenso.

El compromiso entre Envigado y Deportes Tolima terminó con marcador de 1-0 a favor del primer conjunto.

Camargo sugirió, en declaraciones a la prensa, que las amenazas contra los jugadores Gerardo Vallejo y Juan Carlos Ramírez provenían del presidente del Envigado, Alejandro Hernández, quien negó la acusación de manera categórica y anunció que interpondrá una demanda judicial contra el dirigente del Deportes Tolima.

Vallejo y Ramírez señalaron que no fueron amenazados, aunque Camargo asegura que los futbolistas niegan el hecho por 'temor', lo que alimentó la controversia en un momento de definiciones para varios equipos que buscan clasificarse a la liguilla por el título del Torneo Finalización 2008 o mantener la categoría.

El ambiente enrarecido en el Finalización evocó los hechos ocurridos a mediados de este año, cuando terminó el Torneo Apertura y hubo denuncias de amenazas contra futbolistas del América y el Deportivo Cali, entre ellos el portero internacional Oscar Córdoba, ahora jugador del Millonarios de Bogotá.

El defensor del América Iván Vélez señaló en julio pasado que sus compañeros de equipo Víctor Cortés, Adrián Ramos y Paulo César Arango recibieron intimidaciones por parte de supuestos hinchas molestos porque los 'Diablos rojos' de Cali habían perdido la final del Apertura ante el modesto Boyacá Chicó.

Las amenazas anónimas proferidas el semestre pasado contra Córdoba, titular de la selección 'cafetera' en el Mundial de EE.UU.'94 y ex jugador del Boca Juniors, y el centrocampista argentino Paolo Frangipane se debieron a que su equipo de entonces, el Deportivo Cali, tuvo un mal desempeño en el torneo colombiano.

A raíz de esos hechos, Córdoba renunció al Deportivo Cali y se vinculó al Millonarios, mientras que Frangipane optó por marcharse de Colombia.

En abril de este año, el defensor colombiano Estiven Vélez denunció haber recibido amenazas después de cometer un error en un partido que su equipo, el Atlético Nacional de Medellín, empató 1-1 con el Audax Italiano de Chile, en la Copa Libertadores de América.

"Aparte del dolor que me produjo el error para el empate, la gente se metió conmigo y hubo amenazas de muerte. Por mis fallos y bajo rendimiento he recibido llamadas preocupantes para mí y mi familia", declaró entonces Vélez, que también ha formado parte de la selección 'cafetera' que disputa las eliminatorias mundialistas.

En abril de 2007, el centrocampista colombiano Oswaldo Mackenzie declinó actuar con el América de Cali ante el Atlético Júnior de Barranquilla, tras denunciar supuestas intimidaciones por parte de desconocidos.

El entrenador del Deportes Quindío en el primer semestre de 2007, el colombiano Diego Umaña, denunció amenazas de muerte originadas, según él, por presiones de algunos sectores de la prensa de la ciudad de Armenia (centro-oeste).

Umaña dirige actualmente al América de Cali, aunque ya anunció que dará un paso al costado en diciembre próximo, sin importar si gana o no el título de Liga.

El fútbol colombiano soporta amenazas y hechos violentos desde hace varias décadas, aunque las más críticas fueron las del 80 y el 90, cuando, de acuerdo con las autoridades, los narcotraficantes controlaron varios equipos profesionales.

En el contexto de la infiltración de la mafia de la cocaína en el fútbol, fue asesinado el árbitro Álvaro Ortega, el 15 de noviembre de 1989 en la ciudad de Medellín, después de dirigir un partido de Liga.

Las autoridades atribuyeron en principio el asesinato a los 'apostadores' ligados al narcotráfico que sintieron afectados sus intereses con la actuación de Ortega en otro compromiso de ese campeonato.

Ese crimen y la presión del gobierno llevaron a la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor, Liga profesional) a suspender el torneo de 1989 y a declarar desierto el título de campeón, en un hecho sin precedentes en el país. EFE