Bolívar la ganó a Oriente por la Copa Sudamericana

Miércoles, 04 / Sep / 2002
Por Fernando Cabezas Mariscal. Bolívar (4) y Oriente Petrolero (2) protagonizaron un vibrante partido que de yapa (añadidura) tuvo seis golazos. Fue un resultado justo porque Bolívar siempre tomó la iniciativa. Oriente estuvo cerca de llevarse puntos de La Paz.

Hacía tiempo que en el Hernando Siles no se tenía una exhibición futbolística como la que vivimos esta “tarde-noche” de septiembre. Hacía tiempo que no se veía a la gente, dejar el estadio con sonrisas y gritos de aliento para sus jugadores, contenta por el generoso fútbol que se le mostró. Hacía tiempo que al aficionado no se le regalaba media docena de goles de la jerarquía que tuvieron los 6 de esta jornada... Hacía tiempo que los equipos bolivianos no daban motivos para el piropo.

Vladimir Soria, el Director Técnico de la Academia, mandó a la cancha al mejor equipo del que disponía, tanto así que no utilizó (no es obligatorio hacerlo) ninguno de los cambios que le permite el reglamento. Soria puso sobre el gramado de Miraflores a Fernández, Ribeiro, Sánchez, Lígori, Sandy, Colque, Tufiño, Iván Castillo, Mercado y Botero.

Néstor Clausen que dirige a Oriente Petrolero, mandó a Higa, Hoyos, Arana, Abrigo, Méndez, Justiniano, Melgar, Giménez, Suárez y José Alfredo Castillo. Es decir que el DT argentino, también utilizó a su mejor gente. Los 2 equipos entraron para ganar, poniendo toda la carne al asador.

Bolívar era el local y por tanto debía llevar la batuta en el encuentro, los celestes habían declarado antes del partido que pretenderían ganar por varios goles de diferencia, tomando en cuenta que la clasificación en la Sudamericana puede definirse por diferencia de goles.

Los de Oriente, concientes también de esa alternativa, se guarecieron en su defensa, pero con hombres como el “Sucha” Suárez y José Alfredo Castillo, el contragolpe nunca deja de ser el arma feroz y mortífera.

El primer tiempo no fue del mismo nivel que el segundo, pero a pesar de los errores en las entregas de balones y a las defensas (que fueron los puntos más flojos en ambos cuadros) Bolívar y Oriente ya anunciaban la lucha sin cuartel que llegó en la segunda mitad del partido.

Corría el minuto 16 de la primera fracción cuando arrancó un nuevo ataque celeste. Rubén Tufiño emprendió veloz carrera por la izquierda, mandó un buen pase al centro, la recibió solo Joaquín Botero (habilitado por Arana que se durmió en sus laureles) y el goleador la puso por encima de la cabeza de Pedro Higa que había optado por salir desesperado. Nada pudo hacer el arquero, para evitar que el goleador de marras lo colgara. Bolívar ponía el marcador uno a cero. Las tribunas gritaban el primer golazo de la noche.

En el segundo tiempo, Bolívar siguió apretando a Oriente; pero a momentos, la traslación de la pelota de su defensa al ataque le resultó complicada, por la predisposición de los orientales y por la imprecisión de sus propios jugadores.

A los 4 minutos del complemento, salió un centro de los pies de Luis Gatty Ribeiro. Botero se tiró en plancha y de “palomita” cabeceó fuerte, hacia abajo; el rebote superó a Pedro Higa, pero la pelota dio en el travesaño. La hinchada celeste se tomaba la cabeza...podía haber sido el gol definitivo.

Catorce minutos después, es decir a los 18, el contragolpe de Oriente pilló a la zaga celeste absolutamente desprevenida. Fue una estupenda corrida de Róger Suárez que llegó al fondo de la cancha y lanzó un centro. La pelota picó en el suelo, desubicó a José Carlo Fernández y llegó mansita a los pies de José Alfredo Castillo. El gran goleador ponía el uno a uno y enmudecía al Siles.

Tras el gol, Oriente comenzó a tocar la pelota lejos de su arco con la intención de ocultársela a los bolivaristas, pero no habían pasado 4 minutos del baldazo de agua fría, y los celestes no dejaban pasar la posibilidad de su reivindicación. Fue Miguel Mercado quien saltó más que sus cancerberos, fue un gran cabezazo que por artimañas del destino no entró en arco de Higa. La pelota volvió a dar en el travesaño y ya eran 3 los postes malditos para la Academia. El rebote fue tomado por Marco Antonio Sandy que de cabeza también, la mandó al fondo. 2 a 1, pero faltaba mucho y la diferencia no satisfacía.

Lo que seguiría después sería tan electrizante, que narrarlo no es tarea fácil. Todos pensaron que Oriente cuidaría el resultado... (total, pensaban muchos... En Santa Cruz podría revertirse el marcador) Pero Oriente sorprendió a todos y si a los 18 minutos fue el Sucha quien se la dio a José Alfredo, a los 24, es decir dos minutos después del gol de Sandy, fue José Alfredo quien se la sirvió en bandeja al Sucha. El goleador mandó un remate al ras del piso... imposible para el Gato Fernández. La cosa estaba 2 a 2... y aun habría mucha historia en el tintero.

De puro corajudos, los bolivaristas se mandaron al arco del frente, Iván Castillo estuvo a punto de convertir y obligo a que les cedieran un córner. Salió el centro desde la derecha y fue el turno de Oscar Sánchez, de cabeza... la cosa estaba 3 a 2. Tuvo que ser otro zaguero en que vuelva a poner a Bolívar al frente.

Hasta allí, las 12.348 personas que poblaron las gradas del estadio, habían sido testigos de 5 golazos. Faltaba uno. La cereza sobre el pastel llegaría a los 32 minutos del segundo tiempo, del pie derecho de Gonzalo Galindo. El mismo ya había intentado en un tiro libre a los 42 minutos de la etapa inicial y el madero le dijo no. Esta vez, Gonzalo volvió a apuntar, y cuando todos esperaban un centro, el cochabambino la puso junto a uno de los palos. Higa se estiró, pero su esfuerzo fue estéril. La pelota estaba en el fondo de su valla. Bolívar había logrado dos goles de diferencia, pero más allá de todo, Bolívar y Oriente habían alegrado a la gente. Hoy Bolivaristas y Orientistas podrán dormir tranquilos, orgullosos de sus jugadores y del fútbol que mostraron.

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