Colombia.com Bogotá Miércoles, 08 / May / 2019

¡Cómprame un balón o cómprame un smartphone!

Muy seguramente como padres hemos querido escuchar lo primero, pero en esta era es muy común que los gustos de nuestros hijos se inclinen por lo segundo, y no es de asombrarse, según una encuesta reciente del DANE los niños empiezan a tener celular a partir de los 5 años

Si los adultos no somos capaces de dar un buen uso a este dispositivo, imagine usted lo que puede hacer un niño. Foto: Shutterstock
Si los adultos no somos capaces de dar un buen uso a este dispositivo, imagine usted lo que puede hacer un niño. Foto: Shutterstock

¿impresionante verdad? Y aunque estos datos los revela un departamento de gran importancia y credibilidad, todos sabemos que incluso desde los 3 años y menos, un niño ya tiene en sus manos un celular y lo manipula con total destreza.

Pero esto no es lo que realmente inquieta, lo interesante del asunto es que el uso del celular ya no solo ocupa un pequeño espacio de distracción en la vida del niño, sino que se convierte en un hábito, para un pequeño de 4 años ya no es una aventura deslizarse por el rodadero del parque, la verdadera aventura es lograr pasar al siguiente nivel de su juego predilecto sin que se agote la batería del artefacto.

Pero son aún más sorprendentes las conductas que genera el uso del celular a tan temprana edad, en pequeños que todavía no tienen responsabilidad para usar un teléfono móvil, pues si los adultos no somos capaces de dar un buen uso a este dispositivo, imagine usted lo que puede hacer un niño.

Los padres deben controlar el uso de los celulares en sus hijos. Foto: Shutterstock

El infante cambia su relación social y familiar, prefiere estar alrededor de 3 horas o más sumergido en su pantalla a compartir un almuerzo familiar en casa de la abuela, además de este aislamiento, se torna manipulador si sus padres no lo complacen comprando un Smartphone; "tú no me quieres", "voy a quedar mal frente a mis amigos", "no me comprendes", "todos tienen uno y yo no"; etc., puede bajar su rendimiento académico y lo que es aún más grave, está expuesto a los abusadores que se encuentran al acecho de niños sin vigilancia que se involucran a temprana edad en las redes sociales.

Como padres en alguna ocasión para evitar un berrinche en público o para que nos dejen realizar nuestras actividades hemos proporcionado un celular a nuestros hijos: "tenga y no moleste", y en una sociedad sin muchas oportunidades donde se requiere llevar los niños al colegio, dejar almuerzo listo, trabajar, recogerlos del colegio, llegar al quehacer del hogar, acompañarlos en sus tareas, alistar los uniformes del siguiente día, preparar la cena y demás, se convierte en un auxiliar doméstico, para poder tomar un “respirito” o simplemente pensamos equivocadamente que los niños merecen distraerse un poco.

Pero tampoco se trata de satanizar este aparato tecnológico que también tiene ventajas y nos permite monitorear un poco más a los chicos cuando están lejos de casa, no, de ninguna manera, no es el teléfono, es su uso, es convertir una herramienta en un hábito y negar a los niños a conocer otro tipo de diversión sana.

Claro, muy útil los buscadores para las tareas, la descarga de libros a través de la web e incluso los colegios ahora manejan todo el seguimiento del alumno por medio de la internet.

Pero usted y yo sabemos que nuestros retoños no se entusiasman mucho por esas páginas, lo que les gusta de un celular son los juegos y la posibilidad de conocer personas a través de las redes sociales, y aquí surge la pregunta: ¿Desde qué edad puede acceder un niño a redes sociales sin que afecte su desarrollo emocional y su seguridad?

Aquí se pone la cosa más peluda, pensemos en cuán fácil es crear un perfil falso y engañar a un niño, cuán fácil es que él descubra páginas de contenido para adultos sin que tenga la orientación correspondiente, cuán fácil es citarlo para abusar de él y cometer otras atrocidades. Sin ser fatalista, antes de entregar un celular a un niño, piense cuánto beneficio le produce y cuánto daño le causa.

La edad de entregar un teléfono inteligente la decide usted como padre o madre de familia, según la madurez que usted vea en su hijo, según un examen de conciencia en el cual usted vea las ventajas y desventajas de ello y sobre todo, donde usted sepa que a pesar de que sus hijos se encuentren sin usted, van a saber dar el correcto uso a todo lo que les ofrece este aparato y esta madurez no se alcanza en un pequeño de 5 años.

Hay que cultivar la cultura ed la lectura en los más pequeños de la casa. Foto: Shutterstock

Entonces, ¿los alejamos netamente de la tecnología hasta que cumplan 30 años? Tampoco queridos padres, el trabajo es de acompañamiento, de poner reglas claras y sobre todo educar con el ejemplo, porque si nuestros hijos nos ven el celular hasta en la hora de la cena, les aseguro que el mensaje que les llega es que no hay hora de la familia importante y que el artefacto es un miembro más en el hogar.

Promovamos la lectura; qué maravilloso es el olor de un libro nuevo, el disfrutar de los juegos al aire libre, compartir en familia, comer helado, pasear nuestro perro, que el uso del celular se limite a reducidos espacios en el día y que cuando se le facilite un Smartphone a un niño, le hagamos un pleno acompañamiento y orientación.

Cuidemos de nuestros niños y eduquemos para que en Navidad la carta al niño Dios no sea pidiendo un teléfono celular, sino que más bien pida un balón, un libro de historietas o una muñeca.

Juan Carlos García Sierra - Colombia.com