Actualización: Mié, 30 / Abr / 2014 11:02 am
Miércoles, 30 / Abr / 2014

El aumento de colesterol en la sangre y la importancia del tratamiento

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Uno de los grandes problemas de salud en nuestros días está relacionado con el aumento en los niveles de colesterol en la sangre. La ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas, el sedentarismo, el ritmo de vida acelerado y el tabaquismo, se traducen en un aumento en esta patología.

El aumento de colesterol en la sangre y la importancia del tratamiento

El resultado de las anteriores son las afecciones cardiovasculares y cerebrovasculares, relacionadas directamente con esta mayor ingesta de grasas, ocupando los primeros lugares como causa de mortalidad a nivel global. Por ello, la ciencia médica trabaja sin descanso, aplicando nuevos medicamentos y desarrollando terapias que permitan hacer frente a estos problemas de manera efectiva.

En noviembre de 2013, el Colegio de Cardiología y la Asociación del Corazón de Estados Unidos dieron a conocer un trabajo conjunto: “Pauta para el tratamiento del colesterol en la sangre, tendiente a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares ateroescleróticas”. El doctor Jorge Trejo-Gutiérrez, director del Programa de Rehabilitación Cardiopulmonar de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, analiza este trabajo, en su calidad de especialista en el tema.

Doctor, ¿cuáles son los principales puntos de esta nueva pauta terapéutica?

Su principal objetivo es reducir el riesgo de eventos ateroescleróticos coronarios o cerebrales. El cálculo del riesgo de que la persona sufra una enfermedad cardiovascular ateroesclerótica debe ser el inicio de la conversación y no el punto final. Hay que discutir el beneficio potencial, así como los efectos adversos, del uso de los medicamentos conocidos como “estatinas” en la reducción del riesgo cardiovascular, como también las preferencias del paciente. Es importante, ayudar a que ambos, él y su médico, tomen una decisión compartida en la terapia, que puede incluir otros fármacos, como aspirina.

¿Qué efectos adversos pueden presentarse con la ingesta de fármacos para disminuir el colesterol (estatinas)?

Mialgia, es decir, dolor muscular y diabetes en casos muy contados. Si se presenta mialgia, hay que considerar si la persona sufre trastornos que incrementen el riesgo de padecerla, como hipotiroidismo, función hepática o renal deprimida, deficiencia de vitamina D, miopatía esteroide, enfermedades musculares primarias, etc.  En tales casos, sería apropiado suspender por un par de meses el tratamiento con estatinas, para luego retomarlo y analizar una posible relación de causa-efecto.

¿Qué son las estatinas?

Son un grupo de fármacos que actualmente son los más efectivos para bajar los niveles de colesterol en pacientes con hipercolesterolemia, es decir, alto nivel de colesterol en sangre.  Su efecto inhibe la acción de una enzima clave, en la producción de colesterol en el hígado. Sin embargo, tienen otras acciones anti-ateroscleroticas diversas (anti-inflamatoria, anti-coagulante, etc.) que también disminuyen el riesgo de ataque cardiaco y cerebral.

¿Qué personas se ven mayormente beneficiadas con las estatinas?

Partiendo de la base de que un estilo de vida saludable, que cuide el corazón, es la base de la prevención de enfermedades cardiovasculares, las estatinas pueden ser usadas, tanto en forma preventiva, como en pacientes que ya sufren una enfermedad cardiovascular. Adultos mayores de 21 años y menores de 75, con enfermedad cardiovascular declarada clínicamente; personas con colesterol LDL igual o superior a 190 mg/dl y pacientes diabéticos del tipo 1 o 2. Y en forma preventiva, se pueden aplicar a personas que, basados en estudios de “cohorte” de población abierta, tengan un riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular igual o superior a 7,5% en un plazo de 10 años.

¿Cómo se mide en el paciente la eficacia de un tratamiento con estatinas?

Es recomendable medir el perfil lipídico antes del inicio del tratamiento para evaluar el efecto del fármaco, al tiempo de promover que el paciente se adhiera a un estilo de vida saludable.  La medición de los lípidos no debe ser la meta del tratamiento o medida de su rendimiento. Si la respuesta a nivel lipídico no es la esperada según la intensidad del tratamiento de estatinas aplicado, es necesario reafirmar la adhesión del paciente a una vida más saludable y a la terapia de medicamentos y excluir causas secundarias de hiperlipidemia.

¿Cuáles son las principales recomendaciones de esta pauta?

En primer término, no hay que poner el acento en lograr que el nivel de colesterol, específicamente el LDL o “colesterol malo”, descienda a un punto predeterminado, sino que usar la intensidad y dosis adecuada de las estatinas disponibles en el mercado farmacéutico en los pacientes con mayor posibilidad de beneficiarse.

La intensidad en la modificación del factor de riesgo causal debe coincidir con el peligro de eventos cardiovasculares. Estudios aleatorios, revisados por el panel de expertos que elaboró esta pauta, demuestran que se lograron reducciones del colesterol sanguíneo de 50%, o incluso más, en pacientes que consumieron dosis diarias de atorvastatina y rosuvastatina; y niveles menores en quienes recibieron dosis diarias de las demás estatinas (simvastatinafluvastatina, lovastatina, pitavastatina y pravastatina).

¿Las estatinas sirven por sí solas para reducir el nivel de colesterol sanguíneo y el riesgo cardiovascular? 

No, la piedra angular, la clave en la prevención de la enfermedad cardiovascular es enfocarse en el estilo de vida. La dieta mediterránea, rica en pescado y mariscos, aceite de oliva, nueces, frutas y verduras, y pobre en carnes rojas y grasas animales, ha probado su eficacia en prevenir accidentes cardiovasculares. Asimismo, un estilo de vida activo, con rutinas regulares de ejercicio físico, sigue siendo un hábito subutilizado, pero poderoso para bajar el riesgo de un trastorno arterial extendido, multifacético y multifactorial.

En síntesis, Doctor, ¿cuál es su recomendación a la luz de esta pauta?

Depende del tipo de paciente. En aquéllos con enfermedad cardiovascular ateroesclerótica declarada; aquellos que presentan un nivel de colesterol LDL superior a 190 mg/dl, deben administrarse estatinas, en dosis alta o moderada según el caso. Lo mismo vale para quienes presentan diabetes tipo 1 o 2,  en dosis alta cuando tengan un riesgo superior a 7,5% de sufrir afecciones cardiovasculares. Por otro lado, en pacientes que no están en alguno de estos grupos de personas, y que tengan un cálculo de riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular mayor a 7.5% a 10 años.

Es muy recomendable que el médico y paciente tengan una conversación acerca de iniciar un tratamiento apropiado para reducir su riesgo, que incluye cambios en el estilo de vida así como el uso de estatinas.