Actualización: Lun, 09 / Mar / 2015 5:42 pm
Lunes, 09 / Mar / 2015

¿Qué tan cierto es que el amor no dura para siempre?

Archivado en Sexualidad

Si bien es cierto que son muchos los sentimientos que podemos encontrar al inicio de muchas relaciones, lamentablemente también es verdad que no pocas veces se van diluyendo al paso del tiempo, transformando a la relación en algo tan cotidiano y básico, que se vuelve una especie de convivencia monótona y automática. ¿Es este el destino que nos espera a todos en el amor? Pues, no tiene que ser así. 

¿Qué tan cierto es que el amor no dura para siempre?
Foto: Tomada de internet

 
Lo que más se extraña al ir evolucionando una relación es precisamente el amor romántico; ese que nos hizo enamorarnos de nuestra pareja y que surgió de manera espontánea. Ese que nos mueve hacia nuestra pareja y nos hace querer estar a su lado en cada oportunidad; el que nos inspira a tener detalles y buscar complacer al otro para ser felices juntos. Para que este amor perdure, es necesario agregar a una relación más que sólo el sentimiento. Hay que hacer mucho más de lo que creemos y, al final, no es tan complejo como parece si hacemos de nuestra relación una prioridad. Por fortuna hoy sabemos, desde la ciencia, que hay cosas que podemos hacer para que el amor perdure, ¿pero que podemos  hacer para que esto sea así?:  

 Céntrate en lo que amas de tu pareja
 Las personas que se declaran más felices y enamoradas, aún al paso de los años, son aquellas que siguen diciendo que su pareja les sigue pareciendo muy atractiva, cariñosa, divertida y perfecta para ellas. Es obvio que el tiempo nos hace cambiar, pero estas personas enamoradas parece que consciente y voluntariamente deciden poner su atención en lo que les gusta de su pareja y no en todo lo que les gustaría cambiar de ella, como solemos hacer el resto. No se trata de negar que todos tenemos defectos y hábitos peculiares que pueden resultar molestos al paso del tiempo, pero la idea es no hacer de esto el centro de atención en la relación.
  
 Sean dos para seguir siendo uno.
 Una pieza clave para seguir enamorado de tu pareja es que la sigas admirando por su capacidad de crecer y desarrollarse. Cuando cada uno conserva su individualidad, esta admiración se mantiene presente e igualmente lo hace el amor. Las personas que se fusionan en la codependencia, aquellas que renuncian a sus sueños “por amor”, quienes se estancan o los que usan el chantaje emocional como una forma de “cortar las alas” de su pareja, hacen que el amor se muera ahogado en el miedo, la mediocridad o la necesidad de no estar solos.
  
Conversen y compartan
 Conversar y compartir es uno de los mejores ingredientes para mantener la llama del amor encendida. No me refiero a hablar del clima, quejas domésticas o los problemas del trabajo, que pueden ser ciertamente temas importantes en cierto momento, sino a compartir conversaciones acerca de lo que piensan, sienten, desean o quieren. Aquí un ingrediente básico de la conversación es la escucha. Recuerda que cuando tu pareja te cuenta algo no está esperando necesariamente un consejo, una solución o que le des una cátedra sobre el tema. Lo importante es mantener una actitud interesada, curiosa, de conexión y empatía. Nada enamora más que sentir que nuestra pareja está realmente interesada en lo que tenemos que decir y lo que hay en nuestro mundo interior. ¿No es así?
  
Disfruten hacer cosas juntos
Especialmente cosas nuevas que a ambos emocionen. Uno de los grandes secretos de las parejas que están felices y enamoradas al paso de los años, consiste en pasar tiempo juntos, pero haciendo algo que los mantenga conectados en una actividad común. Por supuesto que aquí entran los viajes, pero también cosas tan cotidianas como probar un nuevo restaurante, entrar a un bar a tomar una copa sin razón alguna o hasta dormir fuera de casa en una velada romántica.
  
Pongan en práctica uno de estos puntos, dos o todos, pero eso sí, siempre hay que tener en mente que para que estas acciones realmente sirvan como un buen pegamento para el amor, debe haber reciprocidad; es decir, ambos deben poner manos a la obra para hacer de su relación el mejor lugar en el que cada uno puede estar para el resto de su vida.