Actualización: Lun, 07 / Mar / 2011 11:40 am
Lunes, 07 / Mar / 2011

Polémica por sexo en vivo en universidad de Chicago

Una demostración "práctica" del orgasmo femenino por parte de una pareja que usó un juguete sexual ante un anfiteatro lleno de alumnos ha desatado la polémica en la Universidad Northwestern de Chicago.

Polémica por sexo en vivo en universidad de Chicago
La controvertida sesión de sexo en vivo impulsada por el profesor de psicología J. Michael Bailey en su clase de Sexualidad Humana provocó que la universidad anunciara el jueves de la semana pasada que ha abierto una investigación sobre el docente y sus métodos, indicó el diario Chicago Sun Times.

"Creo que representó un juicio extremadamente pobre por parte de ese miembro de nuestra facultad. Simplemente no creo que esto fuera apropiado, necesario o acorde con la misión académica de la Universidad Northwestern", dijo el director del centro, Morton Schapiro, en un comunicado.

La peculiar lección tuvo lugar el lunes (de la semana anterior), cuando Bailey invitó a sus alumnos a quedarse después de clase para presenciar una demostración práctica opcional sobre el orgasmo femenino en un contexto de masoquismo, fetichismo y dominación.

Con más de 100 estudiantes en el anfiteatro, una voluntaria se desnudó, se tumbó en una toalla y permitió que su novio la penetrara con un consolador con forma de motosierra y con un objeto fálico en un extremo.

"Es probablemente algo que recordaré el resto de mi vida. No puedo decir lo mismo de mi curso de teoría económica", dijo Justin Smith, uno de los alumnos que presenció la demostración, según el diario Chicago Tribune.

Faith Kroll, la alumna de 25 años que protagonizó la demostración, se declaró "contenta" de haber llevado a cabo la experiencia, que duró unos tres minutos.

"Nos lo pasamos muy bien. Soy una exhibicionista y disfruto la atención, que me vea la gente", indicó Kroll.

En una entrevista con el Chicago Tribune, el profesor Bailey se mostró contrariado porque los miembros de la facultad, los padres de alumnos y más tarde los medios de comunicación hubieran convertido su lección en un escándalo.

"Podría haber parado a las 3.20, cuando se acababa mi clase. Pero me gusta ser una influencia intelectual para los alumnos, y para ellos esto fue muy interesante" dijo el profesor, que afirmó que los artífices de la demostración son "muy espontáneos" y que está seguro de que "la idea se les ocurrió en ese mismo momento".

Además de la investigación iniciada por Shapiro, Bailey se enfrenta a una queja de su compañero de facultad Robin Mathy, que aseguró que lo denunciará por lo que considera una "grave violación" del Código de Ética de la Asociación Psicológica Estadounidense. EFE