Actualización: Mié, 01 / Dic / 2010 10:46 am
Miércoles, 01 / Dic / 2010

Sueños: su influencia en nosotros

Una actividad que realizamos a diario y, que en muchas ocasiones, determina inconscientemente el rumbo de nuestras acciones.

Sueños: su influencia en nosotros

Los sueños se determinan por razones individuales y personales, por lo tanto, somos nosotros mismos los únicos capaces de comprenderlos y descifrarlos.

“A lo largo de los años se han planteado muchas formas de entender los sueños: mitológicas, religiosas, científicas y analíticas. Sin embargo, todas ellas ofrecen explicaciones que nos inducen a buscar las respuestas y los significados fuera de nosotros y no en nuestro interior, que es donde, sin ninguna intervención, cada uno crea sus propios sueños”, afirma Nerys Dee, autora del libro Los sueños. Cómo comprender los mensajes de su yo interior.

Es difícil poder recordar los sueños en su totalidad, pero estos dejan un mensaje en nuestro inconsciente que influye en las actividades y decisiones que se realizan y se toman a lo largo del día.

Si eres de las personas que no recuerda sus sueños y buscas un efecto contrario debes: Inicialmente mentalizar tus energías siempre positivamente antes de dormir.

Una vez acostado en tu cama, piensa en sueños anteriores y relaja tu cuerpo con la ayuda de ritmos respiratorios (aspira hasta contar hasta tres y espira mientras cuentas hasta diez).

Puedes optar también por crear un diario de sueños donde señales la fecha, la hora, el tema, los objetos que aparecieron en tu sueño, los colores, etc.

Un sueño nunca será igual a otro a pesar de que estos sigan un mismo patrón (que puede ser lógico-racional o ilógico-irracional).

“Algunos son simbólicos y abstractos, y otros son tan normales como la vida misma. Los sueños pueden ser aburridos o placenteros; pueden satisfacer nuestros deseos, o frustrarnos”, afirma la autora del libro “Los sueños. Cómo comprender los mensajes de su yo interior”.

Propósito del sueño

A lo largo de la historia han existido un sinnúmero de ideas sobre los beneficios y los objetivos del sueño.

Al principio se creyó que, como el cuerpo permanecía activo durante el día, necesitaba relajarse y que por eso se acudía al sueño.

Posteriormente se desmintió esta teoría, ya que se descubrió que el descanso durante la vigilia rejuvenecía los músculos, actividad muy similar realizada durante el sueño.

Asimismo, se han practicado estudios a base de fotografías en los que se logró evidenciar que durante el sueño el cuerpo realiza continuos movimientos (voltearse o estirarse) que hacen que los músculos se ejerciten en lugar de relajarlos.

En los últimos años se han practicado diversos experimentos para determinar los efectos en la persona cuando no duerme lo suficiente. El estudio dio como resultado que, la falta de sueño produce desorientación y perturba mentalmente al individuo.

Esta teoría fue reforzada cuando un presentador norteamericano realizó una maratón benéfica y permaneció despierto durante casi nueve días. Con el transcurso de las jornadas fue presentando paranoias y confusión al hablar. Con lo dicho anteriormente, podemos decir que el sueño ayuda tanto a la mente como al cuerpo.

Poder psicológico del sueño

Antiguos filósofos intelectuales decían que a menudo nuestros cinco sentidos nos engañaban y que la función del sueño era mostrarnos nuestros errores. “La idea de comprender los sueños desde una perspectiva intelectual nació con los filósofos griegos. Desde el comienzo de los tiempos, los misterios de la mente han intrigado a la humanidad”, afirma Nerys Dee.

Sigmond Freud, iniciador del psicoanálisis, decía que los seres humanos tienden a reprimir sus impulsos del ello (mente inconsciente) y del superyo (parcialmente consciente, indica al cuerpo que se resista a los impulso negativos del ello) y que estos suelen salir a la luz a través de los sueños.

Esta teoría ayudó a Freud a descubrir que los sueños dan pistas sobre los sentimientos reprimidos de sus pacientes, los mismos que influyen en la personalidad de ellos. Lo cierto es, que a pesar de todas las investigaciones realizadas por expertos, los sueños han sido, son y seguirán siendo misteriosos.

En cifras:
Nerys Dee, afirma que:

-Los recién nacidos duermen más del 50% de su primer año de vida.
-La persona pasa alrededor de un tercio de su vida durmiendo.
-Un individuo de sesenta y cinco años ha pasado veinte y cinco años durmiendo.
-Los adolescentes duermen once horas al día.
-Los adultos duermen siete horas al día.
-Los adultos mayores duermen máximo seis horas al día.

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