Por: Redacción Vida y Estilo • Colombia.com

Oración de Santo Tomás Moro para pedir alegría en medio del sufrimiento

Si atraviesas por un momento de gran sufrimiento en tu vida, puedes rezar esta hermosa oración para pedir alegría, creada por Santo Tomás Moro.

Reza esta oración para pedir alegría en medio de situaciones de sufrimiento. Foto: Shutterstock
Reza esta oración para pedir alegría en medio de situaciones de sufrimiento. Foto: Shutterstock

Si atraviesas por un momento de gran sufrimiento en tu vida, puedes rezar esta hermosa oración para pedir alegría, creada por Santo Tomás Moro.

Thomas More, Tomás Moro o Thomas Morus, fue un pensador, teólogo, traductor, escritor, abogado y profesor de leyes, que dedicó su vida religiosa a las causas de los más necesitados, y defendió siempre las convicciones del cristianismo.

Aunque el rey Enrique VIII lo nombró Lord Canciller, Tomás Moro se opuso a él cuando decidió autodenominarse “Cabeza Suprema de la Iglesia de Inglaterra”, y divorciarse de su esposa Catalina de Aragón, pues defendía la conciencia ética y cristiana. Tiempo después abandonó el cargo al negarse a asistir a la coronación de la nueva reina, Ana Bolena.

Por estos motivos fue acusado de corrupción, encarcelado y sentenciado a ser decapitado; se convirtió en mártir de la iglesia católica el 6 de julio, aunque se le conmemora cada 22 de junio. En prisión, cuando se enteró que moriría, escribió una hermosa oración en una carta dedicada a su hiija para pedir alegría, incluso en los momentos de mayor sufrimiento, la cual fue compartida por el portal ‘Un Paso al Día’.

Oración para pedir alegría en el sufrimiento

Dame, Señor, un poco de sol, algo de trabajo y un poco de alegría. Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, una buena digestión y algo para digerir. Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, los lamentos y los suspiros. No permitas que me preocupe demasiado por esta cosa embarazosa que soy yo.

Dame, Señor, la dosis de humor suficiente como para encontrar la felicidad en esta vida y ser provechoso para los demás. Que siempre haya en mis labios una canción, una poesía o una historia para distraerme. Enséñame a comprender los sufrimientos y a no ver en ellos una maldición.

Concédeme tener buen sentido del humor, pues tengo mucha necesidad de él. Señor, concédeme la gracia, en este momento supremo de miedo y angustia, de recurrir al gran miedo y a la asombrosa angustia que tú experimentaste en el Monte de los Olivos antes de tu pasión.

Haz que a fuerza de meditar tu agonía, reciba el consuelo espiritual necesario para provecho de mi alma. Concédeme, Señor, un espíritu abandonado, sosegado, apacible, caritativo, benévolo, dulce y compasivo. Que en todas mis acciones, palabras y pensamientos experimente el gusto de tu Espíritu santo y bendito.

Dame, Señor, una fe plena, una esperanza firme y una ardiente caridad, que yo no ame a nadie contra tu voluntad, sino a todas las cosas en función de tu querer. Rodéame de tu amor y de tu favor. “Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera, y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor”.

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