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El Federalismo y el
centralismo fueron los dos partidos políticos
influyentes de la época, lo que equivaldría
hoy día a los liberales y conservadores que son
las dos corrientes dominantes en el escenario político
actual. De esta manera, las mayorías conservadora
y liberal son las que manejan el Congreso, el cual quedó
conformado de acuerdo a los resultados en las elecciones
del 26 de mayo por 49 representantes y 30 senadores
de la primera corriente (incluyendo coaliciones y movimientos
afines) y otros 26 senadores y 53 representantes a la
Cámara, de la segunda.
Algunos de los nombres,
además que han hecho parte del historial presidencial
entre 1970 a la fecha son: Misael Pastrana Borrero (conservador),
Alfonso López Michelsen y Julio César
Turbay (ambos liberales), Belisario Betancourt (conservador),
Virgilio Barco, (liberal), César Gaviria Trujillo
(liberal), Ernesto Samper Pizano (Liberal) y Andrés
Pastrana Arango (conservador). El presidente electo
en cambio es el liberal disidente Álvaro Uribe
Vélez.
Los federalistas, se
guiaban por la convicción de que cada provincia
debía mantener su autonomía con base a
la libertad y la igualdad. Las diferencias geográficas,
la falta de comunicación y la búsqueda
de que este sistema creara un tipo de competencia; eran
las razones en las que fundamentaban esta posición.
"Aboga por una
distribución equilibrada de poderes entre las
regiones de tal manera que hallan unas competencias
del poder central", comenta el politólogo
y ex rector de la Universidad Nacional, Alejo Vargas
al referirse al mismo.
Para los partidarios
de esta corriente liderada por el autor del Memorial
de Agravios, Camilo Torres, el Gobierno federal debía
encargarse de las rentas, monedas y aduanas, mientras
que asuntos como la defensa, la guerra o las relaciones
internacionales debían ser de la jurisdicción
del Congreso.
Por su parte, los centralistas
promulgaban por un poder único central, con un
ejecutivo fuerte a la cabeza que sorteara cualquier
inconveniente con los españoles. El permanecer
unidos ante cualquier ataque o intento de reconquista
y el que este sistema estaba inspirado en los mismos
hábitos y necesidades de la Nueva Granada; eran
los argumentos para defender este tipo de Gobierno.
El gestor de esta corriente, fue Antonio Nariño
quien se conoce entre otras, por haber divulgado la
declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano.
"Otra de las ideas
políticas para estructurar la forma de Estado
en el Nuevo Reino de Granada fue el Centralismo, definida
como la teoría política mediante la cual
se parte del supuesto de que la soberanía es
una e indivisible, ejercida en la plenitud de sus facultades
por el poder único central", según
explica el Manuel de Historia de Colombia, de Tercer
Mundo Editores, Tomo II.
"Los centralistas
querían que la capital fuera Santafé de
Bogotá, pero había ciudades envidiosas
como Cartagena, Medellín y Tunja que no se oponían
a esto, entonces cuando se reunió el Congreso,
este se disolvió", complementa Roberto Velandia
de la Academia Colombiana de Historia al ilustrar sobre
la época.
Liberales y conservadores
En Colombia, los partidos
tradicionales actuales (liberal y conservador) comienzan
a conformarse en 1825, pero durante ese lapso e incluso
antes que se conformaran estas estructuras de poder,
se mantendría vigente el tema del ordenamiento
del Estado en la agenda, precisa Vargas.
"Sigue siendo el
debate de hoy día a tal punto que no ha sido
posible lograr una ley de ordenamiento territorial",
afirma.
Aquí aparece
entonces, uno de los primeros elementos que permite
establecer un hilo conductor entre uno y otro hecho
histórico y que sirve de puente para relacionarlo
con el panorama actual.
El libre examen y capacidad
renovadora, la libertad, justicia, solidaridad, diversidad,
respecto a los derechos humanos, garantías individuales
y responsabilidad ciudadana, hacen parte de los principios
del liberalismo que además remiten a criterios
propios del federalismo como la autonomía y la
igualdad, por lo que se aprecia cierta afinidad.
"En Colombia, el
liberalismo surge hacia 1832 sin programas claros, confundidos
muchos de ellos con el conservatismo. Inicialmente,
el liberalismo colombiano fue libre pensador, libre
cambista, federalista con cierta dosis de humanismo
burgués", como se extracta del Diccionario
Sociopolítico elemental de Orión Editores.
No obstante, hay que
tener en cuenta que si bien puede notarse alguna similitud
o tendencia, tanto el pensamiento liberal como el conservador
han evolucionado.
"Hacia finales
del siglo XIX y principios del 20, se ve que el Partido
Conservador era el que venía heredando la tradición
española, era monarquista, esclavista, pero que
ya hoy en día tiene ideas liberales", dice
Velandia.
De otro lado, la libertad
y los derechos fundamentales, la estabilidad, el orden
y la autoridad, la justicia social y la solidaridad,
el desarrollo y el crecimiento de la economía
y la virtud personal; son algunos de los valores de
los conservadores.
En el Manual del Conservador
y Estatutos de la colectividad "azul" se afirma
encuentran las siguientes interesantes apreciaciones:
"El conservatismo es cercano a la autoridad fuerte,
al cumplimiento estricto de las normas y los deberes...
Si el liberalismo es el partido de los derechos, el
conservatismo es el del orden y la tradición".
Actualmente, una fuerza
política está comenzando a abrirse camino
en el escenario político, de manera que un representante
de esta corriente fue elegida para la Cámara
con la segunda mayor votación, como fue el caso
de Gustavo Petro y en el Senado, también con
un porcentaje alto su favor, Antonio Navarro Wolf, incluso
los independientes contaron con su propio candidato
a la Presidencia en los comicios del 26 de mayo, se
trató del sindicalista, Luis Eduardo Garzón,
quien obtuvo 679.201 sufragios a su favor y el tercer
lugar en las preferencias de voto de los colombianos.
Mientras tanto, el panorama
al interior de los Partidos es de división, de
manera que dentro del partidos Liberal algunos congresistas,
hacen parte del oficialismo y otros del uribismo, mientras
que el Partido Conservador en bloque abandonó
a su aspirante oficial para la Primera Magistratura,
el ex ministro, Juan Camilo Restrepo y adhirió
al que ahora es el nuevo mandatario de los colombianos,
Álvaro Uribe Vélez.
La discusión,
en torno a estas colectividades se enmarca en estos
momentos en un interés por la modernización
o la también llamada "reingeniería",
al tiempo que reclaman con urgencia una reforma política.
Es decir, aparecen en escena nuevamente, el interés
por cambiar las reglas que controlan el ejercicio político.
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