1 de julio de 1819
El Ejército libertador inicia el ascenso al páramo de Pisba
Fue una jugada estratégica del Libertador. Pero qué precio el que tuvieron que apagar los valientes soldados patriotas que marchaban en busca de la gloria. Luego de abandonar a Paya, iniciaron el ascenso al páramo de Pisba, el 1 de julio de 1819. El General Francisco de Paula Santander expresó después: "Tiemblo al recordarme del lastimoso estado en que yo he visto a este ejército que nos ha restituido la vida. Un número considerable de soldados quedaron muertos debido al rigor del frío en el páramo de Pisba. Un número mayor había llenado los hospitales, y el resto de la tropa no podía hacer la más pequeña marcha. Los cuerpos de caballería, en cuya audacia estaba cifrada ya gran parte de nuestra confianza, venían sin caballo y sin montura, porque en la alternativa de morir víctimas de frío, los soldados prefirieron encontrarse con el enemigo en cualquier estado. Este ejército era, en una palabra, un cuerpo moribundo".
6 de julio de 1819
El ejército libertador llega a Socha
Atrás quedó el páramo de Pisba. Los instantes de sufrimiento, frío, desolación y muerte desaparecieron por el momento. El resto de la tropa, que valientemente afrontó el difícil paso y lo venció, llegó a la población de Socha el 6 de julio de 19819. Ya se encontraban en la provincia de Tunja. La gente del pueblo recibió con regocijo a los valientes soldados y les brindaron lo que tenían: Alimentos y vestidos.
El ejército permaneció cinco días en aquel lugar. El Libertador aprovechó para reorganizarlo. Hizo recoger las armas y los animales que habían quedado abandonados en el abrupto páramo. Restableció la perdida caballería. Y se encaminó luego en busca del enemigo.
25 de julio de 1819
Ejército patriota vence en el pantano de Vargas
Un grito desesperado: "¡Coronel! Salve usted la patria", se escuchó en la voz del general Bolívar dirigiéndose a Juan José Rendón. Enseguida el militar señalado, con sus 14 lanceros, cargó con ímpetu al ejército realista que había ocupado las alturas del pantano de Vargas. Las fuerzas, entonces, se equilibraron cuando ya se veían perdidas las esperanzas para el ejército patriota.
El resultado final de este primer encuentro, luego de que el ejército libertador hubiera remontando las alturas del páramo de Pisba, fue la baja de 140 personas en las filas patriotas y 500 en el ejército contrario. Pero lo más importante fue la desmoralización de los realistas. Con entusiasmo desbordante, las tropas de Bolívar continuaron su marcha hasta conseguir el triunfo en el puente de Boyacá. |