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Con una gran variedad de actividades artísticas y culturales, la Feria Internacional del Libro 2008 conmemorará los 150 años del natalicio del escritor antioqueño Tomás Carrasquilla, uno de los grandes íconos de la literatura colombiana.
Para dar inicio a esta 21ª Feria, Corferias ha destinado un pabellón especial donde se rendirá homenaje al escritor a través de conferencias, talleres para niños, obras teatrales, programación audiovisual (documentales, películas e imágenes de la época), lecturas dramáticas y una exposición fotográfica del artista Juan Fernando Ospina, que hará revivir a Carrasquilla.
En un espacio de mil metros cuadrados se dictarán conferencias sobre la vida y obra del autor, conducidas por Leticia Bernal, José Alberto Naranjo y otros expertos de la Universidad de Antioquia. En esta feria se mostrará la vigencia de Carrasquilla, un perfil del escritor alejado de su tradicional estigma costumbrista, con temas y estilos cercanos a los jóvenes contemporáneos que harán que permanezca vivo su legado.
Asimismo, las editoriales Alfaguara y Universidad de Antioquia lanzarán durante la Feria nuevas ediciones de novelas, libros y escritos inéditos del autor. El Ministerio de Cultura, junto con la Fundación Palabrería y la Universidad de Antioquia, exaltarán durante todo el 2008 la vida y obra del maestro en diferentes escenarios del país, con el propósito de destacar su nombre e incentivar a las nuevas generaciones a leer sus obras.
Su historia
Tomás Carrasquilla Naranjo nació en Santo Domingo, Antioquia, el 17 de enero de 1858 y falleció en Medellín el 19 de diciembre de 1940. Vivió en Santo Domingo y otros pueblos de la región hasta los quince años, cuando se trasladó a Medellín a estudiar en un colegio preparatorio para entrar a la Universidad de Antioquia.
Allí empezó a estudiar Derecho, pero sus estudios se vieron interrumpidos por la guerra civil, que llevó al cierre del claustro. Así, Carrasquilla se vio obligado a regresar a su pueblo, donde ejerció como secretario del Juzgado del Circuito y como juez municipal.
Escribió su primer cuento, Simón el mago, como requisito de ingreso al círculo intelectual El Casino Literario, que presidía el futuro presidente del país, Carlos Eugenio Restrepo. De allí surgió también su primera novela, Frutos de mi tierra (1896), como resultado de una discusión sobre las posibilidades de la novela en Antioquia. Animado por sus contertulios, Carrasquilla viajó entonces a Bogotá, permaneciendo seis meses dedicado a la publicación de la novela.
De regreso a Antioquia publicó varios textos en La Miscelánea y en El Montañés, de Medellín: aparecieron por esta época En la diestra de Dios Padre (1897), El ánima sola, San Antoñito (1899), El padre Casafús (1898) y Salve Regina (1903). En 1904, con la quiebra del Banco Popular de Medellín, perdió casi todo su capital y se vio en la obliga-ción de trabajar como encargado de las provisiones en una mina cerca a Sonsón, Antioquia.
En 1909 regresó a Medellín y retomó su vida bohemia: publicó la novela Grandeza (1910) y se vinculó al diario El Espectador en 1914, año en que se trasladó a Bogotá para ocupar un puesto en el Ministerio de Obras Públicas. Vivió cinco años en Bogotá, luego de los cuales volvió a Medellín para escribir su más famosa novela, La marquesa de Yolombó (1928).
Por esos años su salud empezó a deteriorarse: padecía problemas circulatorios que lo llevaron a perder la vista y a sufrir una parálisis progresiva. Sin embargo, continuó con sus tertulias y dictando sus obras para lograr publicarlas: en 1935 y 1936 apareció su trilogía Hace tiempos, compuesta por las novelas Por aguas y pedrejones, Por cumbres y cañadas y Del campo a la ciudad, por la que recibió el Premio Nacional de Literatura José María Vergara y Vergara, de la Academia Colombiana de la Lengua.
Carrasquilla dictó las novelas, aunque en 1934 una operación le permitió volver a leer y escribir. El 14 de diciembre de 1940 fue operado a causa de una gangrena. Seis días después murió en Medellín, a los 82 años.



