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Negociaciones con Autodefensas: año
y medio sin rumbo definido
Cualquiera valora todo intento que se dé por buscar
la paz, lo que no tolera es que bajo la palabra "negociación"
se ofrezcan demasiadas concesiones o que los nuevos diálogos
empiecen a parecerse a una historia ya vivida como la del fallido
proceso del Gobierno del ex Presidente Andrés Pastrana con
las Farc.Uno entiende que los jefes paramilitares quieran exponer
su versión sobre el origen del conflicto pero lo que no parece
justo es que lo hagan, las veces que quieran en el Congreso de la
República sin derecho a ser confrontados y contrapreguntados.
Tampoco se entiende cómo las Autodefensas dicen estar en
negociaciones con el Gobierno y tener voluntad de paz cuando el
mismo Ejecutivo reconoce que irrespetan el cese de hostilidades.
Sensaciones como rabia e indignación produce el escuchar
al jefe de grupo Salvatore
Mancuso decir: "como
recompensa a nuestro sacrificio por la patria, haber liberado de
la guerrilla a media república y evitar que se consolidara
en el suelo patrio otra Cuba, o la Nicaragua de otrora, no podemos
recibir la cárcel".
Sin duda, estos juicios hacen parte de las "cuentas de cobro"
más comunes que se le imputan al Gobierno tras año
y medio de negociaciones con las Autodefensas Unidas de Colombia
(Auc) y que explican porqué son más las recomendaciones
y los reclamos al mencionado proceso.
"Primero hay que definir claramente las reglas de juego",
comenta el politólogo y director de la Fundación Seguridad
y Democracia, Alfredo Rangel. Faltan "las definiciones de quiénes
son los participantes finales en las mesas y cuáles son los
temas sustantivos de la agenda que se va a discutir", le expresó
a Colombia.com Javier Torres, politólogo y ex director de
la Unidad de Defensa del Departamento Nacional de Planeación.
"Quisiéramos que se vea la voluntad de paz y que se
dé un desmonte real definitivo del fenómeno paramilitar"...Tenemos
obviamente preocupaciones profundas sobre si realmente la negociación
va a conducir a la paz y si puede llevar a un Estado y a un ambiente
que haga posible y viable que se dé una reconciliación.
Tememos por la injerencia del narcotráfico, que ha hecho
mucho daño y que cambia y se mimetiza de muchas maneras en
diferentes escenarios y hace muy violenta la confrontación
en Colombia y alimenta la guerra", complementa Ana Teresa Bernal,
directora de Redepaz.
Rangel destaca asimismo que estos grupos deben concentrarse en zonas
del país y aceptar verificación activa de la Organización
de Estados Americanos (OEA), para impedir que se repitan experiencias
anteriores en las cuales se dialoga en la mesa y al mismo tiempo
se realiza todo tipo de crímenes.
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Negociar con las Auc es posible: Comisionado
Veámos ahora cuál es la contraparte. El
Alto Comisionado, Luis
Carlos Restrepo, manifestó el 4 de agosto de 2004
en la plenaria del Senado, que no se harán "pactos de
no extradición ni de no cárcel" y que tampoco
habrá más "Santafe de Ralitos".
Se mostró complacido porque este Gobierno abrió la
discusión en torno a este tema, resaltó que cuando
expertos opinaban que no era posible dialogar con las Autodefensas
el Gobierno emprendió esta "titánica tarea".
Justificó, que la complejidad que se teje en torno a este
proceso obedece a la incomprensión sobre la naturaleza del
grupo ilegal y a que no se le reconoce como el "más
grave problema de gobernabilidad que tiene el Estado colombiano".
A su vez, cuestionó que la comunidad internacional no esté
acompañando los diálogos y a los anteriores comisionados
por tomar whisky con los guerrilleros.
"Empecemos por entender que estos grupos paramilitares tienen
una altísima percepción de sí mismos, un discurso
autojustificatorio similar al que tiene la guerrilla, y que así
como la guerrilla mata y secuestra en nombre de la justicia social,
estos grupos asesinan e intimidan en nombre de la justicia y de
la democracia", comentó Restrepo. La verdad es que pese
al intento del Gobierno por convencer a la opinión de que
su trato con los paramilitares y las Farc es igual salta a la vista
que no es así.
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