Ciro
Guerra ha llegado con
su cinta "La Sombra del Caminante" a lugares
donde muchos cineastas experimentados han soñado
llegar. Estuvo participando en el 2003 en el Festival
de San Sebastián, en el apartado de Cine en Construcción
y se ganó el premio. Esto le permitió terminar
su filme y volver a aparecer en San Sebastián pero
ahora en la categoría de Nuevos Directores. Hablamos
con él.
Mientras Ciro Alfonso Guerra está en San Sebastián
participando con su primer largometraje en el cuarto Festival
de Cine más importante del mundo, acepta contestar
muy amablemente una entrevista enviada por Colombia.com
a su correo electrónico. A pesar de no poder mirar
a los ojos a su interlocutor ni contar con los gestos
de sus manos para explicar con mayor contundencia su punto
de vista, este joven caribeño (nació en
Río de Oro, César en 1981, es decir que
sólo tiene 23 años) logró poner en
palabras las emociones que le produce su ópera
prima.
Empezó a trabajar en ella cuatro años
atrás. Lo primero fue el guión. Un escrito
al que le dedicó año y medio, "y
14 reescrituras" para llegar a la versión
que se filmó. Escribir fue sólo un paso.
Cuatro meses más invirtió en el trabajo
de preproducción, luego dos meses interrumpidos
de rodaje y cerca de dos años en la post-producción.
Al final, valió la pena.
Las críticas de quienes la han visto, así
lo indican. Para el Diario Vasco, "'La Sombra del
Caminante' es mucho más, tanto más, que
una sinopsis. Es un estilo de hacer cine, de contar
un país. El personaje del silletero se diría
salido de un cómic tenebroso por su apariencia
y en realidad, acaba de llegar de todos los infiernos
y pronto volverá a ellos. 'La Sombra del Caminante'
es lo más radical, lo realmente radical que se
ha visto en San Sebastián 2004. Es un retrato
de gentes magulladas que vienen de un país que
tiene lisiados corazón, alma y cerebro. Un retrato
realizado con textura, aullidos y palabras que no son
de este mundo".
Jonathan Holland de Variety escribió: "El
Universo de Samuel Beckett se traslada a las calles
de Bogotá en el maravillosamente inusual debut
de Ciro Guerra, 'La Sombra del Caminante', una melancólica
obra de bajísimo presupuesto, no exenta de humor
negro, la cual nos revela a un director que, a los 23
años, ha logrado controlar sus potenciales excesos.
Esta arriesgada historia sobre las transformaciones
en la vida de dos solitarios después de su encuentro
nos hipnotiza con su idiosincrásico embrujo;
muy posiblemente será un film de culto en años
venideros. César Badillo es extraordinario como
un Mañe cuya vida repentinamente encuentra sentido,
mientras que Prieto combina con éxito un aire
cómico con un permanente indicio de amenaza.
La hermosa banda sonora en piano es bellamente sutil,
como todo lo demás en esta película".
¿Qué hizo bien
Ciro Guerra? ¿Qué es lo que cuenta a través
del celuloide? ¿De qué se trata su película?
"La Sombra del Caminante" es la historia
de Mañe, quien ha perdido una pierna, es foco
de burlas y tiene problemas para conseguir empleo; y
un silletero que vive cargando en sus espaldas a las
personas por $500 pesos. Entre los dos surge una entrañable
amistad que termina haciendo sus vidas más llevaras,
en una Bogotá que está dispuesta a ser
descubierta. Realizada en Blanco y Negro, en formato
de video digital, la historia se desarrolla en la carrera
séptima, en Monserrate y en barrios como La Perseverancia,
Las Nieves y Ricaurte.
Cuando empezó a escribir el guión de
su película, Guerra tenía claro que deseaba
hablar sobre el país y el conflicto que se vivía
al interior. "Pero quería hacerlo sin recurrir
a balas, rifles, ejércitos en combate, muertos".
La pregunta del millón era entonces, cómo
lograba esto. Entonces se cuestionó a sí
mismo sobre ¿qué marcas deja nuestra realidad
en el alma colectiva?
Él quería explorar la humanidad de los
colombianos y al mismo tiempo descubrir esa ciudad que
lo acogió cuando llegó a estudiar su carrera
de Cine y Televisión, en la Universidad Nacional.
Guerra -que en realidad es un hombre de paz- guardó
desde niño en su mente la imagen de los silleteros
cruzando el río de su pueblo (Río de Oro,
en el César). Esos hombres que cargaban a otros
hombres; esos seres humanos que de cierta manera estaban
buscando la redención, estaban cargando su cruz.
"Quería hacerlo desde lo urbano, desde ese
circo que está ocurriendo en las calles bogotanas
a diario, desde mi experiencia como extranjero en Bogotá,
ya que soy del Cesar. Siento que tenemos mucho que contar
y mucho qué reflexionar, y para eso es el cine.
Y lógicamente también quería entretener,
divertir, entregar unos personajes entrañables,
pero sin golpes bajos. Quería que la gente saliera
del cine pensando que vio algo que te acompañará
por mucho tiempo".
En Construcción
Y lo logró. A los primeros que convenció
y conmovió fue a los jurados de la sección
Cine en Construcción del Festival de Cine de
San Sebastián, en el 2003. Entre las 54 películas
de 15 países de habla hispana que participaron,
"La Sombra del Caminante" sobresalió.
El premio con el que se quedó Ciro Guerra y su
película, fue de película, valga la redundancia.
El objetivo de esta iniciativa de San Sebastián,
apoyada por el Festival Internacional de Cine de Donosita
y los Rencontres Cinémas d'Amérique Latine
de Toulouse, es "facilitar la conclusión
de largometrajes de ficción latinoamericanos,
que han podido ser rodados, pero tienen dificultades
en la fase de postproducción". Así
que el galardón consiste nada menos que en "terminar
todos los trabajos técnicos de tratamiento de
imagen y sonido necesarios para que la película
pueda ser presentada en 35mm, en salas comerciales.
Además, Casa de América se sumó
al premio con una dotación en efectivo de nueve
mil euros (9.000 euros)".
Con esto en el bolsillo Ciro hizo maravillas. Pudo concluir
su ópera prima "en mejores condiciones y
con la máxima calidad que se puede alcanzar".
Y a pesar de haber hecho la cinta con el mínimo
presupuesto, consiguió hacer una postproducción
a la altura de los mejores del mundo. "Cuando estaba
trabajando el sonido en la sala de al lado estaba Alex
de La Iglesia terminando su última película.
Y de los estudios donde estaba, acababa de salir Alejandro
Amenabar con 'Mar Adentro'".
¿Qué fue lo
que más le impactó, de poder llegar en
el 2003 a un Festival como San Sebastián?
"Para mí eso era algo inimaginable, una
película hecha sin un peso con una camarita de
video por un grupo de muchachos, todos menores de 25
años, llegando al cuarto festival de cine más
importante del mundo".
El futuro
Con la cinta bajo el brazo Ciro Guerra volvió
al Festival de San Sebastián, esta vez en el
2004. "Este año todavía la cosa es
mayor. Nos seleccionaron entre 700 películas
de todo el mundo para la competencia de Nuevos Directores,
al lado de películas de muy alto presupuesto
y de todos los continentes: había cintas con
actores de renombre como Malcom McDowell, Brenda Blethyn,
Pernilla August y Erland Josephson (Actores de Bergman),
Milton Chokras, en fin, gente que trabaja en Hollywood,
de cinematografías muy fuertes. El Festival tiene
una sección para cine latinoamericano para la
que nos podrían haber enviado, pero no, nos mandaron
a competir con los grandes. Eso es un gran honor".
El honor no sólo es para este joven que se arriesgó
con su cámara de vídeo ha meterse en la
aventura de hacer un largometraje (desde los 15 años
empezó a comunicarse en imágenes, realizó
sus primeros cortos y se decidió por el cine).
Rodeado de amigos, familiares y compañeros, se
enfrentó al guión. Un escrito que le sacó
canas pero en el que pudo contar esa historia que rodaba
en su imaginación.
¿Cómo conoció
a César Badillo?
"Un mes antes de iniciar el rodaje, el actor que
iba a interpretar originalmente a Mañe, Carlos
Hurtado, tuvo que renunciar al proyecto por cuestiones
de tiempo. Entonces Inés Prieto, quien también
actúa en la película, me recomendó
a César. Tan pronto hablé con él,
vi su disposición y su visión sobre el
proyecto y el personaje, me di cuenta de que él
podría hacerlo. Durante un mes desarrollamos
el personaje y lo seguimos trabajando durante el rodaje,
en un proceso muy bello; Él le aportó
enormes cosas no sólo a su papel sino a la dramaturgia
de la película, y lo que logró trabajando
en condiciones tan duras me parece realmente extraordinario.
Él es tan creador de la película como
yo".
Ahora su "Sombra del Caminante" inicia una
nueva etapa. Después de San Sebastián
tanto Guerra como todos los que participaron y creyeron
en el proyecto, esperan que la película continúe
moviéndose por Festivales y luego sorprenda taquilleramente.
Por ahora, mientras se estrena en el país esta
cinta en blanco y negro ("esperamos que eso ocurra
el próximo año, cuando hayamos hecho una
expectativa grande en la gente", dice), quienes
deseen saber más sobre ella pueden consultar
la página oficial: www.pasaje500pesos.com
Antes de terminar le preguntamos a Guerra ¿Cómo
se ve el cine colombiano desde San Sebastián?
"Este año nuestro país está
muy fuerte. Tenemos una presencia internacional superior
a la de cinematografías tradicionalmente sólidas,
como las de México, Brasil o Cuba, algo que nunca
había ocurrido. La gente se me acerca y me pregunta
si en Colombia se está gestando un movimiento,
porque es evidente que algo está pasando. Las
ovaciones que le dieron en San Sebastián a nuestras
tres películas fueron increíbles y los
comentarios de la prensa especializada las ponen entre
lo mejor del Festival. Lo único que podemos pedir
es que esto no sea sólo esta vez, sino que siga
ocurriendo en años venideros porque esta es la
verdadera buena imagen del país, artistas reflexionando
sobre nuestra realidad, entregándosela al mundo
con belleza, poesía y honestidad".
La Sombra del Caminante
Director: Ciro Guerra
Productor: Jaime Osorio Gómez
Música Original: Richard Córdoba
Director de Fotografía: Emmanuel Rojas
Protagonistas: César Badillo e Ignacio Prieto
Página Web: www.pasaje500pesos.co
Texto: Katherine Moreno Sarmiento
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