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Carlos Fernández de Soto revela sin tapujos en su ópera prima "Colombianos, un acto de fe", la duras experiencias que enfrenta diariamente la sociedad colombiana. Para este caleño que vive con los pies en la tierra, amante del cine, apasionado por su trabajo y consiente de la realidad de su tierra, ésta cinta "es la manera de dar a conocer la psiquis de un país. Pienso que todos hemos vivido y nos hemos sentido así en algún momento".

Natural de Buga, Valle del Cauca, Fernández de Soto lleva 10 años trabajando en televisión con la ilusión siempre de realizar su primer largometraje. Estudió Arte Dramático en la Universidad del Valle y Guión para miniseries y para cine en Cali, y en San Antonio de los Baños, en Cuba. Ha sido reconocido como uno de los libretistas de televisión más destacados gracias a trabajos como: "Cartas de amor" (1997), "Fuego verde" (1996-1998), "Vuelo secreto" (1997), "La familia del alcalde" (1998) y "La caponera" (2000). Participó además en la novela "Amantes del desierto", creó y produjo "Como casar a chente" (2002) para el mercado de Panamá y escribió la historia original "Regreso a la esperanza" (2003).

En ésta ocasión Fernández de Soto en su primer largometraje, "Colombianos, un acto de fe", ahonda sobre los sentimientos más profundos de una sociedad afectada por la guerra y el desempleo. Una guerra que como él mismo comenta, no se libra en un campo de batalla sino en la lucha diaria por sobrevivir en un país escaso de oportunidades. "El desafío es vivir" es el slogan que identifica la película y que Fernández de Soto sostiene, en su afirmación "Mientras haya vida hay esperanza".

Protagonizada por Isabella Santodomingo, Nicolás Montero, Ana María Kamper, Helios Fernández y Juan Ángel; la cinta que cerró el XXI Festival de Cine de Bogotá, narra la historia de Sara, una médica que vive en casa de sus padres con su esposo desempleado, cuando sin haberlo programado se entera que está embarazada. El tiempo que dura su embarazo es un constante cuestionamiento sobre la conveniencia de tener o no a su hijo, sumando además de los consejos de cada uno de los miembros de su familia y de su bebé aún sin nacer. El telón de fondo de la historia lo conforma la marcada violencia del país acentuada por el desplazamiento de campesinos a la ciudad, la multitudinaria migración de colombianos al exterior por la falta de empleo y la desesperanza arraigada en los colombianos.

Fernández de Soto habló con Colombia.com sobre el desarrollo de su primer largometraje y el proceso de lanzamiento a la pantalla grande.

Colombia.com: ¿Cuánto tiempo duró trabajando en el proyecto "Colombianos un acto de fe"?

Carlos Fernández de Soto: El proyecto desde que inició hasta que llegó a las salas, duró aproximadamente tres años largos. Tres años desde que empecé el guión y levanté la plata, porque en realidad la película estuvo lista al año y medio.

El problema de casi todas las películas colombianas, aunque ahora está cambiando un poco con la nueva Ley de Cine, es la distribución, llegar a salas es muy costoso. Estuvimos parados por eso, porque ya no había plata para copias y para el lanzamiento que es de las cosas más delicadas. La nueva Ley de Cine abrió una convocatoria y ganamos el premio para promoción de largometrajes. A los dos que nos dieron más dinero en esa ocasión fueron al "El Rey" y a "Colombianos, un acto de fe".

C.c: ¿Cómo hacer una buena película con poco presupuesto?
C.F.S: Yo creo que es ajustarse a lo que uno tiene, pensar mucho lo que va hacer desde el guión; es importante pensar el guión en torno a la producción. Si uno no tiene dinero, no se va poner hacer escenas extremas de persecución o algo así, las limitaciones de algún modo condicionan el tema. Es sacarle el mayor provecho posible.

Tener un buen grupo de actores es fundamental. Si no se tienen muchos recursos técnicos, se centra en lo que de verdad le llama la atención a la gente: el actor, el lado humano, las historias humanas; ese debe ser el fuerte de la pantalla.

C.c: ¿Qué fue lo más difícil en toda la producción del largometraje?
C.F.S: Lo más difícil es llegar a salas, la promoción, las copias, todo lo que conlleva. Precisamente de eso depende el resultado de que la gente conozca la película y vaya o no a verla; eso es algo que nosotros a veces no manejamos mucho y nos toca ir aprendiendo a los trancazos. El material humano, el material técnico, los recursos y los actores los hay, de algún modo se foguean en otros medios como la televisión, pero el lanzamiento de una película es muy complicado.

C.c: ¿Y cómo es ese proceso de lanzamiento a las salas?
C.F.S: Afortunadamente ahora los distribuidores están creyendo en el cine colombiano. Gracias a la Ley de Cine hay incentivos para que los distribuidores comercialicen el cine nacional, por lo que recibimos mucho apoyo. En el proceso de lanzamiento toca hacer mucha prensa y mucho marketing, un gran ejemplo de eso es "El Rey". Hay que contar además con el apoyo de canales de televisión. Nosotros estamos con Rcn, "El Rey" con Caracol.

Dago García es también un ejemplo claro de ello. Sus películas hay sido muy exitosas y hasta se han llevado por encima algunas películas de Hollywood, sobretodo en diciembre, donde la gente va más a cine, pero también donde hay más competencia. Todos estamos en ése camino de aprender.

C.c: ¿No cree que "Colombianos, un acto de fe" está recargado de facetas oscuras de la realidad colombiana?
C.F.S: Básicamente esta cinta y la próxima que viene son películas de sentimientos, que parten de vivencias, de cosas que me han tocado, son muy personales, han sido experiencias.

De algún modo, uno se usa como un laboratorio de pruebas y sobre eso expresa lo que ha sentido, me parece que es la manera de dar a conocer la psiquis de un país. Pienso que todos hemos vivido así en algún momento y en esa magnitud. Es algo que nos agobia, algo que no queremos asumir, que de pronto nos choca y nos repele un poco.

Las guerras en las sociedades históricamente uno las ve en grande, pero en realidad son las cosas cotidianas.

C.c: La protagonista interpreta un papel muy dramático durante toda la película, sin embargo siempre está en la búsqueda de la felicidad. ¿Cómo combinar esa dura realidad que vive, con el deseo de vivir plenamente?
C.F.S: Lo que estaba pensando sobre ese arco dramático del papel protagónico es que de algún modo ella quita una vida por diversas situaciones, pero eso le sirve para reflexionar y dar otra vida. Su dilema era: tengo o no tengo ese hijo, es como una fluctuación entre la vida y la muerte.

A pesar que en la película hay gente que se muere, que se va, la vida sigue fluyendo y mientras haya vida hay esperanza. Hay muchos problemas y evidentemente la película no da una solución, porque no puede, sin embargo el mensaje que yo puedo dar es seguir viviendo y encontrarle solución a los problemas.

C.c: ¿Qué parámetros tuvo para escoger a los protagonistas?
C.F.S: Básicamente la película refleja nuestra clase media, entonces era buscar gente de esa clase con la que el público pudiera identificarse. Busqué personajes que además tuvieran mucha experiencia en el medio y que fueran muy buenos actores.

Los actores que trabajan en televisión, a pesar de todo lo que pueda decirse de ésta, tienen un oficio, un manejo, un saber hacer frente las cámaras y eso es muy importante para un director que normalmente no tiene plata ni presupuesto para empezar con gente nueva, a menos que trabaje mucho tiempo con actores naturales, como es el caso de Víctor Gaviria.

Nosotros por presupuesto no podíamos darnos ese lujo, es casi como apostarle a gente que ha hecho televisión pero tuviera un back ground de teatro y que fueran muy buenos actores. De hecho, uno de los lujos que tiene la película es el excelente reparto que tiene, no solamente en los papeles principales, sino en cada papel secundario. Hay gente como Julio Medina, Luis Fernando Múnera, Catherine Vélez, que son actores de un cartel impresionante en todos los medios.

C.c: ¿Cómo ve el cine en Colombia y las películas que están en cartelera?
C.F.S: Hay un proceso muy interesante, una nueva generación que está saliendo ahora con películas, un relevo generacional, una serie de directores nuevos. Por ejemplo, se está hablando del nuevo "Caliwood"; antes era Mayolo Ospina ahora está "Toño" Dorado.

Oscar Campo que también ha ganado muchos premios en documentales, empieza hacer su ópera prima. Y en fin, viene una serie de gente joven: Trompero, Ciro Guerra, todos con una nueva propuesta. Es gente que ha tenido más contacto con el medio, a través de la publicidad o del cine, y que evidentemente es diferente a la generación anterior influenciada por el teatro y la literatura.

También hay una profesionalización del medio a nivel técnico: directores de fotografía, sonidistas, que conforman una nueva forma de encarar el cine colombiano. Ahora las películas son un poco más redondas con menos limitaciones, antes era más quijotesco. Aunque ahora también es difícil hacer cine, hay más apoyo y sobretodo mucha expectativa con respecto a la Ley de Cine.

C.c: ¿Cuánto tiempo lleva haciendo libretos para televisión?
C.F.S: En televisión comercial llevo casi 10 años, pero empecé en un programa donde también comenzó "Toño" Dorado, que se hizo en televisión regional en Cali y que marco un hito muy importante en cuanto a experimentación y documentación, se llamó "Rostros y rastros". Ahí también estuvo Oscar Campo, luego me vine a Bogotá a ser televisión comercial, libretos, estuve en "Cartas de amor", "La caponera" y otras cosas.

C.c: ¿Cuándo fue ese momento en que decidió hacer libretos para cine?
C.F.S: Yo siempre he querido hacer cine, mi primera intención siempre fue esa. De hecho, lo que hacíamos en "Rostros y rastros" fue hacer cine, el problema es que hacerlo es muy difícil. La única alternativa para tener un manejo, una destreza técnica es hacer televisión. Uno no puede quedarse con el oficio que es repetitivo, castrador, haciendo las mismas fórmulas que es lo que nos pasa en éste medio.

En la medida en que uno se va confrontado diariamente con el espectador, va sintiendo su pulso y hace todos los días algo que de algún modo pueda aplicar en el cine y en el teatro. La cosa no quedarse solamente haciendo televisión, la idea es buscar otras formas de expresión porque de algún modo ése medio es algo más industrial, más estandarizado; el cine o el teatro le permite expresarse más personalmente.

C.c: ¿Qué proyectos nuevos tiene?
C.F.S: La idea es tratar de empezar en el primer trimestre del próximo año el segundo largometraje. Es una historia de amor, una historia que también toque los sentimientos como lo hace ésta. Aunque tiene que ver con Colombia es algo más personal, intimista.

Nota relacionada: "Colombianos, un acto de fe" en cartelera

Texto: Cristina Silva Gómez