INICIO PÁGINA PRINCIPALE-MAILCHATFOROSBUSCADORPOSTALESCOMPRAS; Tienda VirtualAMIGOS Y CONTACTOSTVRADIO
" La pata mala "
El 18 de febrero en Miami, Carlos Valderrama tuvo la única lesión de su carrera. Un fuerte golpe del jugador sueco Kenet Anderson en la rodilla derecha de 'El Pibe', fue el colofón a un viernes negro que puso a millones de colombianos a sufrir. El símbolo de su juego estaba en el piso retorciéndose de dolor. Las ilusiones de verlo en el mundial de fútbol era todo una incógnita.

"Nunca me pasó por la cabeza la posibilidad de lesionarme", recordó Valderrama en aquél momento. Pero el hecho sucedió. 'El Pibe' abordó el vuelo de American Airlines desde Miami y arribó al aeropuerto "El Dorado" en Bogotá a las 10 de la noche.

Una multitud de periodistas esperaban la llegada del 'capitán colombiano'. En esos momentos un vehículo rojo se acercó a la plataforma de arribo. El auto era conducido por Álvaro González Alzate, presidente de la Difútbol y lo acompañaba la esposa de Valderrama y su secretaria.

En el momento en que se abrió la puerta del avión, los pasajeros se introdujeron por el túnel tradicional, pero Valderrama descendió a la plataforma por una escalera auxiliar, acompañado por una ligera llovizna y el frío de la noche capitalina.

'El Pibe' fue llevado al Hospital San Ignacio y allí pasó la noche. El doctor Carlos Uribe Vélez se encargó de la operación que comenzó a las 8:15 de la mañana y duró 1 hora y 15 minutos. A sus 32 años, el capitán de Colombia sufría algo que no había vivido en su carrera como jugador.

El médico le comentó a los medios de comunicación la intervención quirúrgica: "Se encontró gran cantidad de sangre en la articulación y un problema en las fibras externas del ligamento cruzado anterior. Posteriormente, se aspiró el líquido, se lavó la lesión y se hizo una sutura del menisco, que a pesar del golpe recibido, estaba funcionando bien".

Desde las primeras horas de la mañana millares de hinchas se agolparon sobre las adyacencias del hospital. Su ídolo estaba siendo operado y desde afuera se escucharon cánticos de aliento, pancartas de la gente que apoyaba a Valderrama.

El noveno piso del hospital se convirtió en un lugar de reunión de personalidades del fútbol y la vida nacional. Juan José Bellini, presidente de la Federación Colombiana de fútbol, se hacían notar junto a sus compinches de turno.

El teléfono de la habitación 938 no paró de sonar. El distinguido paciente se había despertado y recibía decenas de llamados que le deseaban una pronta recuperación y le recordaban, una vez más, que Estados Unidos y su mundial de fútbol lo estaban esperando. Pero esa será otra historia...

***

 

s