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"Junior, tu Papá "

En 1993 Julio Comesaña volvió a aparecer en su vida. Tras su fracaso en Independiente Medellín, los dirigentes costeños lo llamaron para que dirigiera al equipo tiburón con el objetivo de conseguir la tercera estrella para el Junior. Y él, como siempre lo hizo, llamó a 'El Pibe' para convocarlo a un nuevo proyecto. Carlos Alberto aceptó y se dio comienzo a un lindo ciclo. Junior lo compró en un precio récord 1 millón 200 mil dólares. La cifra más alta que se ha pagado por un jugador en nuestro medio.

En ese año el Pibe fue figura y le respondió con fútbol a quienes se horrorizaron cuando se enteraron del monto de la transferencia por un jugador que a los 31 años de edad ya era considerado "viejo". Desde ese instante, Junior conformó una nómina de lujo y se paseó por los estadios de Colombia con un recital de buen fútbol, bajo la batuta del "Mono" Valderrama, Víctor Pacheco, Iván René Valenciano, Oswaldo Mackenzie y Miguel "El Niche" Guerrero lo acompañaban en su nuevo reto.

Tras una campaña admirable Junior se metió al cuadrangular final junto a Nacional, Independiente Medellín y América. El sueño estaba cerca y faltaba lo más difícil. Tras terminar la primera rueda el conjunto tiburón lideraba el cuadrangular y el camino hacia la tercera estrella, cada vez, estaba más claro. El 12 de diciembre en Medellín, Junior caía 3-0 en el primer tiempo ante Nacional y logró empatar. 'El Pibe' se mandó un golazo que resultó clave porque fue el empate definitivo. Valenciano, Guerrero y Valderrama se juntaron y el punto obtenido los ponía a un paso de la gloria.

La última jornada llegó. El 19 de diciembre de 1994 se alistó Barranquilla para una fiesta. 60.000 personas se auto convocaron en el estadio "Roberto Meléndez" para presenciar el juego entre Junior y América. En Medellín, Nacional e Independiente miraban de reojo el clásico en la 'arenosa'. Fernando Panesso daba comienzo a lo que sería el último juego de la disputa por el título número 44 del fútbol nacional.

Con el Metropolitano colmado Junior perdía 1-0 a los 40 minutos tras un gol marcado por Alex Escobar. Antes, Oscar Córdoba le había atajado un penal a Valenciano, lo que silenció el estadio.

Pero a los 58 minutos Junior recuperaba el título después del cabezazo del "Niche" Guerrero ya que en Medellín el DIM y el Nacional igualaban 0-0. Luego, a los 76, el estadio se quiso caer cuando el mismo "Niche" con pierna derecha venció la resistencia escarlata y puso el marcador 2-1. Tres minutos más tarde el barranquillero Wilson Pérez igualó de tiro penal tras una mano en el área de Valenciano. Junior, sin embargo, con el empate continuaba ostentando el campeonato.

Pero la angustia se instaló por unos minutos en el estadio. A los 83 minutos el título se iba de Barranquilla cuando el Medellín anotó un gol contra el Nacional por intermedio de Carlos Castro. 1-0 ganaba el "Poderoso" y de nada servía el empate en el Metropolitano.
El DIM ya daba la vuelta olímpica y cuando parecía que el sueño de Valderrama y compañía se esfumaban, apareció Pacheco transportando el balón y se lo dio al 'El Pibe' quien, como iluminado por Dios, la entregó a Mackenzie para que éste a los 90 minutos y con una frialdad impresionante decretara el 3-2 definitivo que daba el triunfo y la estrella a los tiburones.

Con angustia, Junior se coronó campeón. Con fútbol y belleza se concretaba el sueño de Valderrama. El título y la vuelta olímpica derivaron en una noche que no parecía tener fín. El balance de aquél equipo aún está en la retina de todos los barranquilleros. Se anotaron más de 100 goles, tuvo al goleador del campeonato con el "Niche" Guerrero, quien anotó 34; y a Valenciano que en sólo seis meses convirtió 18.

Cuando ya comenzaban las primeras horas del 20 de diciembre, Valderrama seguía abrazado al trofeo que lo acreditaba como campeón. Era su primer título local, la camisa roja y blanca a rayas con el 10 en la espalda, se había paseado por el rectángulo de juego con la lucidez de siempre. Ese fútbol brillante y lujoso que se había paseado por el "Monumental de Núñez" en el 93 había deleitado a toda la gente 'ñera'. Las fiestas decembrinas traían un título debajo del brazo. Una anécdota más para contarle a Papá Jaricho, un recuerdo de lujo para sus cuatro hijos. Esa noche, 'El Pibe', tuvo el sueño más placentero de su vida.

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