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"La noche de los insultos"
Desde que tengo memoria soy fanático del Cúcuta Deportivo. Nací en aquella ciudad y vi al equipo 'motilón' siempre. Tengo muchos recuerdos en mi mente, pero hay uno que salta rápidamente y, ahora, con la despedida de 'El Pibe' Valderrama quiero revivirlo.

El año de 1994 no fue bueno para el fútbol nacional. La selección venía de ser eliminada en la primera ronda del mundial de Estados Unidos. Y su máximo referente, Carlos Valderrama, afirmó tras el asesinato de Andrés Escobar que se retiraba del fútbol.

Y se fue. Se despejó durante dos meses del fútbol y tras un acercamiento con su director técnico Julio Avelino Comesaña volvió, de a poco, a integrarse a su equipo Junior y así, participar de los juegos de la liga local.

Toda Colombia masticaba bronca por lo acontecido en Estados Unidos. El fracaso había acabado con un idilio de años entre el 'Gran Capitán' y toda la gente del fútbol en nuestro país. La gente cambió aplausos y ovaciones por chiflidos y 'puteadas' en todas las canchas a Valderrama. Cali, Bogotá, Bucaramanga, Armenia fueron escenarios groseros que no tuvieron memoria a la hora de ver a 'El Pibe'. El hombre que un año atrás había conducido a Colombia a la histórica victoria de 5-0 en el 'Monumental' era maltratado.

La noche estaba caliente y el juego en Cúcuta estaba por comenzar. Ingresé al estadio a falta de 15 minutos para comenzare el partido. Realicé una fila de más de 50 metros. Yo quería ver a mi equipo, pero también, quería seguir de cerca a mi ídolo; Carlos Alberto Valderrama.

Junior salió a la cancha y una andanada de improperios recayeron sobre 'El Pibe' desde los cuatro costados. Lo recuerdo como si fuera hoy. Yo no salía de mi asombro ante lo que veía y escuchaba.

Él, Valderrama, hizo lo que mejor sabe hacer. Jugar al fútbol, deleitarse con la pelota y escondérsela al rival. 'El Pibe' tuvo una de sus mejores noches. Tocó justo y preciso. En corto y largo. Habilitó a Valenciano y a Guerrero con claridad. Pidió el balón más de lo acostumbrado.

La gente al ver semejante director de orquesta, comenzó a silenciar los insultos. Unos tímidos aplausos comenzaron a apoderarse de la escena. Y así fueron más y luego casi todo el estadio el que aplaudía a Valderrama. Habíamos asistido a uno de las mejores presentaciones de Carlos. 'El Pibe' frotó la lámpara y, de allí, salió todo el genio futbolero que posee.

Junior ganó 3-2 un partido muy disputado y eso será una anécdota más. El juego de Valderrama será la esencia misma del fútbol espectáculo y él, en 90 minutos nos había dado una clase estupenda. Yo asistí y lo aplaudí fuerte al final del partido y su brazo levantado hacia los cuatro costados de la cancha simbolizó aquél momento.

Otras veces más vi jugar al 'El Pibe' en vivo. Muchísimas por televisión, pero lo que presencié aquél día no se me olvida nunca más. Fue la noche en que Valderrama había cambiado los insultos por aplausos y eso, sólo está reservado para los grandes.

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