Colombia.com Bogotá Jueves, 25 / Jul / 2019

Se cumplen 200 años de la batalla del Pantano de Vargas

En el marco del bicentenario de la Independencia de Colombia, es obligatorio recordar una de las batallas más importantes de la campaña libertadora de Simón Bolívar.

Monumento a los Lanceros, en Boyacá. Foto: Twitter
Monumento a los Lanceros, en Boyacá. Foto: Twitter

El próximo 7 de agosto se cumplirán 200 años de la Batalla de Boyacá, gesta que le puso el punto final al dominio español en Colombia, pero que a la vez daba inicio a la República en nuestro país.

Sin embargo, para llegar hasta el Puente de Boyacá se debieron lograr hazañas que, para varios historiadores, representan aún más importancia que la del 7 de agosto. Una de ellas es la Batalla del Pantano de Vargas, de la cual celebramos su bicentenario hoy.

Un nuevo enemigo: el Páramo de Pisba

Según narra la historia, el ejército libertador, comandado por Simón Bolívar, venía de una jornada en que el clima fue el enemigo. Días antes, el cruce por el páramo de Pisba (ruta elegida para acortar camino a Santa Fé) dejó pérdidas humanas de consideración debido al insolente frío que rodea esta zona del paisaje colombiano.

Ahora bien, los fallecidos no eran el único problema, pues los virus, resultado de las bajas temperaturas, también hacían mella entre decenas de hombres que estaban más cerca del otro mundo que de este.

Así, con soldados caídos y otros a punto de caer, Simón Bolívar decidió continuar su rumbo hasta Tunja, en donde esperaba detener el paso del ejército realista hacia la capital de la Nueva Granada (actual Colombia), sin saber que los realistas, dirigidos por José María Barreiro y enterados de su plan, decidieron hacerle la “misma jugada” a los independentistas.

Así, el 25 de julio de 1819, ambos ejércitos se vieron cara a cara en el Pantano de Vargas. Por supuesto, el ejército libertador se plantaba como el menos beneficiado con este encuentro, primero, porque no lo esperaba, y segundo, por la baja moral que tenían sus soldados tras el paso por el Pisba.

Con todo eso, la batalla tenía que llevarse a cabo. Ceder espacio y tiempo a los realistas era un lujo que el ‘Libertador’ no podía darse. Era momento de “vencer o morir”.

Tal y como se preveía, en las primeras horas de una de las batallas más largas de la historia de Colombia (de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.), la derrota libertadora parecía inevitable. Los hombres de Barreiro eran mucho más disciplinados, con mucho más porte de soldados y con armas mucho más poderosas. Esto parecía una lucha sacada de la Biblia: un Goliat español contra un humilde David representado en el ejército libertador.

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"¡Salve usted la patria!"

No obstante, la historia no podía ser más exacta, y tal como sucedió en el libro sagrado, el pequeño terminaría derrotando al imponente gigante. Justo antes de anunciar la retirada, Bolívar fue exhortado por un grupo de lanceros comandado por el venezolano Juan José Rondón, que, curiosamente, había sido olvidado por Simón.

¿Cómo se ha de perder mi general, si mis llaneros ni yo hemos peleado? ¡Déjenos hacer una entrada, mi General (…)!”, habrían sido las palabras de Rondón.

Bolívar, al ver que ya no había nada que perder, dijo la frase que ha calado en la historia y corazones de todos los colombianos: “Coronel, ¡Salve usted la patria!”.

Aunque se desconoce el número total de bajas de lado y lado, algunos expertos se atreven a decir que el ejército español perdió de 500 a 1000 hombres, la mayoría de ellos abatidos por las lanzas de los soldados comandados por Juan José Rondón, mientras que los independentistas solo habrían presentado cerca de 200 a 350 fallecidos.

Lo demás es historia. La victoria en el Pantano del Vargas fue el elixir de la vida que tanto necesitaba el ejército libertador, y que terminó ayudándolo a alcanzar, 13 días después, la gloria.

Christopher Ramírez - Colombia.com