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Colombia.com Bogotá Mar, 29 / Ene / 2019 8:31 am

Colombia: ¿qué tan eficiente es el transporte público en el país?

En 2019, varios de los sistemas del transporte público aumentarán sus tarifas. ¿Si existe una buena relación entre el costo y el beneficio del transporte público en Colombia?

Colombia: ¿qué tan eficiente es el transporte público en el país?
El transporte público colombiano es uno de los más costosos de la región. Foto: Twitter

Desde el próximo sábado 2 de febrero, TransMilenio aumentará su tarifa 100 pesos. Esto quiere decir que el costo del servicio en las troncales (buses rojos) será de 2400 pesos, mientras que en las zonales (buses azules o SITP) quedará en 2200.

“En 2018 el déficit del SITP fue superior a 575 mil millones de pesos, financiado por los impuestos de todos los bogotanos. Esto equivale a la construcción de 15 colegios. Es importante para las finanzas del Distrito que no aumente este déficit en el tiempo”, fue la razón principal que dio el secretario de movilidad, Juan Pablo Bocarejo, para esta alza.

Con todo esto, Bogotá sigue siendo uno de los servicios más económicos en relación con otras grandes ciudades del país como Cartagena y Bucaramanga, siendo la primera la más costosa en toda Colombia (2500 pesos). Por su parte, la capital de Santander tiene un costo de 2450, tanto en Metrolínea como en los buses urbanos.

Barranquilla, por su parte, ha ubicado sus precios en 2300 pesos para el Transmetro y 2200 para el transporte urbano, mientras que en Cali (Mio) y Pereira (Megabus) el pasaje tiene un valor de 2100.

Ahora bien, Medellín tiene algo peculiar y es que, según el tipo de usuario, su servicio se puede considerar como el más económico del país o, por otro lado, el más costoso. Por ejemplo, para los estudiantes el servicio tiene un costo de tan solo 1090 pesos, mientras que para una persona que lo use eventualmente, el costo del pasaje asciende hasta los 2550 pesos. Sin embargo, lo normal es que se paguen 2255 pesos, pues esta es la tarifa para un usuario frecuente del sistema de transporte público en la capital antioqueña.

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“No es el mejor”

De acuerdo con el diario El País, de Uruguay, Colombia cuenta con algunos de los pasajes más costosos de Latinoamérica, superados solo por los de países como Brasil, Uruguay y Puerto Rico.

Claramente, estos números no serían problema y los colombianos pagarían con gusto estos servicios de transporte público, si su funcionamiento fuera fluido y en buenas condiciones; infortunadamente, es todo lo contrario. Para la mayoría de la población, la relación costo - beneficio del transporte en Colombia es muy desigual. Los colapsos de personas en los buses y demoras en el tránsito de los mismos son algunas de las quejas que más se escuchan entre los ciudadanos.

“A veces pasan tres buses y uno no se puede subir. Entonces no es el precio sino el servicio que se presta que es muy malo”, dijo uno de los usuarios del Metrolínea, en Bucaramanga, en conversación con Caracol Radio.

Asimismo, en Barranquilla, uno de sus ciudadanos manifestó que el servicio prestado por Transmetro es “malo”, pues usa “buses viejos, que tienen rutas con recorridos eternos”.

Negocio sí. Servicio no.

Por supuesto, todo tiene un problema de raíz. En 2016, las 2 Orillas describió una de las más grandes problemáticas del transporte público en el país: “la mala calidad del servicio”. De acuerdo con este medio de comunicación, los principales sistemas del país muestran un déficit económico en sus arcas (más de 3 billones de pesos), debido a que las personas prefieren medios de transporte ilegales como Uber, Picap, Cabify y mototaxis en las urbes más pequeñas, que el mismo transporte público que ofrecen las ciudades.

“Los mototaxis prestan el servicio desde la puerta de la casa del usuario hasta el sitio exacto de destino”, explica el columnista Gustavo Moreno Montalvo.

Igualmente, Moreno señala que, en el escenario perfecto, “el objetivo no puede ser volver el sistema un negocio rentable, sino reducir el tiempo que usan los ciudadanos en moverse de su origen a su destino”, argumentando que “con ese criterio se evalúan los sistemas de transporte masivo”. Tener otro fin diferente al de mejorar el viaje de los usuarios, es solo una excusa para que los contratistas y gerentes de cada uno de los servicios de transporte se llenen los bolsillos de dinero.

Tiempo perdido

En relación con el servicio, por supuesto se debe tocar el tema del tiempo que se pierde a diario en los trayectos dentro de las ciudades. La mayoría de personas que usan el transporte público son jóvenes y adultos que se mueven de sus casas al trabajo o estudio, rutina que se realiza en al menos cinco días de la semana.

En una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), denominada como ‘Voces emergentes, percepciones sobre la calidad de vida urbana en América Latina y el Caribe’, se evidencia que en grandes ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires, los ciudadanos pueden tardar 90.8 minutos diarios en promedio (un poco más de hora y media).

Por su parte, urbes intermedias como Barranquilla y Bucaramanga logran reducir este tiempo en casi 30 minutos, pues tardan en promedio alrededor de una hora en sus trayectos diarios.

Por supuesto, estos promedios difieren en algunas situaciones, pues, en el caso específico de Bogotá, son más de 3 minutos los que se añaden al promedio de las megaciudades (93,3 minutos).

En consecuencia, si se sacan cuentas, por ejemplo, los ciudadanos que usan el transporte público en la capital colombiana se estarían gastando casi 8 horas a la semana (nueve si trabajan los sábados); casi 47 al mes y 560 al año, es decir, 23 días anuales dentro de un bus.

Pero estos datos siguen siendo una utopía, si se tiene en cuenta que la mayoría de los ciudadanos, incluso, duplican este tiempo a diario. Factores como la llamada ‘hora pico’ son fundamentales como argumento para decir que muchas personas pueden tardar 2 y hasta 3 horas diarias dentro del sistema de transporte público. Entonces, hay que realizar nuevas cuentas: si en un día un usuario gasta 3 horas de su tiempo, a la semana podría abarcar un poco más de 15, al mes serían 90 y al año, 1080 horas, lo que traducido en días sería: 45 días “perdidos” al año.

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Christopher Ramírez - Colombia.com