Estas son las decisiones que De la Espriella puede tomar sin pasar por el Congreso
Conozca qué medidas puede comenzar a implementar Abelardo de la Espriella desde el Ejecutivo sin depender de nuevas reformas en el Congreso.
Conozca qué medidas puede comenzar a implementar Abelardo de la Espriella desde el Ejecutivo sin depender de nuevas reformas en el Congreso.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella comenzó su primer periodo presidencial con varios frentes abiertos y una realidad política que podría dificultar la aprobación inmediata de grandes reformas en el Congreso. Sin embargo, no todas las decisiones que marcarán el rumbo de la nueva administración dependen necesariamente de una votación legislativa.
Para el economista Mauricio Olivera, expresidente de Colpensiones y vicerrector de la Universidad de los Andes, el mandatario tiene un margen importante para comenzar a mostrar resultados mediante decisiones administrativas, especialmente en áreas como la salud, la seguridad y el manejo del gasto público.
En entrevista con La FM Fin de Semana, Olivera planteó que el Gobierno debería aprovechar sus primeros meses para recuperar capacidad institucional y credibilidad antes de concentrar buena parte de su capital político en nuevas reformas.
De la Espriella puede empezar a gobernar sin esperar al Congreso
La recomendación de Olivera parte de una idea central: el nuevo Gobierno puede ejecutar buena parte de sus primeras acciones desde la administración pública, sin convertir cada decisión en una batalla política en el Congreso.
“El gobierno de Abelardo de la Espriella puede hacer muchas cosas antes de tener que ir al Congreso”, afirmó el economista.
En su análisis, algunas de las prioridades anunciadas por el mandatario pueden comenzar a desarrollarse mediante la gestión de las entidades estatales, la reorganización administrativa y la utilización de las herramientas que ya tiene disponibles el Ejecutivo.
Olivera incluso hizo una precisión importante al señalar que algunas de estas decisiones ni siquiera tendrían que depender necesariamente de decretos, sino de la capacidad del Gobierno para administrar de manera diferente las instituciones.
“Ni siquiera es necesariamente por decreto; es básicamente poder administrar bien el Estado”, explicó.
Desde esa perspectiva, el comienzo del mandato podría estar marcado por una etapa de ejecución de políticas existentes, ajustes administrativos y decisiones de gestión antes de emprender nuevas reformas que requieran una mayoría en el Congreso.
Salud: una crisis que requiere atención inmediata
Uno de los principales frentes identificados por Olivera es el sistema de salud, debido a las dificultades financieras y operativas que atraviesa.
Según explicó, las deudas acumuladas en el sector se acercan a los 42 billones de pesos, mientras que el nuevo Gobierno ha planteado destinar inicialmente alrededor de 10 billones de pesos para comenzar a estabilizar el sistema.
Para el economista, este es uno de los asuntos que deberían concentrar la atención de la administración de De la Espriella desde el comienzo, en lugar de esperar a que una nueva reforma pase por el Congreso.
Dentro de las dificultades también mencionó el acceso a los medicamentos y la posibilidad de que la Corte Constitucional adopte decisiones relacionadas con la situación estructural del sistema.
Olivera planteó incluso el escenario de que el alto tribunal pueda declarar un “estado de cosas inconstitucional”, una figura que permitiría adoptar medidas institucionales frente a una vulneración generalizada y persistente de derechos.
La prioridad, en su opinión, debería ser utilizar las herramientas administrativas disponibles para comenzar a solucionar los problemas más urgentes del sistema.
La reforma pensional puede esperar
Otro de los asuntos que podría generar una nueva confrontación política es la reforma pensional aprobada durante el Gobierno de Gustavo Petro.
Sin embargo, Olivera considera que esta no debería ser una de las primeras batallas legislativas de De la Espriella.
El economista recordó que el nuevo modelo contempla un umbral de 2,3 salarios mínimos para las cotizaciones destinadas a Colpensiones y señaló que, de acuerdo con las estimaciones citadas del Comité Autónomo de la Regla Fiscal, el sistema tendría recursos hasta 2064.
Por esa razón, considera que existen otros problemas que requieren una atención más inmediata.
“No creo que este gobierno deba disparar una de esas (balas) en la reforma pensional”, sostuvo.
A esto se suma que la Corte Constitucional todavía tiene pendiente pronunciarse sobre aspectos relacionados con la reforma, por lo que abrir de entrada otra discusión legislativa podría representar un desgaste político innecesario para la nueva administración.
Seguridad y Fuerza Pública, otra prioridad del nuevo Gobierno
La seguridad aparece igualmente entre las áreas en las que el Ejecutivo puede comenzar a actuar con las herramientas institucionales disponibles.
De la Espriella convirtió durante la campaña y sus primeros discursos como presidente la recuperación del control territorial y el fortalecimiento de la Fuerza Pública en algunas de sus principales banderas.
En ese sentido, Olivera considera que el Gobierno puede trabajar desde la administración del Estado en el fortalecimiento de las Fuerzas Militares y de la Policía, sin que todas las decisiones tengan que convertirse inmediatamente en proyectos de ley.
La estrategia puede incluir ajustes de gestión, priorización de recursos, fortalecimiento de capacidades y reorganización de las entidades encargadas de la seguridad, siempre dentro de las competencias legales del Ejecutivo.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante para un Gobierno que ha anunciado una ofensiva contra las organizaciones criminales y que pretende modificar la política de seguridad implementada durante la administración anterior.
Gasto público: otra batalla que puede empezar desde el Ejecutivo
El manejo de las finanzas públicas constituye otro de los grandes retos para De la Espriella.
El mandatario ha anunciado que buscará congelar el gasto público y poner en marcha una política de austeridad, al tiempo que pretende preservar los programas dirigidos a la población más vulnerable.
En este caso, Olivera considera que el Gobierno también cuenta con margen para comenzar a tomar decisiones administrativas antes de acudir al Congreso.
La reorganización de prioridades, el control del gasto y una mayor eficiencia en el funcionamiento de las entidades estatales pueden convertirse en algunas de las primeras herramientas utilizadas por la administración para mostrar resultados.
Esto permitiría al Ejecutivo concentrarse inicialmente en la gestión y ejecución del presupuesto, antes de intentar conseguir respaldo político para modificaciones estructurales que requieran aprobación legislativa.
El SENA puede convertirse en una apuesta para el empleo
Olivera también puso sobre la mesa el papel del SENA como herramienta para enfrentar los problemas de empleo y productividad.
La recomendación aparece en un momento en el que una eventual nueva reforma laboral podría convertirse en otro de los grandes debates entre el Gobierno y el Congreso.
En lugar de abrir inmediatamente esa discusión, el economista propone fortalecer la entidad de formación para que sus programas respondan mejor a las necesidades del mercado laboral.
“El gobierno puede fortalecer el SENA buscando que su objetivo sea la pertinencia y la empleabilidad”, afirmó.
La apuesta tendría un doble propósito: mejorar las oportunidades laborales de los colombianos y aumentar la productividad de las empresas.
La estrategia de De la Espriella podría comenzar por mostrar resultados
El planteamiento de Mauricio Olivera apunta, en esencia, a que el Gobierno de De la Espriella no necesita comenzar su administración con una larga lista de reformas para demostrar capacidad de gestión.
La administración del sistema de salud, el fortalecimiento de la Fuerza Pública, el control del gasto, la gestión de las entidades estatales y el impulso al SENA aparecen como áreas en las que el Ejecutivo puede comenzar a actuar dentro de las competencias que ya tiene.
La estrategia también tendría una lectura política: mostrar resultados antes de librar grandes batallas en el Congreso.
“El gobierno debe empezar a mostrar resultados desde su propia administración”, concluyó Olivera.
Para un Gobierno que llega al poder con una agenda de cambios profundos y una oposición que ya comenzó a organizarse, esa podría ser una de las primeras decisiones estratégicas de De la Espriella: utilizar al máximo las herramientas del Ejecutivo mientras construye el respaldo político necesario para las reformas que sí requieran pasar por el Congreso.