Vigilante fue obligada a vivir en el edificio en que trabajaba en el barrio Rosales de Bogotá

Edy Fonseca, vigilante de profesión, denunció el hecho que le causó problemas en su salud

Actualización • Vie, 08 / May / 2020 12:09 pm

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El indignante caso fue denunciado en los medios de comunicación. Foto: Twitter

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Actualización • Vie, 08 / May / 2020 12:09 pm

Edy Fonseca, vigilante de profesión, denunció el hecho que le causó problemas en su salud

En medio de la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus, se siguen conociendo aberrantes casos de maltrato laboral. El más reciente, tuvo lugar en Bogotá en donde una vigilante de seguridad fue obligada a permanecer durante un mes en el edificio en que prestaba sus servicios entre precarias condiciones que finalmente desencaderon en problemas de salud.

Edy Fonseca, quien realizó la denuncia ante los medios de comunicaión, relató que desde el pasado 25 de marzo, la administración del edificio en que trabaja, ubicado en el prestigioso barrio Rosales, le exigió que permaneciera en la portería del conjunto para "cumplir con su labor". Al aceptar, le hicieron una pregunta que llamó la atención de Fonseca“Ellos me preguntaron que si tenía un colchón inflable. Yo les dije que no tenía. Entonces me pidieron que llevara algo que se asimilara a un colchón, así que llevé un cubrelecho”, contó.

Luego de esto, el presidente del conjunto le dijo que debía permanecer desde ese día en su puesto de trabajo y que le daría 15 mil pesos diarios para su alimentación. Además, la vigilante solo contaba con un baño sin suministro de agua y con solo un balde para asearse. Para colmo de males, el lugar había tenido que ser fumigado poco antes por la presencia de ratas.

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Días después de haber empezado lo que ella misma llamó un "secuestro", le negaron la salida del conjunto para volver a su casa y velar por su hija y también cuando un sobrino suyo falleció. Por este moivo, Fonseca empezó a padecer de depresión además de otros males: “Caí en depresión, me estresé, se me subió el azúcar. Yo les dije que estaba enferma, pero no hicieron nada. Una residente que es médico un día me vio mal, entonces me compró un suero y unas pastas. Eso me ayudó como por dos días, pero volví a enfermarme”, relató.

Llegó el 23 de abril y este sería el fin de su "secuestro" pues amaneció con media cara paralizada, al borde de un coma diabético como lo relató a El Espectador: "Me sentía cansada y débil. Ese día la hija de un residente venía saliendo, ella me vio y me dio un agua aromática para que se relajara, y cuando su papá me vio decidió llamar a el 123". Cuando llegó la ambulancia, el presidente del consejo del edificio aseguró que ella "los había metido en un problema” al ver la gravedad de la salud de Fonseca, quien fue trasladada a la Clínica Palermo para terminar de recuperarse en su casa.

Luego de esta situación, Fonseca contactó con su abogado y “se presentará una queja ante Ministerio del Trabajo y la Superintendencia de Vigilancia por quebrantamiento de la normatividad [...] no alcanzó a ser homicidio, pero sí fueron lesiones personales porque ellos dieron pie a todo eso y también hubo una coacción psicológica”, según contó Nixon Forero, quien lleva el caso de Fonseca.

Fonseca ha recibido mensajes de parte de los residentes del edificio preguntando por su ausencia en su puesto de trabajo que, obviamente, ella no quiere volver a tomar aunque enecesite el empleo.

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Redacción Actualidad • Colombia.com • Vie, 08 / May / 2020 11:15 am

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