Egan Bernal y Sergio Higuita llegan en el top 20 de la etapa 2 que ganó Julian Alaphilippe

Los pedalistas colombianos Egan Bernal y Sergio Higuita, fueron protagonistas en la segunda etapa de la Tirreno Adriático.

Egan Bernal en la Tirreno Adriático. Foto: EFE
Egan Bernal en la Tirreno Adriático. Foto: EFE

Los pedalistas colombianos Egan Bernal y Sergio Higuita, fueron protagonistas en la segunda etapa de la Tirreno Adriático.

El francés Julian Alaphilippe (Deceuninck Quick Step), campeón mundial en ruta, sacó a relucir el maillot arcoíris en un final espectacular para imponerse en la segunda etapa de la Tirreno Adriático, entre Camaiore y Chiusdino, de 202 kilómetros, en la que Wout Van Aert (Jumbo Visma) mantuvo el maillot azul de líder.

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Emocionante final en Chiusdino. El portugués Joao Almeida, superviviente de la escapada que parecía definitiva junto al ruso Sivakov y Mikel Landa, ya tenía el triunfo en la mano a 100 metros de la pancarta, pero apareció su compañero Alaphilippe como un obús para levantar los brazos en vencedor.

El ciclista galo, de 28 años, levantó los brazos con antelación, con el "síndrome Lieja", y a punto estuvo de pasarle lo mismo, pero ganó con un tiempo de 5h.01.32, por delante de Mathieu Van der Poel, Van Aert y Tadej Pogacar.

Final agónico para Almeida, también para Landa, que estuvo a gran nivel hasta los últimos metros, y feliz para Alaphilippe por su primer triunfo de la temporada y para Van Aert, que siguió de líder, con 4 segundos sobre el galo y 8 respecto a Van der Poel. Mikel Landa es quinto a 11 segundos y Alex Aranburu décimo, a 14.

Fuga inocua, persecución tranquila

La etapa del primer final en alto ofrecía una parte llana y un incesante sube y baja en la segunda hasta la meta de Chiusdino. En la parte más amable se formó de inicio la fuga del día con 6 hombres: Pellaud, Burghard, Albanese, el maillot verde de la montaña del Eolo Kometa, su compañero Archibald, Simone Velasco y Vanspeybrouck.

Fuga consentida ante la ausencia de peligro para la general, de ahí que la renta llegara a alcanzar los 5 minutos. La tranquilidad del grupo en una jornada tan larga dio para las charlas entre los corredores, incluso entre grandes rivales del ciclocrós, la maglia Azzurra Van Aert con el campeón neerlandés Van der Poel.

Por aquello de defender el liderato tomó el mando de la persecución el Jumbo Visma, sin volverse loco en las primeras subidas del recorrido. Los últimos 45 kilómetros concentraban los puntos de máximo aliciente orográfico, con el Poggio Alla Croce (3,5 km al 7) y la subida final a Chiusdino (7,5 km al 3,5).

Egan Bernal rompe la carrera

Subiendo el Poggio Alla Croce, con la fuga en el olvido, atacó Egan Bernal. El colombiano se llevó a rueda a Asgreen y De Buyst y seleccionó un grupo, aún numeroso, que iba a luchar por la etapa en el permanente sube y baja hasta meta.

Ante el ataque del vencedor del Tour 2019 reaccionaron una docena de corredores, de donde saltaron para iniciar otra fuga Mikel Landa, Simon Yates, Sivakov y Joao Almeida. Con 27 km a meta la diferencia no llegaba a medio minuto.

El Jumbo Visma asumió la persecución en defensa de la camiseta azul, tirando con fuerza el noruego Tobias Foss, el último ganador del Tour del Porvenir.

Cerca de Siena, escenario de la Strade Bianche, la etapa se convirtió en una clásica en su último tramo. Las estrechas carreteras toscanas fueron testigo de una emocionante persecución de 4 corredores de lujo contra el pelotón principal.

Alaphilippe impresionante

Final vibrante con Landa en la salsa. A 13 km de meta el cuarteto contaba con 38 segundos, pero por detrás el UAE de Pogacar echaba una mano en los relevos, lo que ponía en peligro las aspiraciones de un grupo de cabeza que se resistía a claudicar.

La presión hizo ceder primero a Yates, defensor del título, y al resto les entró la prisa para evitar lo inevitable. Atacó Sivakov, Almeida hizo lo propio dos veces, y a la segunda abrió hueco. Mikel Landa no pudo responder a la refriega y fue alcanzado junto al ruso.

A 1.000 metros de meta Almeida marchaba desbocado, convencido de la victoria, pero la recta de meta se le hizo eterna. Tenía el enemigo en casa, pero Alaphilippe no podía hacer otra cosa sino salir lanzado por su compañero y la victoria. Su arrancada fue tremenda. Ganó con tiempo de levantar los brazos, pero por muy poco no se llevó el disgusto de la Lieja.

La tercera etapa se disputa este viernes entre Monticiano y Gualdo Tadino, con un recorrido de 189 kilómetros de perfil ondulado y final interesante en subida. 

EFE