París-Roubaix 2026: Juan Sebastián Molano poco pudo hacer en la derrota de Pogacar
Este domingo 12 de abril se llevó a cabo la París-Roubaix, con la presencia del ciclista paipano como gregario en el UAE Team.
Este domingo 12 de abril se llevó a cabo la París-Roubaix, con la presencia del ciclista paipano como gregario en el UAE Team.
En medio del polvo, la París-Roubaix volvió a dejar a Wout van Aert, pero lo que pasó detrás tuvo también acento colombiano con la presencia de Juan Sebastián Molano, quien terminó siendo pieza importante en el intento de victoria de su compañero Tadej Pogacar.
𝑫𝒆𝒍 𝑰𝒏𝒇𝒊𝒆𝒓𝒏𝒐...
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) April 12, 2026
𝒂 𝒕𝒐𝒄𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐.
Wout van Aert logra la victoria de su vida en la París-Roubaix y acaba con el sueño de Tadej Pogacar.
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Porque claro, al final la foto muestra a Van Aert imponiéndose en el velódromo de Roubaix, ganando al sprint, celebrando su primer título en esta clásica, pero el desarrollo de la carrera tuvo varios momentos donde el UAE Team Emirates movió fichas, y ahí apareció Molano desgastándose, haciendo ese trabajo silencioso que pocas veces se ve pero que pesa bastante.
La jornada fue rapidísima, desde temprano hubo cortes, ataques, intentos por romper el grupo, y en medio de ese caos, Pogacar tuvo que remar desde atrás tras un pinchazo que, la verdad, pintaba para sacarlo de la discusión, pero se levantó, apretó, volvió a conectar con el grupo justo antes del temido Arenberg, ese tramo que define tantas cosas.
Ahí la carrera se partió. Se armó un grupo de elegidos donde estaban nombres pesados, y entre ellos el esloveno y Van Aert. Más atrás, otros favoritos como Mathieu van der Poel sufrían con problemas mecánicos que los fueron dejando sin opciones reales.
En ese contexto, el papel de Molano empezó a sentirse. No era el protagonista de los titulares, pero sí uno de los hombres que ayudaba a sostener el ritmo, a controlar, a evitar que la diferencia se hiciera insostenible en ciertos momentos de la carrera.
Ya en los últimos kilómetros, la París-Roubaix quedó reducida a un mano a mano. Pogacar y Van Aert se fueron adelante, marcándose, midiéndose, sabiendo que todo se iba a resolver en el velódromo. Y ahí, bueno, no hubo mucho que hacer. El belga fue más fuerte, más explosivo, y terminó quedándose con la victoria de manera clara.
Pogacar, por su parte, se quedó otra vez con las ganas. Segundo lugar en la París-Roubaix por segundo año consecutivo y con esa espinita de no poder completar los cinco Monumentos. Aun así, su rendimiento sigue siendo impresionante.
Y mientras tanto, desde este lado, queda la sensación de que Molano estuvo ahí, metido en la jugada, aportando en lo suyo, siendo parte de una estrategia que por poco termina en victoria. No se llevó los reflectores, pero su trabajo, ese que no siempre se ve, también contó en una carrera que no perdona a nadie.