Colombia.com Bogotá Jueves, 16 / Nov / 2017

María Isabel Urrutia: "Mi oro sigue siendo una cachetada para los dirigentes del deporte"

María Isabel Urrutia en entrevista con Colombia.com., realizó varias críticas con respecto al manejo del deporte en Colombia.

María Isabel Urrutia:
Foto: Colombia.com

Han pasado 17 años desde que una vallecaucana con 35 años de edad consiguió llevar a un país urgido de alegría a un éxtasis de felicidad y euforia, demostrando que los sueños se pueden cumplir y que luchar con todas tus fuerzas hasta el último minuto tiene su recompensa.

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La noche del 20 de septiembre del año 2000, María Isabel Urrutia levantó 245 kilogramos (110 en arranque y 135 en envión) y se quedó con el oro olímpico, algo que para el país era nuevo y que quedaría guardado en los anaqueles de la historia del deporte colombiano para siempre.

A pesar de que sus inicios deportivos los tuvo en lanzamiento de bala y disco, y con estos también consiguió grandes logros como ser campeona mundial, sería a través de la halterofilia que Urrutia conseguiría una hazaña que después repetirían con gran valor Mariana Pajón, Caterine Ibargüen y Óscar Figueroa, este último también a través de las pesas, todos ellos se vistieron de oro en unos Juegos Olímpicos.

¿Cómo de la nada se puede llegar al todo? Una teoría que muchos han intentado explicar desde el uso de la razón pero que para María Isabel Urrutia solo es cuestión de determinación y disciplina para poder conseguir todo lo que uno quiere.

A sus 52 años de edad es la mentora de una gran camada de halterófilos quienes sueñan, así como ella alguna vez lo hizo, darle una alegría al país a través del deporte y carga el peso de tener que luchar contra los dirigentes deportivos para que muchos de estos jóvenes tengan las condiciones justas para seguir llenando de orgullo a los colombianos.

María Isabel, bienvenida a Colombia.com., ¿Qué siente al estar trabajando con muchos de los deportistas que ya le están dando alegrías al país?

“Es gratificante poder implementar y poder aplicar el conocimiento como profesional del deporte, pero también a veces es triste porque no se entiende que es el alto rendimiento y que se debía hacer por parte de los que lo dirigen, ¿cierto?, pero bueno poco a poco se va saliendo adelante”.

En sus primeros años como deportista, inició en lanzamiento de bala, después le  dicen que por su forma física podría intentar en la halterofilia, ¿fue difícil hacer ese cambio?

“El atletismo era mi todo y me sentía muy cómoda ahí, de hecho no me gustaban las pesas, pero al final Gantcho (El entrenador de María Isabel Urrutia) me terminó convenciendo,  empecé poco a poco y me dio un triunfo muy importante como fue ser medallista mundial y eso me hizo quedar en el levantamiento de pesas”.

Usted consiguió algo que para el país en ese momento era impensable, colgarse una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, a pesar de los inconvenientes con el dinero y el apoyo usted logró hacer historia, ¿cómo fue esa experiencia?

“No fue fácil porque de todas formas cuando la gente que dirige el deporte no tiene claro la capacidad de sus deportistas pasan este tipo de cosas que a veces lo desilusionan, pero a mí eso no me desilusiona porque sé que el deporte colombiano es de lucha y porque lamentablemente encontramos gente que no conoce del deporte. pero lo dirige y  bueno eso hizo demostrar que sí se pueden hacer las cosas bien hechas, que todo es posible… en ese posible Colombia logró obtener la primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos”.

¿Ese oro fue una ‘cachetada’ para los directivos deportivos en ese entonces?

“Creo que sigue siendo cachetada para todo el mundo, el hecho cuando deportista gana porque a veces no invierten en el deporte y se inventan cosas que van en contra de este, en contra del deportista  eso hace que no tengamos un punto claro y conciso de la dirigencia deportiva. Si no hay corrupción, si no hay reducción del presupuesto, si no quieren hacerse millonarios, hay muchos factores en el que el deporte es un escampadero de personas no gratas que hacen que se atrasen un poco los procesos”.

El deporte entre más triunfos y más alegrías le da al país menos es el apoyo, ¿por qué?

“Eso quisiera saber yo y quisiera dirigir el deporte en Colombia para que hubiese una cosa concisa y clara de cómo se dirige, lamentablemente quienes dirigen a veces  son personas que no conocen y piensan que lo único importante es la medalla, cuando detrás de esta vienen muchas cosas, sufrimiento, trabajo, preparación, inversión, entonces a veces los que llegan a dirigir el deporte piensan que le están haciendo un favor al deportista en darles un plato de comida, en darles un premio, en darles una mesada mensual, cuando el deporte es parte integral de cualquier estado que  se respete y es un trabajo”.

¿A qué se refiere cuando dice que se debe respetar y tratar el deporte como un trabajo?

“Un deportista entrena alrededor de 7 u 8 horas diarias entonces ¿por qué a los funcionarios se les paga y por qué a los deportistas no se les puede pagar?, darle las condiciones necesarias para ellos. Cuando uno gana la medalla ahí si todo mundo quiere la foto, entonces mientras tengamos personas que desconozcan cuál es la lucha, cuál es la situación de los deportistas y los que hacen deporte en este país no son jóvenes millonarios, son personas que vienen de estratos socioeconómicos bastantes difíciles, de donde seguramente a veces no existe papá ni existe mamá; y sin embargo, terminan siendo muy grandes y muy buenos deportistas y siempre los dirigentes terminan estando por debajo del deportista”.

Si un joven quiere seguir sus pasos y sueña con ser deportista, ¿puede vivir del deporte?

“Los deportistas pueden vivir del deporte, se puede hacer deporte cuando hay personas que administran y son coherentes con el triunfo y con la preparación del deportista, se puede vivir del deporte porque hay leyes en donde se determina que el deportista se le puede pagar. A veces lo que pasa es que cambian esas leyes por invertir en cemento y se olvidan del ser humano que es la materia prima del alto rendimiento y entonces lamentablemente pasa así”.

¿Eso afecta el futuro del deporte colombiano?

“Yo esperaría que no tiren la toalla los deportistas, sino que sigan adelante,  que los dirigentes pasan; pasarán un día, dos días o un año de dificultades, pero seguramente van llegando personas conscientes de la importancia que tiene el deportista y cuando se le da la importancia necesaria al atleta para que salga adelante y eso se ve reflejado en los resultados”.

Tras su retiro lo intentó en la política, ¿lo volvería hacer?

“Yo llegué a la política, busqué recursos para el deporte y a mí me da tristeza que hoy a veces los dirigentes y en los institutos digan que no hay recursos para invertir en el deportista cuando las leyes permiten que se inviertan en el 6% del presupuesto de cada municipio y el distrito capital. Yo pienso que se puede tratar dignamente el deportista y que el deportista cada día tenga más ganas de mejorar y mejorar su resultado y no quitarle los  apoyos necesarios porque obviamente si uno tiene los apoyos y si se los retiran eso va a ser una desmotivación para ellos y para el resultado final que es la medalla”.

¿Qué extraña de su vida deportiva?

“No extraño nada porque hice todo lo que quise, fui campeona de todo y bueno me gusta que el hecho de ser entrenadora porque uno está salvando vidas como dice el dicho y llevando a las persona a que lo hagan o que lo intenten. Lo más desmotivante es que a veces es el trato que se le da al deportista, se les trata como de quinta y no les dan el respeto que se merecen”.

Usted es recordada con mucho cariño y gratitud, ¿cómo es el trato de las personas en la calle?

“Yo me siento muy bendecida de recibir el cariño y el respeto, el agradecimiento del común de la gente, obviamente a mí no me ha ido mal en la dirigencia deportiva, pero a veces uno quiere que los muchachos se les ayude más se les dé más atención para que haya mayores resultados”.

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Pablo Figueroa Páez/ Colombia.com