Entre apoyos y ausencias, Trump presenta plan global para reconstruir Gaza
El presidente Trump inaugurará su Junta de la Paz con promesas de miles de millones de dólares para Gaza, pero sin el respaldo pleno de sus aliados.
El presidente Trump inaugurará su Junta de la Paz con promesas de miles de millones de dólares para Gaza, pero sin el respaldo pleno de sus aliados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iniciará este jueves la primera sesión de su llamada Junta de la Paz, una propuesta que, según la Casa Blanca, tiene como objetivo agilizar la reparación de Gaza e implantar un nuevo marco de participación internacional en Medio Oriente. La conferencia, que se realizará en Washington, ha sido presentada por el mandatario como un punto de cambio no solo para el enclave palestino, sino para el orden diplomático general.
Trump afirmó que durante la conferencia se oficializarán acuerdos por más de US$ 5.000 millones dirigidos a infraestructura y ayuda humanitaria en Gaza. Además, se informaría la formación de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), conformada por miles de efectivos, cuya misión sería ayudar a una policía local palestina y agilizar una eventual retirada progresiva de tropas israelíes.
No obstante, la creación del organismo está lejos de generar consenso. Aunque más de 20 países participarán entre ellos Israel, Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Indonesia y Hungría varios aliados europeos han optado por no unirse como miembros. Algunos enviarán personal; otros han declinado participar completamente, afirmando inquietudes sobre la misión y la estructura del foro.
La presencia de Belarús, país sancionado por Occidente debido a su respaldo a Rusia en la guerra en Ucrania, ha sido uno de los componenetes más controvertidos. Rusia y China fueron invitados, pero no se han sumado formalmente.
En el plano financiero, los comunicados generan expectativas, aunque también escepticismo. Estimaciones de la ONU y del Banco Mundial calculan que la restauración completa de Gaza podría necesitar hasta US$ 70.000 millones, muy por encima de la cifra que se anticipa esta semana. Hasta ahora, ningún gobierno ha definido de manera pública cuánto aportará ni en qué momento.
Uno de los puntos importantes será la desmilitarización de Hamás, un asunto que sigue siendo el mayor problema político. La administración Trump confía en que la mezcla de presión diplomática y presencia internacional haga más fáciles los avances graduales, pero diplomáticos reconocen que se trata de un proceso complejo y de largo aliento.
Indonesia ha expresado su actitud para preparar hasta 8.000 soldados para un posible despliegue, aunque la decisión final aún no es definitiva. Washington estima que la fuerza necesitaría alrededor de 20.000 efectivos para cumplir lo que desean.
El contexto regional añade presión. Trump ha insistido que no descarta acciones contra Irán si no se logra un acuerdo nuclear en poco tiempo, una alerta que inquieta a varios participantes. Diplomáticos de Medio Oriente han enfatizado que una escalada militar tendría repercusiones directas sobre el comercio global y el suministro energético.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no irá de manera personal, pero enviará a su canciller, un gesto que algunos interpretan como señal de cautela política en medio de negociaciones sensibles.
Trump, quien ha insistido en su deseo de ser reconocido como mediador internacional, ha sugerido que la Junta podría ir “mucho más allá de Gaza” y transformarse en un foro permanente para hablar de crisis globales. Esa asíración es precisamente lo que despierta reservas en parte de la comunidad internacional, que teme que el nuevo organismo funcione como alternativa a las Naciones Unidas.
Por el momento, el foro se perfila como un paso más simbólico que definitivo. El verdadero reto comienza cuando las promesas económicas se conviertan en transferencias verídicas y cuando los compromisos militares pasen del papel al hecho. En una región marcada por ciclos de violencia y frágiles treguas, el margen de error es mínimo.
El éxito o derrota de la Junta de la Paz no solo afectará el futuro de Gaza, sino también la credibilidad internacional de la estrategia diplomática de Trump.