Trump desata guerra simbólica al retirar bandera LGTBIQ+ de Stonewall y provocar rebelión en Nueva York
La bandera LGTBIQ+ fue retirada del Monumento Nacional de Stonewall por directrices federales, pero autoridades de Nueva York la volvieron a izar.
La bandera LGTBIQ+ fue retirada del Monumento Nacional de Stonewall por directrices federales, pero autoridades de Nueva York la volvieron a izar.
La bandera del orgullo gay volvió a tomar su lugar en el Monumento Nacional de Stonewall, en el emblemático barrio de Greenwich Village, reavivando la disputa entre la Administración Trump y las organizaciones locales de Nueva York. La decisión municipal de volver a colocar el símbolo del Orgullo se produjo apenas días después de que fuera removido por instrucciones federales.
El retiro se realizó por motivo de un memorándum que establece directrices sobre qué banderas pueden mostrarse en instalaciones bajo jurisdicción federal. En lugar del emblema LGTBIQ+, se izó la bandera de Estados Unidos. No obstante, tras la participación de funcionarios de la ciudad, ambas banderas ondean ahora de manera conjunta en el simbólico sitio.
Durante el acto de reinstalación el presidente del distrito de Manhattan, Brad Hoylman-Sigal, respaldó la medida como un reconocimiento de derechos y memoria histórica. Según expresó, la bandera no es solo un símbolo político, sino un símbolo de dignidad y reconocimiento para miles de personas.
El lugar donde se realizó la controversia tiene un peso histórico evidente. En el Stonewall Inn, el 28 de junio de 1969, una redada policial provocó protestas que marcaron el inicio del movimiento contemporáneo por los derechos de la comunidad LGTBIQ+. Desde entonces, Stonewall se transformó en un referente internacional de la lucha por la igualdad.
El reintegro no fue improvisado. Las entidades demócratas habían pronosticado que volverían a colocar el símbolo, lo que convocó a una multitud de personas en la zona. Entre aplausos y emociones, los asistentes defendieron lo que sucedió como una respuesta directa a lo que consideran una ofensiva simbólica del Gobierno federal.
Desde Washington, la respuesta no se hizo esperar. Representantes federales evaluaron la acción como un acto político que no era necesario y señalaron a los funcionarios locales de utilizar un lugar nacional para confrontar al Ejecutivo.
El momento se inscribe en un contexto más amplio. En su segundo mandato, Donald Trump ha promovido diversas instrucciones ejecutivas que golpean a la comunidad LGTBIQ+, en especial a las personas trans, con directrices relacionadas con el deporte, los archivos oficiales y programas de diversidad en instituciones públicas.
Más allá del cruce de afirmaciones, el debate refleja un problema mayor sobre el uso de símbolos en lugares federales y el alcance de las políticas de inclusión. Para muchos activistas, lo que pasó en Stonewall no es un hecho distinto, sino parte de una pelea cultural que sobrepasa fronteras y mantiene al histórico monumento como el lugar de la conversación sobre derechos civiles en Estados Unidos.