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Nacional y Marquínez, en punto muerto: un detalle contractual lo cambia todo

En Nacional buscan una solución dialogada, pero el tiempo corre. Lo que parecía un trámite administrativo se convirtió en conflictos interno

Por: William Marín • Colombia.com
Marquínez completa 3 años en la plantilla profesional. Foto: | Nacional Oficial
Marquínez completa 3 años en la plantilla profesional. Foto: | Nacional Oficial

En Nacional buscan una solución dialogada, pero el tiempo corre. Lo que parecía un trámite administrativo se convirtió en conflictos interno

En lo deportivo, Atlético Nacional logró ordenar su panorama bajo los tres palos, pero en lo contractual apareció un problema inesperado que hoy mantiene congelada la salida de Luis Marquínez. Cuando el préstamo a Deportes Tolima parecía cuestión de horas, una diferencia profunda entre el club y el jugador detuvo la operación por completo.

Desde la interna verdolaga reconocen que la decisión deportiva estaba tomada. Sin embargo, un punto que Nacional considera irrenunciable cambió el escenario y abrió un conflicto que ahora exige manejo fino.

La renovación, condición innegociable para Nacional

El contrato de Marquínez con Nacional finaliza el 31 de diciembre de 2026. Con ese panorama, la dirigencia dejó clara su postura: no habrá préstamo sin una renovación previa por dos temporadas más.

El razonamiento es estrictamente patrimonial. Si el arquero sale a Tolima con su vínculo actual, terminaría su contrato lejos de Medellín y quedaría libre, sin dejar retorno económico alguno al club que lo formó. Para Nacional, ese escenario no está sobre la mesa.

Con la renovación firmada, el club se asegura dos caminos: el regreso del jugador con rodaje y experiencia, o una futura venta que represente un ingreso financiero.

El descontento del jugador y un movimiento que lo cambió todo

La postura de Marquínez es completamente opuesta. El arquero, de 22 años, no quiere renovar antes de salir y su negativa está directamente relacionada con el momento que atraviesa en el club.

Desde su entorno aseguran que al jugador se le había manifestado que en 2026 tendría mayor protagonismo. Sin embargo, la llegada de Kevin Cataño alteró por completo esa proyección. Marquínez se veía como el relevo natural de David Ospina y Harlen Castillo, y no esperaba que el club apostara por otro guardameta joven.

Ese movimiento fue interpretado como una señal clara de desconfianza y detonó su decisión de no extender el contrato en este momento.

Tolima seduce, pero bajo una sola condición

Desde lo deportivo, la opción de Deportes Tolima resulta atractiva para el arquero. Un año con continuidad, competencia en Liga, Copa Colombia y Copa Libertadores aparece como un escenario ideal para sumar minutos y consolidarse.

No obstante, Marquínez es firme: solo acepta el préstamo sin renovar. Incluso, contempla alternativas extremas si Nacional no cede. Está dispuesto a quedarse como cuarto arquero, entrenar sin competir durante todo el año y cumplir su contrato hasta quedar libre al finalizar 2026.

Preocupación interna y un mensaje claro

Este giro encendió alarmas en la dirigencia verdolaga. En Nacional consideran que la postura del jugador no solo afecta el presente, sino también un activo importante del club.

El mensaje que le han transmitido es directo: renovar, salir a préstamo, volver con rodaje y competir en igualdad de condiciones, o quedar en vitrina para una futura transferencia. Para el club, esa es la vía que beneficia a todas las partes.

Higuita entra en escena como mediador

Ante la tensión, Nacional recurrió a una figura de peso simbólico. René Higuita, referente histórico del arco verdolaga e integrante del proyecto institucional, fue designado para acercarse al jugador.

Higuita le ha transmitido la importancia de valorar el proceso formativo, entender el contexto del club y ver el préstamo como una oportunidad clave para su carrera. La intención es evitar una ruptura que deje heridas deportivas y emocionales.

Un conflicto abierto que exige definición

Por ahora, la salida de Luis Marquínez está completamente detenida. Todo depende de si el arquero acepta la renovación o si mantiene una postura que podría dejarlo un año sin competencia real.

En Nacional buscan una solución dialogada, pero el tiempo corre. Lo que parecía un trámite administrativo se convirtió en uno de los conflictos internos más delicados del Verdolaga en este inicio de 2026.