Colombia.com Bogotá Martes, 10 / Abr / 2018

¡En Roma se impusieron los gladiadores!

La Roma hizo lo impensable, logró remontar el marcador adverso y logró clasificar  a la semifinal de los cuartos de final de la Champions.

¡En Roma se impusieron los gladiadores!

¡Qué lindo es el fútbol!, cuando nadie creía en la clasificación de la Roma en los cuartos de final de la Champions League tras la derrota 4-1 en el Camp Nou, la Roma logró remontar y sellar su clasificación a la semifinal del torneo más importante de clubes.

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nuevamente el balompié da una lección que se puede aplicar en cualquier ámbito de la vida, la Roma demostró que con perseverancia y soñando alto se pueden lograr cosas que para muchos pueden ser increíbles. 

El club italiano que llegó al encuentro con un sabor amargo tras haber realizado una buena presentación en el juego de ida, pero llevándose un pesado 4-1 con dos autogoles de De Rossi y Manolas y con anotaciones de Gerard Piqué y Luis Suárez.

Sin embargo en su casa esperaban poder encontrar la llave para romper el la portería del alemán Ter Stegen y así soñar con una clasificación a la semifinal de la Champions League, algo que no conseguían desde 1984 cuando se midieron al Dundee United de Escocia.

Un encuentro que sobre el papel no podía generar mayor complicación al Barcelona, actual líder de LaLiga de España y que con un 4-1 esperaban no llevarse grandes sorpresas, terminaría siendo uno de los clubes que junto al Manchester City, se despiden de la Champions League

La Roma que llegó al estadio Olímpico con más ilusiones que oportunidades, inició el encuentro demostrando que querían remontar, que iban a buscar el gol y que no le temían al club ‘culé’, que con Luis Suárez, Messi, Iniesta, Piqué, entre otros, esperaba poder sellar su pase a la siguiente ronda.

Sin embargo todo fue diferente y sería en el minuto seis cuando las ilusiones del estadio Olímpico comenzaron a florecer como los bellos girasoles de la Toscana , cuando Edin Dzeko logró poner el primer gol del partido.

El club ‘culé’ no reaccionó, quedó atónito ante el ataque del club italiano que, sin ceder ni un centímetro fueron en busca del segundo gol.

El pitazo del árbitro Clément Turpin llevó su silbato a la boca y anunció la llegada del descanso, 15 minutos para que las dos escuadrar organizaran ideas y pudieran salir a rematar un encuentro en el que hasta el momento, era para el Barcelona.

El segundo tiempo arrancó y los miles de aficionados de la Roma no tenían idea de lo que sucedería cuando el reloj llegase al minuto 90’, lo que sucedería en esos 45 minutos sería simplemente épico y querdaría guardado en la retina de miles de aficionados que contarán como una noche, un club venció a Lionel Messi y los 10 guerreros.

Como si se tratase de una retorcida oba de Hitchcock, Tarantino o Almodóvar, un penal a favor de la Roma en el minuto 58 pondría la intensidad necesaria para que los siguientes minutos fueran inolvidables para los amantes de este deporte.

De Rossi, el capitán, el guerrero, el que siempre da la cara, cogió el balón, lo acomodó, miró su objetivo y como si se tratase de un verdadero disparo logró aniquilar a Ter Stegen , que, pese a que adivinó a dónde se dirigía el esférico, no logró detenerlo… La Roma anotó el segundo del marcador y el sueño ya dejaba de serlo, ahora es tangible la ilusión.

Las emociones de los hinchas presentes en el estadio y de los millones que lo vieron en todo el mundo estaban a punto de desbordarse, estaban presenciando una resurrección de un equipo que demostró hasta el final que se pueden perder batallas, pero no la guerra.

Minuto 82 y la peor pesadilla del técnico Ernesto Valverde se hacía realidad, Kostas Manolas, sí, el jugador que militó en Olympiakos y llegó hace algunos años ‘La mágica’ pondría el gol que probablemente más duro se escuchó en la ciudad de Roma.

Tras una arremetida de la Roma, el elegido sería Manolas que tras un tiro de esquina, conseguiría el tercer gol del encuentro y con el que sepultaría las ilusiones del Barcelona de poder nuevamente llegar a conquistar la Champions League.

 Ocho minutos y cuatro de adición separaban a la Roma de volver a esta instancia tras 34 largos años y ¿por qué no? Soñar con una final.

Los minutos eran eternos, parecía que cada segundo era un minuto y cada minuto una hora, el Barcelona mandó todo al ataque y los gladiadores resistieron la arremetía, aguantaron el ataque y pese a que se llevaron algunos sustos, lograron vencer al favorito de la llave.

Todo fue fiesta, la celebración era necesaria, la Roma hacía algo histórico que para la mayor cantidad de hinchas en el estadio era completamente nuevo. Al otro lado de la esquina, acabado, funesto, acongojado, se retiraba el Barcelona, se despedían nuevamente de la ilusión de volver a conquistar la ‘orejona’.

En el fútbol, como en la vida, cualquier cosa puede pasar, para muchos lo que sucedió en el estadio Olímpico de la ciudad de Roma es solo el resultado de algunas estrategias ofensivas y de un mal planteamiento por parte de Valverde, sin embargo, detrás de esto yace la magia de este deporte, el luchar hasta el final, el demostrar que el trabajo en equipo es más valioso y el de siempre creer en tus habilidades, son unas de las tantas razones del por qué amamos el fútbol.

Hoy el turno fue para el Barcelona, y nuevamente le tocó al gran Goliat caer rendido ante los pies de David que logró con su victoria romper las estadísticas, los números, las cifras y los resultados que lo ponían como el perdedor de esta noche… esta vez no solo ganaron los gladiadores,  ganaron los sueños y las ilusiones.

Pablo Figueroa Paéz/ Colombia.com