Actualización: Jue, 11 / Oct / 2018 9:46 am
Jueves, 11 / Oct / 2018

El sector del juego, omnipresente

Si algo ha demostrado el todavía candente Mundial de Fútbol de Rusia 2018 es que, frente al celebrado en la edición anterior, el crecimiento de las apuestas deportivas ha sido exponencial en cualquier país participante.

La evolución en los últimos diez años se ha debido, en gran medida, a la facilidad de acceso a internet de todo tipo de usuarios, desde la palma de la mano, con un smartphone en el que tiene cabida casi cualquier aplicación, y con una cobertura cada vez más estable.

Frente al temor inicial de ser estafados en internet si operábamos con dinero, los avances en ciberseguridad han hecho que la mayor parte de los usuarios realicen transacciones económicas online a diario. Lógicamente esto se ha visto reflejado no sólo en el aumento de las apuestas deportivas, sino en el sector del juego en general.

Desde el comienzo, se ha podido jugar al poker, el blackjack y la ruleta, pero con la irrupción de las tragamonedas, un juego mucho más cotidiano y accesible tradicionalmente desde cualquier pub, hubo una migración de jugadores de locales físicos al entorno online.

Siempre ha existido la posibilidad de jugar sólo por diversión, con dinero ficticio, a todos estos juegos, y de hecho Facebook ha puesto a disposición de los usuarios de su red social un amplio catálogo de títulos de esta tipología cuya característica diferenciadora de los casinos en línea es precisamente que no permiten apuestas con dinero real.

Sin embargo, la reseña de CasinoEspanol pone de manifiesto que a la mayoría de los jugadores les sigue interesando poder acceder a bonos para depositar pequeñas cantidades de dinero que se multiplican con dichas promociones, para poder acceder a premios reales.

Lo que también ha afectado al desarrollo, expansión y normalización del juego online ha sido, de una parte, su regulación a través de los diferentes organismos a nivel nacional, con normativas distintas pero parecidas en cada país, que poco a poco ha ido generando acuerdos de liquidez compartida para que jugadores de diferentes países puedan competir dentro de la legalidad y que el juego no termine convirtiéndose en un método de blanqueo de dinero.

Se podría decir, por tanto, que este sector está alcanzando su madurez como negocio próspero, y que tiene todos los  ingredientes para quedarse en el mundo online.