Por: Redacción Tecnología • Colombia.com

Casos demoníacos: La diabólica historia de la Silla del Diablo, donde se 'Lucifer' se apareció

"El se me apareció sentado en la silla y me dijo que abriera los cuerpos", así comienza el relato de la Silla del Diablo. 

Actualización
El médico aseguró que tenía un pacto con Lucifer. Foto: Shutterstock
El médico aseguró que tenía un pacto con Lucifer. Foto: Shutterstock

"El se me apareció sentado en la silla y me dijo que abriera los cuerpos", así comienza el relato de la Silla del Diablo. 

La Silla del Diablo, donde el mismísimo Lucifer se sentó, es una de las historias demoníacas más terroríficas de la época medieval que se conoce en Valladolid, España. 

Andrés Proaza, era un joven médico que habría llegado recientemente a Valladolid, España. La primera noche que él estuvo en la ciudad, se desapareció un niño de 9 años, los vecinos denunciaron que del sótano de Proaza, salía agua 'colorada' como si tuviera sangre. 

A partir de allí, las autoridades comenzaron a investigar a este médico, de origen sefardí, y en tanta insistencia de la comunidad, entraron a la fuerza a la casa de Proaza. 

Apenas lograron entrar, el escenario era terrorífico, el hombre había desmembrado al pequeño, había cuerpos de animales y órganos por doquier. 

Las autoridades estaban aterrorizas, porque al dar una vuelta en la casa del médico, encontraron la Sila del Diablo, era un mueble del siglo XVI, con brazos desmontables, respaldo y asiento de cuero repujado. 

Una silla común, sin nada extraordinario. Pero la fama de que eran muebles demoníacos aún prevalece como una leyenda urbana, que reza que aquel no médico que se sienta en la silla, deja de existir a los 3 días, si no se arriesga a recibir el conocimiento que proviene de la conexión diabólica de la silla.

Una vez intentaron hacer una subasta de los objetos del médico Andrés Proaza, pero nadie quiso comprar ningún mueble, ahora la Silla del Diablo está en la antigua capilla de la Universidad de Valladolid, con las patas hacia arriba para que nadie se siente en ella.