Actualización: Mié, 29 / Dic / 2010 10:24 am
Miércoles, 29 / Dic / 2010

Dieta vegetariana, ¿implica riesgos?

La dieta vegetariana puede resultar saludable si conocemos sus claves. Si no, puede implicar algunos riesgos graves para nuestra salud.

Dieta vegetariana, ¿implica riesgos?

La dieta vegetariana puede resultar saludable si conocemos sus claves. Si no, puede implicar algunos riesgos graves para nuestra salud. Te contamos cómo asumirla.
 
La dieta vegetariana implica un cambio de hábitos muy significativo ya que adquirir un nuevo estilo de alimentación implica también un nuevo estilo de vida.

Y es que, el vegetarianismo, no sólo significa abandonar la carne y los productos de origen animal, sino que además muchas veces también se empieza a recurrir a los alimentos orgánicos y sin refinar, es decir, aquellos productos que contienen menos química.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que el ser humano es omnívoro por naturaleza, por lo que comenzar una dieta vegetariana no es sencillo si no se hace de la manera adecuada.

Y mucho más si optamos por otro tipo de dietas aún más restrictivas como la vegana o la crudívora. La clave del vegetarianismo está en compensar los valores nutritivos que nos aporta la carne y que abandonamos con otros que nos pueden aportar alimentos de origen vegetal, con lo que debemos conocer muy bien las propiedades de todo lo que comamos.
 
Principales riesgos de la dieta vegetariana

  • Déficit de minerales como el calcio, el hierro o el zinc, que habitualmente obtenemos del pescado y la carne. Para compensar el calcio podemos recurrir a los vegetales verdes oscuros, las legumbres, la leche de soja, los frutos secos y el sésamo. Para obtener hierro, lo mejor es la yema de huevo, las legumbres, los dátiles, los cereales y los frutos.
  • Déficit de Vitamina B12, que también proviene del pescado. El sustituto lo encontraríamos en alimentos reforzados con leche de soja.
  • Déficit proteico, que procede también de la falta de carne. Para evitar este déficit que nos produce la dieta vegetariana, podemos consumir cereales que también nos aportan proteínas, aunque no de la suficiente calidad como la que nos da la de origen animal. Sin embargo, si las combinamos bien, podremos dar con un buen sustitutivo: leche con arroz, soja con trigo y sésamo, soja con cacahuete, leche con trigo o patata.

Si conseguimos compensar adecuadamente los nutrientes, la dieta vegetariana resulta excepcionalmente saludable: se reduce el consumo de gradas saturadas, la presión sanguínea es más baja, como el nivel de colesterol en sangre, se controla la diabetes, se puede prevenir el cáncer.

Algunos afirman que incluso con una dieta vegetariana es posible perder peso; aunque este dato es relativo dado que vegetal no es igual a bajo en calorías. Puede que no adelgacemos más que un poco en las primeras semanas de adaptación al vegetarianismo, pero lo que sí es cierto es que estaremos más sanas.

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