Actualización: Vie, 26 / Dic / 2014 11:37 am
Viernes, 26 / Dic / 2014

La importancia de prepararse para el desafió que trae envejecer

Archivado en Salud

El crecimiento de la expectativa de vida, gracias a los avances de la medicina,  plantea el desafío de prepararse cada día para tener una mejor calidad de vida a partir de los 60 años.

En el  año 1995 el 20% de la población era mayor de 60 años. En el  2025 se pronostica que este porcentaje subirá a 52%.

Calucé lanza programa de Responsabilidad Social Empresarial para sensibilizar a la población de todas las edades sobre la importancia de prepararse para vivir un envejecimiento activo.

En el imaginario social la vejez se suele relacionar con fragilidad, temor angustia o dependencia. Empezar a planear  la tercera edad es un deber si se quiere envejecer de manera activa como lo propone la Organización Mundial de la Salud: “Envejecer no debe ser sinónimo de deterioro, el envejecimiento es un proceso normal que inicia desde el primer día de vida. Un proceso en el que se optimizan las oportunidades de salud, participación de seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas. Entender la vejez como un ciclo de crecimiento personal es una responsabilidad del individuo en el plano familiar, laboral y personal”.

Según Juan Rojas Esguerra, director de Calucé, institución que conmemora 40 años de existencia, en estas cuatro décadas han comprendido la importancia de conjugar el verbo envejecer en primera persona y su propósito es compartir las lecciones aprendidas como parte de su programa de Responsabilidad Social Empresarial.

“Con frecuencia pensamos que este asunto se puede aplazar y nuestros esfuerzos como institución están dirigidos a hacer conciencia sobre la necesidad de prepararse, mantener la mente, tener redes de apoyo, fomentar la práctica de un pasatiempo,  conservar el  buen humor, ejercitar alguna rutina física, así como  cultivar la vida espiritual, como parte de una filosofía que conserve la calidad de vida siempre.

La mayor parte de las personas mayores se ven excluidas en un modelo social que a veces invalida los aportes de las personas que tienen más experiencia. Según Juan Rojas Esguerra director de Calucé se debe empezar a responder una serie de preguntas relacionadas con la salud, la autonomía y los deseos que las familias deberían respetar cuando algún miembro supera los 65 años de vida y por razones de salud física o mental pierde autonomía.

Calucé nació hace 40 años para acoger personas con fragilidad. Su fundadora fue Carlina Esguerra Samper, pedagoga de tradicionales colegios como el Gimnasio Moderno y el Gimnasio Femenino y su propio kínder, quien desde la primera infancia  inculcó en sus alumnos el concepto de valentía para enfrentar la vida combinada con amor y respeto, valores que hacen parte del modelo institucional de Calucé que busca disminuir sentimientos  como la angustia y la soledad que se presentan con mucha frecuencia en esta población.

Es poco lo que se puede hacer por evitar el deterioro biológico evidente en la pérdida de facultades mentales y físicas, lo que resulta importante es procurar que  los factores sociales  se modifiquen evitando la discriminación y desatención que afecta a un porcentaje significativo de los adultos mayores, como lo resalta Rafael Samper, geriatra y asesor científico de Calucé.

Dentro de los programas de Responsabilidad  Social  Empresarial de esta organización se destaca el empleo a personas residentes en Chía, la realización de  eventos culturales para la comunidad que promuevan la participación de personas de la tercera edad y el  intercambio de conocimientos y opiniones a través de programas de entrenamiento dirigidos a  familiares, cuidadores y medios de comunicación.