Actualización: Mié, 16 / Oct / 2013 12:04 pm
Miércoles, 16 / Oct / 2013

¿Cómo apoyar al adulto mayor que sale del Hospital?

Especialistas en apoyo emocional recomiendan buscar tratamientos interdisciplinarios y evitar la depresión que se presenta con la pérdida de facultades físicas o por soledad.

¿Cómo apoyar al adulto mayor que sale del Hospital?

Los mayores de 60 años representan el 10% de la población Colombiana según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, DANE, 2010.

Buscar una buena calidad de vida, atender las recomendaciones de un equipo multidisciplinario y no permitir que la enfermedad sea el centro de la vida son claves para el manejo de pacientes mayores en casa.

En el mundo, la población de la tercera edad ha aumentado en las últimas décadas, y esta tendencia continuará debido a que los avances técnico-científicos han logrado prolongar la expectativa de vida. 4.5 millones de colombianos, de acuerdo con las cifras del 2010 publicadas por el DANE pertenecen a este segmento de edad.  A pesar de los progresos en la medicina, no todos los que llegan a la llamada  edad de oro lo hacen con todas sus habilidades intactas.

Cuando una persona supera los 60 años, el riesgo de perder facultades funcionales, físicas y mentales se incrementa. Algunas veces luego de un accidente o un evento de salud las consecuencias permanecen incluso después de la salida de los centros de salud. La familia suele angustiarse con el desafío que implica atender a un paciente en casa. Con ocasión del día del adulto mayor que se conmemora el 1º  de octubre, María Elvira Rueda, psicóloga de la IPS Armonía Cuidados Especiales, centro de cuidados intermedios, desarrolló una serie de consejos profesionales para apoyar a las familias durante esta transición del hospital a la casa.

Para la especialista, “es importante que las familias comprendan que el mejor ambiente que se le puede brindar a los enfermos crónicos, a las personas que han quedado con secuelas permanentes luego de un accidente o enfermedad y a los pacientes terminales, es el de su hogar”. Por este motivo los familiares se deben preparar para no sentir temor o angustia, en cambio poder garantizar y proteger la dignidad de su pariente en condición de fragilidad, no solo física sino socio-afectiva. 

Además, explica la  psicóloga, resulta normal que los familiares manifiesten temor con el regreso del paciente a su casa. Se siente miedo por la incapacidad para evitar la muerte o no saber cómo enfrentar los requerimientos propios de cada persona. A pesar de esto, es necesario tener en cuenta que los pacientes tienen derecho a regresar a sus entornos propios, a recibir el amor, la compañía y comprensión de sus familiares y a sentirse en confianza.

En ocasiones se requiere que el enfermo vaya a un centro de cuidado intermedio y rehabilitación, luego de salir del hospital y antes de llegar a su casa, para reacondicionarse físicamente, rehabilitarse y estabilizarse. Allí también los familiares aprenden a brindar cuidados al enfermo y a evitar accidentes y complicaciones derivadas de las secuelas de su enfermedad. Esta preparación ayuda a vencer el temor, las familias pueden acondicionar el entorno mientras el paciente se encuentra en el centro de Cuidados Intermedios, realizar adecuaciones en pro de la seguridad y el bienestar del paciente. Adicionalmente, deben comprender que serán el apoyo emocional más fuerte para que la persona encuentre estabilidad en medio de su enfermedad.

Según Mónica Rojas, médica psiquiatra de enlace de Armonía Cuidados Especiales, “En casa, los pacientes deben continuar con el apoyo multidisciplinario para evitar el deterioro de su estado de salud físico y mental. Este tipo de pacientes puede llegar a desarrollar síntomas depresivos o ansiosos a raíz de su enfermedad, por lo que es muy importante que reciba un cuidado psicoterapéutico periódico, teniendo en cuenta sus expectativas, el entorno familiar y, la etapa de vida en la que se encuentre”.

En la publicación “Cuidados paliativos en geriatría” de la Universidad Nacional Autónoma de México, se expresa que el apoyo emocional que necesitan los pacientes por parte de sus familias es indispensable para sobrellevar la enfermedad o la condición de salud. Lo más importante es establecer una comunicación basada en la información sobre el diagnóstico médico y que generen un diálogo terapéutico, en el cual el especialista debe establecer confianza con el paciente y con sus familiares, mostrando un interés humano por la situación que genera una persona con un estado de salud crónico.

Cada paciente reacciona de manera diferente a su enfermedad, por lo que sus seres queridos deben tener en cuenta este factor para iniciar un trato adecuado una vez esta persona haya salido de la clínica. Se deben conocer a fondo la naturaleza de la enfermedad y las particularidades del enfermo, el cual necesita mantener su autonomía en la medida de lo posible.

Cuando una persona debe enfrentar el deterioro en su estado de salud suele entrar en un periodo de crisis psicológica en las cuales se ve disminuida su autoestima y su bienestar. Algunos llegan a sentir culpa por la enfermedad y se presenta también un quebranto en las relaciones sociales y familiares. Según la psiquiatra Mónica Rojas, “para que el paciente pueda regresar con tranquilidad a su hogar, necesita incluir actividades lúdicas, sociales o de reintegración laboral  para ocupar su tiempo y debe  involucrar a su núcleo real, es decir la familia próxima, para  garantizar una efectiva rehabilitación social”. 

Luego de un periodo de hospitalización, es necesario comprender la manera en que el adulto mayor afectado se adapta a su nuevo entorno. En todo este proceso es de gran ayuda que tanto el paciente como la familia apliquen varias estrategias que permitan afrontar la nueva situación y adaptarse. En esta línea se destacan la posibilidad de medir la vida en términos de calidad y no de cantidad, vivir el presente, buscar soluciones, confiar en el equipo médico y evitar con esto que la enfermedad se convierta en el centro de su vida.