Por: Redacción Vida y Estilo • Colombia.com

Oración a San Hipólito para pedir protección

Hay una oración especial que puede ayudarte a estar protegido todo el tiempo, para ello, debes encomendarte a San Hipólito.

Esta es la oración que debes rezar siempre para estar protegido. Foto: Shutterstock
Esta es la oración que debes rezar siempre para estar protegido. Foto: Shutterstock

Hay una oración especial que puede ayudarte a estar protegido todo el tiempo, para ello, debes encomendarte a San Hipólito.

San Hipólito fue un escritor de la Iglesia Cristiana Primitiva, al cual en un principio se le reconoció como el primer antipapa; no obstante fue convertido a la fe por unos prisioneros cristianos a los cuales custodiaba como carcelero, entre los que se destaca San Lorenzo, y se encargó de profesarla después de ello con mucha fidelidad y desde lo más profundo de su corazón.

No obstante, se dice que cuando San Lorenzo fue condenado a muerte, junto con los otros cristianos a los que cuidaba, decidió asistir a su funeral, lo cual descubrieron sus superiores; para castigarlo por su aparente “deslealtad”, fue condenado a muerte, aunque de una forma atroz, pues ataron sus extremidades a 4 caballos salvajes que corrieron en diferentes direcciones para desmembrarlo; así fue como se convirtió en mártir.

Son muchas las personas que recurren a este santo, a quien se le conmemora el 13 de agosto, y tú también puedes hacerlo; es por esta razón que puedes pedirle que te brinde la protección que tanto necesitas, encomendándote a él con una poderosa oración que te enseñaremos a continuación, compartida por el portal ‘Oraciones para’.

Oración para pedir protección

Hipólito, pues patrón eres tú de esta ciudad, yo ocurro a tu caridad, yo imploro tu protección. Al gran Jesús conociste con dicha maravillosa, por tanta obra prodigiosa que hacer a Lorenzo viste; el Bautismo recibiste de mano de este campeón.

El impío Valeriano, luego que lo sabe, injusto te manda prender, adusto; te hace atormentar, insano; golpeó con piedra cruel mano tu boca, sin compasión. Tu cuerpo santo azotó con varas, manos ferinas, y con cardos, con espinas, tus carnes tiernas rasgaron; pero a vencer no llegaron tu invencible corazón.

A Concordia tu nodriza, azotan en tu presencia con tal rigor é inclemencia que en el tormento agoniza, mas esto no atemoriza a tú fe, a tu religión. Tu familia numerosa, de ti tiernamente amada, a tu vista es degollada por sentencia rigurosa, en tu constancia asombrosa tampoco esto hizo impresión.

A cuatro potros atado te arrastran con furia ardiente por un campo y finalmente mueres todo destrozado; ¡alma feliz! ya has volado a morar en la alta Sion. Tus méritos relevantes gozan ya en trono lucido del premio que has merecido con tantos triunfos brillantes; no olvides tú a tus amantes, que buscan tu mediación.

Hipólito, pues Patrón eres tú de esta ciudad, yo ocurro a tu caridad, yo imploro tu protección. Sea mil veces sobre centenares de millones de veces alabado, glorificado, y ensalzado el Santísimo Sacramento del Altar en los Cielos, y en la tierra, y la Reina de los Ángeles y hombres. María Santísima concebida sin pecado original desde el primer instante de su animación Santísima. Amén.

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