Los huevos blancos y marrones no tienen diferencia en la calidad. Se conservan mejor si se coloca la punta más fina hacia abajo. Sin deben batirse, guárdelos a temperatura ambiente. Para probar si un huevo es fresco, colóquelo en una taza fría, si el huevo flota no es fresco.
Para quitar la yema, use un trozo de cáscara de huevo para eliminar los restos de yema de las claras. Lo fino de la cáscara es ideal para levantar la yema. Para separar fácilmente un huevo, rómpalo en un plato y coloque un vaso pequeño sobre la yema. Si se mantiene firme el plato contra el vaso, la clara se desprende fácil.
Para hacer unas claras de nieve perfectas, agregue un cucharadita de vinagre blanco y una pizca de sal a las claras, de lo contrario se endurecerán cuando las bata. Si queda algo de yema en las claras es difícil que hagan a nieve.
Enjuague las tazas con agua fría antes de batir los huevos, las yemas se deslizarán sin adherirse a las paredes. Agregue unas gotas de vinagre blanco a la sartén par evitar que el huevo pierda la forma. Revuelva el agua mientras hierven y eche cada huevo en el remolino que se forma al revolver el agua. Para hacer rendir los huevos batidos, agregue 1 cucharadita de migas de pan cada tres huevos.