Por: Juan Carlos García Sierra • Colombia.com

EE.UU. encabeza la lista negra de la COVID-19 en el mundo con un millón de fallecidos

Paradójicamente en una de las naciones que más vacunas contra la COVID-19 ha desarrollado y producido, es donde más personas se niegan a aplicárselas.
 

Estados Unidos ha sido desde la declaración de emergencia sanitaria mundial la nación más afectada. Foto: Twitter @CoronavirusCD19
Estados Unidos ha sido desde la declaración de emergencia sanitaria mundial la nación más afectada. Foto: Twitter @CoronavirusCD19

Paradójicamente en una de las naciones que más vacunas contra la COVID-19 ha desarrollado y producido, es donde más personas se niegan a aplicárselas.
 

El mundo ya no parece no ‘pararle bolas’ a la COVID-19, parece como si esta ya se hubiese acabado, pero no puede existir afirmación más falsa que esta porque la enfermedad continúa dejando su estela de muerte por los cinco continentes, no en la misma intensidad que hace un año, pero sigue siendo un asunto que no puede considerarse menor.

Los Estados Unidos han sido la nación más golpeada por la pandemia en cuanto al número de fallecimientos, sin embargo, fue uno de los primeros países que se puso al frente para lograr de forma rápida una vacuna contra la COVID-19, y gracias a su avanzada industria farmacéutica, apoyada en su condición líder en la ciencia, entregó al mercado gran parte de los biológicos que hoy se usan en el mundo para atajar el mal que partió en dos la cotidianidad.

Estados Unidos ha rebasado la cifra del millón de personas fallecidas por la COVID-19, una cifra escalofriante producida en dos años de pandemia, un número 9 veces más grande que las pérdidas durante la segunda guerra mundial.

En los Estados Unidos la lucha contra la COVID-19 ha sido particular, porque resulta paradójico que siendo la nación que ha puesto sobre el tapete médico buena parte de las vacunas para luchar contra la enfermedad, ha tenido que librar una permanente oposición a las medidas sanitarias.

La ciudad de Nueva York parecía una morgue al aire libre en los primeros meses de la emergencia sanitaria, sin embargo, gran parte de los estadounidenses no era partidario de las medidas de confinamiento, distanciamiento social y uso del tapabocas, y cuando aparecieron las primeras vacunas a finales de 2020, la nación no acudió en masa a vacunarse.

Los movimientos antivacuna cobraron fuerza durante el año 2020 y estaban asociados al partido Republicano del presidente Donald Trump, que, en las elecciones presidenciales de noviembre, se mostraron como partidarios del candidato que perdió las elecciones ante Joe Biden.

Durante la gran oleada de infecciones atribuidas a ómicron, los Estados Unidos volvieron a mostrar un enorme índice en la cifra de fallecidos, en su gran mayoría, personas sin vacunar contra la COVID-19.

Dos años después de la emergencia sanitaria que ha marcado al mundo, Estados Unidos encabeza la fría lista de países con más muertes por la COVID-19 en el mundo, seguido por otro gigante del continente, Brasil, que contabiliza más de 665.000 personas fallecidas y por la India, país con más de 524.000 muertos por la enfermedad que cambió al mundo.

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