Por: Leonardo Lemoine, con prensa UNAD • Colombia.com

Usuarios de transporte público en Colombia están expuestos a altos niveles de contaminación

Un estudio entre varias universidades de Colombia, demuestran el peligro al que están expuestos los usuarios del transporte público.

Transmilenio, uno de los sistemas de transporte público de Bogotá. Foto: Pixabay
Transmilenio, uno de los sistemas de transporte público de Bogotá. Foto: Pixabay

Un estudio entre varias universidades de Colombia, demuestran el peligro al que están expuestos los usuarios del transporte público.

En un estudio comparativo entre los sistemas de transporte masivo de Bogotá y Medellín, TransMilenio y SITVA respectivamente, se evidenció que la concentración de PM2.5 dentro de los vehículos de servicio público supera los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud -OMS.

En la más reciente publicación científica producto de la cooperación entre la UNAD, UNAL y la Universidad Sergio Arboleda “Exposición personal a PM2.5 en el sistema de transporte masivo de Bogotá y Medellín, Colombia”, se demostró que los usuarios del transporte público están expuestos a altos niveles de contaminación emitida por sus propios vehículos y fuentes cercanas durante los recorridos urbanos a bordo de los vehículos de transporte público.

“Entre los hallazgos se evidenció que las personas que utilizan el transporte público masivo en Bogotá, están expuestos a concentraciones de PM2.5 considerablemente altas, cinco veces más altas que los pasajeros que utilizan el transporte masivo en Medellín. Esta diferencia en la exposición de los pasajeros de los dos sistemas se debe a las características del sistema y los vehículos mismos, por ejemplo, el SITVA de Medellín tiene vehículos eléctricos y a gas natural combustible (GNC), mientras que en Bogotá son buses Diesel; a ello se suma que los microambientes en Medellín se encuentran más aislados, evitando el intercambio con aire fuera de la cabina y reduciendo el fenómeno de auto-contaminación como resultado”, asegura Marco Andrés Guevara Luna, profesor e investigador de la Escuela de Ciencias Agrícolas, Pecuarias y del Medio Ambiente ECAPMA de la UNAD y quien hizo parte del equipo científico que llevó a cabo el estudio.

De acuerdo con el experto, esta situación es especialmente perjudicial para grupos sensibles como personas mayores, pacientes crónicos cardiorrespiratorios y mujeres embarazadas.

“El contaminante estudiado es específicamente material particulado de 2.5 micrones (PM2.5) que está asociado a enfermedades crónicas respiratorias y cardiovasculares. De hecho, la situación es preocupante si se considera que la dosis del material particulado inhalada por los pasajeros en un viaje promedio dentro de los buses de TransMilenio equivale a fumarse 10 cigarrillos diarios en un viaje de 40 minutos en promedio”, señala el experto de la UNAD.

Para obtener resultados de esta investigación, se realizaron más de 80 horas de monitoreo de PM2.5 a bordo de los vehículos de transporte masivo de TransMilenio y SITVA. En Bogotá, la campaña se realizó en las líneas troncales Calle 80, Caracas, AutoNorte, NQS, Calle 26 y AutoSur. En Medellín, la campaña fue en todo el sistema multimodal SITVA.

La investigación

Los datos obtenidos de las mediciones de PM2.5 a bordo de los buses de TransMilenio corresponden a un 80% de tecnologías Euro II y III. Los resultados muestran grandes diferencias de concentración del contaminante entre las distintas líneas troncales analizadas en Bogotá.

Las troncales de la Caracas y Calle 80 tienen los mayores niveles de exposición personal de los pasajeros al contaminante atmosférico PM2.5, siendo estos niveles tres y cuatro veces mayores que la observada en la Calle 26 respectivamente.

Por su parte la Calle 26 tuvo la menor exposición siendo la troncal con menor exposición personal de los pasajeros de la ciudad. Las concentraciones medias encontradas en el monitoreo fueron 246 µg/m³ (Caracas), 223 µg/m³ (Calle 80), 131 µg/m³ (Autopista Sur) y 69 µg/m³ (Calle 26).

Los medios de transporte cero emisiones (eléctricos) como el Metro, Metrocable y Tranvía de Medellín tienen concentraciones promedio de PM2.5 de 38 µg/m³, 39 µg/m³ y 28 µg/m³, respectivamente.

Estas concentraciones son más bajas que las concentraciones de PM2.5 encontradas en el sistema BRT, que funciona con gas natural comprimido y presenta 45 µg/m³ en la línea 1 y 61 µg/m³ PM2.5 en la línea 2.

La exposición personal más baja encontrada en el SITVA corresponde al Tranvía, mientras que el Metro y el Metrocable presentan una exposición 73% más alta que el Tranvía y el BRT presenta una exposición de entre 46% y 62% más alta que el Tranvía para las líneas 1 y 2 respectivamente.

Los resultados obtenidos son evidencia de que la actualización tecnológica de los sistemas masivos de transporte público de combustibles fósiles a tecnologías cero emisiones (vehículos eléctricos) ayudaría a una reducción de las emisiones de contaminantes y tasas de auto-contaminación a las cuales están expuestos los ciudadanos.

La protección del tapabocas es insuficiente

Si bien podría pensarse que el uso del tapabocas disminuiría el impacto sobre la salud de las personas expuestas a este tipo de contaminación, “esto va a depender del tapabocas que se esté utilizando, pues si se trata de un tapabocas con filtro N95 sí se reduciría el impacto en la salud del pasajero, pero un tapabocas de tela o incluso quirúrgico como los que utilizamos para el COVID-19 no están diseñados para ese propósito, por lo tanto, la protección es mínima o nula en cuanto a la contaminación”.

De acuerdo con el investigador, esto se debe al tamaño de las partículas de contaminante que al ser pequeñas pasan a través de las fibras de un tapabocas convencional.

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