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Colombia.com Bogotá Sáb, 14 / Dic / 2019 3:48 pm

[Opinión] El cinismo y ego nos roban la Navidad

No esperemos a que la ausencia de un ser querido nos enseñe cuál es el verdadero valor de esta fiesta.

Opinion Regalos Familia Navidad
La familia es lo más importante en Navidad. Foto: Shutterstock

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Hoy recuerdo con nostalgia mi niñez y preguntarle a mi abuelo, cada 10 minutos, la hora. Moría de ganas que fuera media noche para romper los envoltorios y ver los regalos que ‘El Niño Dios’ me había traído, despreciar la ropa y disfrutar por unos minutos aquellos que sí me importaban: los juguetes.

Ahora bien, hoy me doy cuenta que lo que verdaderamente importa no son los regalos; estos no son la esencia de la Navidad. Recuerdo el rostro de felicidad de mis padres al ver la alegría con que abrazaba el muñeco de esa temporada, que tanto quería y que con tanto esfuerzo ellos me compraron. Recuerdo las risas con mis primos, mientras jugábamos con nuestros regalos. Recuerdo los platos de comida siendo servidos a la mesa. Recuerdo como todos nos abrazábamos y nos deseábamos una Feliz Navidad.

Sin embargo, en los últimos días he notado, con mucho pesar, que el espíritu navideño cada vez se apaga un poco más. La tradición, aunque vigente, no se vive con el mismo ahínco que en años anteriores. Ya son pocas las cuadras que se programan para adornar las casas. Pocos los andenes que tienen los colores de la Navidad y muy pocas las calles que se usan como lienzo para pintar un Papá Noel o un par de campanas.

Los jóvenes (me incluyo), estamos pendientes de que la foto del árbol tenga miles de ‘Me Gusta’ en redes sociales, en vez de armar ese árbol. Estamos “ocupados” al momento de colocar las luces, o tenemos mejores planes que participar en la novena.

Nos parece vergonzoso cantar los gozos y es una pérdida de tiempo quedarnos cinco minutos más para cantar con los más pequeños los villancicos. No sabemos cómo hacer una natilla o un buñuelo, porque ni siquiera nos tomamos el tiempo de leer las instrucciones en las cajas.

Dejemos el cinismo a un lado. La "madurez" o creencia que tengamos no es excusa para no compartir de forma sincera con nuestra familia. Acerquémonos más. Pongamos la música a todo volumen mientras armamos el pesebre. Desenredemos las luces con nuestro padre, y pongamos el disco de vinil del abuelo. Batamos la natilla con nuestra madre y aprendamos a tejer un gorro navideño con nuestra abuela.

Aceptemos un baile con una tía, y compartamos un brindis con el tío. Hagamos payasadas con los primos. Besemos con cariño a nuestras parejas.

El momento de amar es ahora. No permitamos que el tiempo nos cobre la insolencia. Valoremos a nuestra familia, pues el tiempo con ellos es el mejor regalo que podemos tener.

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Christopher Ramírez (@otrocachaco) - Colombia.com