Colombia.com Bogotá Viernes, 18 / May / 2018

RoboFly, el primer insecto robot inalámbrico

El mayor desafío para darle movimiento, era el aleteo del insecto. 

RoboFly, el primer insecto robot inalámbrico
Foto: Mark Stone/Universidad de Washington

RoboFly, un robot en miniatura capaz de volar gracias al láser, ha sido desarrollado por ingenieros de la Universidad de Whashington (EE.UU.), convirtiéndose en el primer insecto robótico volador inalámbrico.  

No necesita de baterías ni cables, este insecto robótico con su diminuto tamaño, extrae su energía de los impulsos lumínicos de un láser.

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Son tan pequeños que no pueden usar hélices como los drones, una ventaja al momento de fabricar, pues resultan más baratos, además de desplazarse fácilmente en lugares estrechos en los que no puede ingresar un dron de mayor tamaño.

Este tipo de robots pueden ser muy útiles para llevar a cabo tareas como inspeccionar el crecimiento de los cultivos en las granjas o detectar fugas de gas.  

¿Cómo se maneja?

No se necesita de ningún tipo de cable, debido a que usa una pequeña Inteligencia artificial (AI) que le indica a las alas cuándo deben moverse, además de un circuito a bordo que convierte la energía láser en electricidad suficiente para hacer funcionar sus alas. 

El mayor desafío era el aleteo del insecto, un proceso que requiere de mucha energía, sin necesidad de usar alas demasiado grandes que impidieran un movimiento ligero y rápido. 

Para ello, los investigadores decidieron utilizar un estrecho rayo láser invisible para alimentar al robot. Apuntaron el rayo láser a una célula fotovoltaica, que está conectada por encima de RoboFly y convierte la luz láser en electricidad.

"Fue la forma más eficiente de transmitir rápidamente mucha potencia a RoboFly sin agregar mucho peso", comenta Shyam Gollakota, coautor del trabajo.

Sin embargo, el láser no proporcionaba el voltaje suficiente para mover las alas, por lo que el equipo diseñó un circuito que aumentó los siete voltios que salen de la celda fotovoltaica hasta los 240 voltios necesarios para el vuelo. 

Como si fuera poco, para lograr darle a RoboFly el control definitivo sobre sus propias alas, los ingenieros proporcionaron un cerebro, agregando un microcontrolador al mismo circuito.

"El microcontrolador actúa como el cerebro de una verdadera mosca que le dice a los músculos del ala cuándo moverse", explica Vikram Iyer, investigador.

Por el momento, RoboFly solo puede despegar y aterrizar, pues una vez su célula fotovoltaica está fuera de la línea de visión directa del láser, el robot queda sin energía y aterriza. 

El equipo por su parte, espera poder hacer que este revolucionario insecto logre volar de forma independiente.

Aunque parezca un pequeño avance en la robótica, este mini robot en realidad en un gigantezco salto para los robots. 

En el futuro, RoboFly podría usar baterías diminutas o extraer energía de señales de radiofrecuencia para que su fuente de energía pueda modificarse según la tarea que necesite ejecutar. 

También podría contar con sistemas cerebrales y sensores aún más avanzados que le ayuden a volar a estos robots para completar sus tareas por si mismos. 

"Realmente me gustaría hacer uno que encuentre fugas de metano. Podrías comprar una maleta llena de ellos, abrirla y volarían alrededor de tu edificio en busca de columnas de gas que salgan por la tubería. Si estos robots pueden facilitar la búsqueda de fugas, reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto está inspirado en las moscas reales, que son muy buenas para volar buscando cosas malolientes. Por lo tanto, creemos que esta es una buena aplicación para nuestro RoboFly", expresa Sawyer Fuller, integrante del equipo de investigadroes.

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