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Colombia.com Bogotá Dom, 03 / May / 2020 2:47 pm

La extraña vida de Rasputín, el hombre que conquistó a Rusia

Uno de los personajes históricos más enigmáticos del siglo XX por cuenta de sus poderes 'místicos'.

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Gregori Rasputín manejó un imperio. Foto: Twitter @GeneralDavila

Rasputín es uno de esos personajes históricos que pese al tiempo que ha pasado desde su muerte sigue generando controversia por las excentricidades que le rodearon en vida. Su historia, difundida ampliamente por diversos medios, lo ha colocado entre los personajes místicos que más curiosidad despiertan y hoy te explicaremos por qué.

Conocido también como “el monje loco”, Grigori Yefímovich Rasputín fue un hombre importante en la vida de la dinastía Románov, destacada a comienzos del siglo XX. Nació el 21 de enero de 1869 en Petrogrado y fue asesinado el 30 de diciembre de 1916 por considerar que su influencia sobre el Zar Nicolás II y su esposa Alexandra Feodorovna era peligrosa para la élite rusa.

Tuvo una infancia difícil por cuenta de algunos tics que lo hacían resaltar del resto de los niños. Era considerado un muchacho extraño y demasiado disperso, lo que lo hacía víctima de constantes bromas por parte de otros menores de su edad. En 1887 se casó y de dicho matrimonio nacieron tres hijos Dmitri, Varvara y María.

Vivió una vida relativamente normal como un granjero hasta 1892, cuando por motivos desconocidos aún,se internó por varios meses en un monasterio abandonando a su esposa e hijos. Poco después se unió a una secta conocida como ‘Los flagelantes’ que creía que la fé verdadera se conocía mediante el placer carnal, por lo que realizaba bacanales con licor y mujeres.

Varios factores le ayudaron a ser considerado un hombre santo. Su influencia como el amante de mujeres de la aristocracia le sirvieron para llegar a lo alto de la sociedad rusa. Su carisma, su mirada profunda y el misticismo del que se rodeó gracias a su facilidad de palabra y sus dotes histriónicos lo convirtieron rápidamente en una figura influyente en los zares. Sus acertadas predicciones, las ‘curaciones’ que realizaba y su aspecto, evidentemente inspirado en el de Jesús, lo hizo famoso.

El acto que lo llevó a ganar por completo la confianza del Zar Nicolás II y Alejandra Feodorovna fue la milagrosa curación de su heredero Alekséi Nikoláyevich Románov, que padecía de hemofilia. De allí, el Zar empezó a consultarle decisiones durante la primera guerra mundial e incluso designaciones ministeriales. Así, Rasputín disfrutó de mujeres, licor, riquezas y poder proveniente de la dinastía Romanov.

Su muerte, al igual que su vida, estuvo rodeada de misterios. El gobierno y la corte rusa consideraban muy peligrosa su influencia sobre los zares, por lo que planearon su asesinato en 1916. Según reveló el príncipe Félix Yusúpov en sus memorias, antes de lograr asesinar al ‘monje ruso’, este parecía ser inmortal.

Yusúpov invitó a Rasputín a su palacio en donde este comió y bebió varios pasteles y copas de vino envenados con cianuro, más el místico parecía no sentir ningún efecto. Con desespero por acabar con la vida de Rasputín, el anfitrión le disparó varias veces con un revolver sin que este muriera, lo que lo llevó a arrojarlo al río río Nevá donde finalmente este pereció por ahogamiento.

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Alejandro Poveda - Colombia.com