Actualización: Vie, 07 / Jun / 2019 12:39 pm
Colombia.com Bogotá Vie, 07 / Jun / 2019 9:25 am

Cuatro destinos que todo colombiano debe visitar si viaja a Uruguay

Castillos, pueblos de otrora y jardines de ensueño son algunos de los destinos menos conocidos, pero los más inolvidables de Uruguay. 

La ciudad tiene espacios menos turísticos pero más inolvidables para visitar. Foto: Shutterstock.
La ciudad tiene espacios menos turísticos pero más inolvidables para visitar. Foto: Shutterstock.

1. Pueblo Edén: un oasis de calma y tranquilidad

A tan solo 40 km al norte de Punta del Este, se encuentra Pueblo Edén, un auténtico “slow town” donde la calma y la tranquilidad son la moneda corriente.  Aquí puedes comer en un restaurante tan original como exquisito, pasear por un vivero y pernoctar en un albergue único.

En este pequeño pueblo viven alrededor de 50 personas, y llegan a unas 250, si consideramos las que viven en un radio de 10 km.

Este pueblo es considera un edén para el descanso y la serenidad. Foto: Cortesía @LaReserva. 

2. Un castillo con vista al Mar: El Castillo de Piria                   

El Castillo de Piria, es una majestuosa construcción digna de un noble, erigida a la veda de la ruta 37, en el departamento de Maldonado. Fue la residencia del pionero y empresario uruguayo Fernando Juan Santiago Francisco María Piria de Grossi, más conocido como Francisco Piria y de su familia durante dos años.

La obra se inició en 1894, bajo rigurosas indicaciones del mismo Piria, y se llevó a cabo con la dirección del ingeniero italiano Aquiles Monzani. La construcción se terminó en 1897.

Por la influencia europea adquirida por sus diversos viajes a Europa, el castillo posee una mezcla entre medieval y renacentista.

En sus alrededores, yace un hermoso parque con diversas especies de árboles y plantas, dignas de un jardín botánico. El camino que recorre la entrada y desemboca en la entrada del castillo, posee una doble hilera de palmeras traídas especialmente de las Islas Canarias.

Mezcladas entre las plantas y los árboles de lo que fue la residencia de la familia Piria, se encuentran hermosas esculturas y obras de arte, en su mayoría con simbología hermética y alquímica que solo algunos iniciados podrían llegar a descifrar.

Cuenta la leyenda que Francisco Piria pertenecía a alguna logia mística y era practicante de alquimia, y que justamente luego de tener su proceso de Iniciación alquímica en el Castillo que duró dos años, decidió dejar de residir allí. El castillo en su interior también está imbuido de simbología alquímica. 

Otro importante empresario, arquitecto y político uruguayo, nos referimos a Humberto Pittamiglio, se declaró discípulo de Francisco Piria, en las artes ocultas de la alquimia, y su Castillo de veraneo se puede visitar en el balneario Las Flores, próximo a Piriápolis, y que ofrece visitas guiadas.

3. Montevideo: un paseo por El Prado; un barrio con luz propia

El Prado es en la actualidad una zona residencial ubicada al oeste de Montevideo, que en el siglo XIX fue el lugar elegido por las clases altas de la época para esparcimiento y descanso.

Este hermoso y pintoresco barrio montevideano, conserva aún las casonas que otrora pertenecían a esa élite privilegiada de esos tiempos, pero que han sabido adaptarse y mezclarse con la arquitectura moderna.

El Prado, es un clásico barrio de Montevideo, no muy concurrido por turistas, sino más bien disfrutado por locales. Entre sus parques, bares y museos, se encuentran, El Rosedal y El Jardín Botánico, este barrio es un pulmón verde muy importante de la ciudad.

El Jardín Japonés se inauguró en el año 2001 y fue una donación de Japón a Uruguay, celebrando las excelentes relaciones bilaterales que comparten ambas naciones. La entrada a este jardín típicamente oriental se da a través del Museo de Bellas Artes, Juan Manuel Blanes, caminando hacia la parte posterior del mismo.

Lo ideal para visitar el Prado es dedicar al menos una tarde, en especial de otoño o primavera y así poder caminar por sus calles más importantes además de poder conocer sus jardines y museos, y detenerse a conocer los secretos que allí se albergan.

Como la historia de la pareja de adolescentes enamorados de 1920 o 30, que como sus familias les prohibieron verse tuvo el mismo final que el de Romeo y Julieta. Cuentan los transeúntes que aún se escuchan sus suspiros bajo el árbol que elegían para besarse en las inmediaciones del icónico y hermoso hotel del Prado.

Éste hermoso barrio también tiene bares emblemáticos como el bar Los Yuyos, que alegran la vida nocturna del Prado. El mismo se fundó en 1906, cuando las calles que lo circundaban eran de madacán y tierra, y estaba ubicado entre quintas viejas.

En aquel momento se llamaba “Almacén de los Mil Yuyos”. Su fundador, Don Juan Ursi, de origen italiano, se desempeñó como almacenero y expendedor de bebidas hasta 1937.

Se vendía en ese momento solamente caña y grapa con yuyos. un aguardiente que todavía se consume en muchas variedades, se disponía de 200 clases, algunas de las cuales se fueron suprimiendo en el tiempo, por la baja demanda. Vendía además cinco clases de grapa: con quebracho, guaco, naranja, limón, y sola.
 

Con información de Axxon - Colombia.com