Manizales

Por: Redacción Turismo • Colombia.com

Monumento El Bolívar Cóndor: Un reto a la quietud, un espíritu tan vivo que vuela

El Bolívar Cóndor es una obra del maestro Rodrigo Arenas Betancourt. Es un monumento que llama la atención por su “atrevimiento” y su imponencia. 

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El Monumento de El Bolívar Cóndor está en la Plaza de Bolívar de Manizales. Foto: Shutterstock
El Monumento de El Bolívar Cóndor está en la Plaza de Bolívar de Manizales. Foto: Shutterstock

El Bolívar Cóndor es una obra del maestro Rodrigo Arenas Betancourt. Es un monumento que llama la atención por su “atrevimiento” y su imponencia. 

Homenajes al libertador Simón Bolívar convertidos en estatuas o bustos hay muchos por nuestras tierras, especialmente en las plazas centrales de cada ciudad capital. En ellos la presencia del hombre que con su arrojo y visión concedió la emancipación a cinco naciones parece perpetuar la humanidad del padre de una gran patria dividida por límites en variados países.

Manizales es una ciudad distinta, en el espíritu de sus gentes existe la esencia de hombres y mujeres que aprendieron a ver la vida con otros ojos, los mismos que los colonizadores tuvieron para no amedrentar ante la exuberancia y complejidad de la naturaleza, por eso en la capital caldense el ambiente se adapta a las laderas y a las montañas que dominan el panorama.

Una ciudad con visión de completo panorama futurista sigue conservando su pureza arriera, y aunque, al igual que todos los nacidos en la tierra que alcanzó a pisar Colón, la figura de Simón Bolívar, el caraqueño más colombiano que ha existido, merece un homenaje diferente.

¿Quién sino un irreverente artista con la visión más colombiana que el maestro Rodrigo Arenas Betancourt podría crear un mejor homenaje al libertador?, ninguno, y por esa razón Manizales encargó a su genio poético creador, no un monumento, sino una veneración tan viva que vuela por los aires y por el espíritu.

En tierra de montañas, solo los grandes hombres se acercan al vuelo del cóndor, el rey de las alturas que domina los Andes con su imponencia, y el Bolívar de Manizales es una figura que abandona los libros y las pinturas para agitar sus alas y se incorpora a la mitología.

No tiene ojos sino agujeros que evocan la ceguera de la vida; no tiene la cara del hombre de las dificultades sino dos máscaras que representan la penumbra atravesada por un hombre con luz en el alma; y otra máscara del líder infinito de la patria lo muestran maltrecho y con paz y libertad en un suspenso que cuelga.

Las alas de este cóndor se muestran maltrechas, pero a pesar de sus heridas levantan el cuerpo al vuelo, es una especie de ave fénix como símbolo de que las tragedias acompañan el recorrido sacrificado de la patria.

Siempre valdrá la pena admirar esta obra del maestro Arenas Betancourt por ser la representación de un padre de la patria muy similar a los cóndores, que aunque diezmados se alzan sobre las cumbre para demostrarle al mundo que solo los grandes se mantienen arriba.

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