Actualización: Mar, 07 / Dic / 2010 4:03 pm
Martes, 07 / Dic / 2010

Sicología práctica: La flexibilidad hace bien

La rigidez está pasada de moda. Ya no se trata de tener siempre la razón. Ahora todo tiene que ver con la flexibilidad, una virtud que hace de quienes la practican personas más plenas.

Sicología práctica: La flexibilidad hace bien

Como nadie nace rígido, es algo que se puede aprender. Al menos, eso es lo que plantea el sicólogo Walter Riso en su nuevo libro: El Arte de Ser Flexible.

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su mujer, cuando vio que un anciano chino colocaba un plato de arroz en otra tumba. El hombre le preguntó al chino: "Disculpe, señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer arroz?". El chino respondió: "Claro, cuando el suyo venga a oler las flores".

"Alguien con una mente más abierta habría hecho una pregunta menos irónica. Quizá, 'Oiga, ¿podría decirme por qué pone un plato de arroz? No conozco esa costumbre y me gustaría saber más al respecto'", apunta el sicólogo de origen italiano Walter Riso en El Arte de Ser Flexible (Emecé), su nuevo libro, que acaba de lanzarse en Chile.

En 223 páginas, este autor  superventas explica cómo las barreras mentales (en forma de dogmas, arrogancia, perfeccionismo y prejuicios) separan a las personas rígidas de los demás.

Según ha observado en consulta durante años, quien se muestra ante los otros como un Dios que lo sabe todo, que nunca se equivoca y que se aferra a sus ideas, en vez de escuchar a quienes lo rodean, se daña a sí mismo.

"Una mentalidad rígida no sólo es más propensa a sufrir todo tipo de trastornos sicológicos y emocionales, sino que además afectará negativamente al entorno en que se mueve", sostiene Riso, quien además de referirse a  personas 'cerradas', divide a la sociedad en seres 'líquidos' y 'flexibles'.

De acuerdo con  las observaciones de este especialista en terapia cognitiva y bioética, el sujeto de mente líquida es fruto de la posmodernidad. "Y vive en contradicción permanente, puesto que prefiere no tomar partido ni tener ideología alguna; le da lo mismo todo y es indolente". El flexible, en cambio, no sólo rompe los moldes anquilosados, se opone a toda forma de prejuicio y discriminación y está más abierto al cambio, sino que suele distanciarse de sus propios pensamientos y se ríe de sí mismo.

¿Cuál es el mayor enemigo de una mente flexible?

Son tres: el dogmatismo o la incapacidad de dudar sobre las creencias que uno tiene ('Soy dueño de la verdad'), el fundamentalismo o la incapacidad de revisar las razones de lo que pienso ('No es discutible'), y el oscurantismo o la incapacidad de actualizarse ('La nueva información es peligrosa'). Es imposible moverse libremente en el mundo con estas premisas.

¿Qué tan determinante de una mente flexible o rígida es el entorno en que se cría una persona?

Nadie nace rígido. Se aprende, y los principales modelos son la familia y la cultura. Padres rígidos tienen hijos rígidos, por la sencilla razón de que los niños hacen más lo que ven hacer que lo que se les dice que hagan. El autoritarismo es el peor consejero y pedagogo.

¿De qué modo se puede fomentar la flexibilidad en los niños?

Desde la escuela, enseñándoles a conocer sus propias limitaciones. También teniendo en cuenta siempre la 'excepción a la regla' (la norma no debe ser asfixiante), evitando los extremos y escuchando seriamente el punto de visita ajeno. Otra cosa: a un niño le molesta no ser el centro del universo, pero la evidencia indica que cuanto menos egocéntrica es una persona, mayor será su flexibilidad mental.

El impacto de la rigidez

Según Riso, quien es conocido por títulos como Amores Altamente Peligrosos y Pensar Bien, Sentirse Bien, "la mente flexible está dispuesta al cambio, mientras que el dogmático ve en éste una forma de derrota".

Un dato que el experto constata frecuentemente en consulta, ya que el 80% de sus pacientes posee una mente "compuesta por patrones y esquemas que les cuesta revisar".

Lo que caracteriza a las mentes rígidas es, sobre todo, la falta de autocrítica, ya que nunca dudan de sus acciones ni de sus pensamientos. Ahora, ¿sabe el rígido que es rígido? "Un rígido consecuente lo sabe y se enorgullece", comenta Riso. "También hay rígidos ignorantes de su rigidez, y siempre queda la esperanza de que talvez tomen conciencia y recapaciten", agrega.

¿Los rígidos sufren más que el resto de las personas?

La gente con mente rígida sufre mucho, porque la realidad no se adapta a sus patrones. Si llueve, puede hacer una pataleta e insultar a las nubes, o sacar un paraguas. Tienen baja tolerancia a la frustración: "Si las cosas no son como me gustaría que fueran, me da rabia". Otra vez el egocentrismo.

¿Qué tan nocivo puede ser el impacto de alguien rígido en la vida de quienes le rodean?

La rigidez de una persona agota e intimida. Puede ser un jefe rígido o una pareja que parece un riel de acero. La convivencia en cualquiera de sus formas debe permitir la libertad del otro, su autonomía, que su ser pueda manifestarse sin miedo.

La rigidez engendra violencia y odio, eso dicen las investigaciones. Yo agregaría que enferma a quienes les toca convivir con ella, porque no pueden ser como son.

¿Cómo ser flexible en una relación amorosa?

Autonomía, autonomía, autonomía. Tener claro cuál es el límite. Separar lo negociable de lo que no, sin entrar en una crisis existencial. Cuando a uno le tocan sus principios esenciales, la defensa de sus derechos es lo determinante (ser flexible no es ser una veleta en la mitad del océano).

En toda relación inteligente hay una línea roja que no debe pasarse. Cada pareja la establece, consciente o inconscientemente.

¿Pasar de una mente rígida a una flexible es una tarea difícil?

No es fácil. Hay que pedir ayuda profesional o esperar que alguna situación límite le demuestre a uno que está equivocado. Hay conflictos que actúan como una revolución interior, porque contrastan todas las creencias y la visión del mundo que uno tenía como seguras. Por ejemplo, una enfermedad grave, la muerte de un familiar, una quiebra económica. La realidad, cuando se impone crudamente, es terapéutica.

¿Es la risa el mejor aliado para una vida más plena?


No me cabe duda. La gente que adopta una pose de solemnidad en cada acto de su vida suele ser encapsulada y hay que explicarle los chistes. El humor permite que uno se distancie y se mire desde otra óptica, quizás menos trágica.

Francia Fernández - Latercera.com