HISTORIA
SEDES
 
 




DE SU HISTORIA
La venta del negocio

Con quince años de fundado un restaurante con tan buen nombre como en el caso de Casa Vieja, ya era un negocio que más de uno quisiera tener. Lugar de tertulias de políticos, punto de encuentro de visitantes extranjeros y lo más importante, que su ajiaco se había tornado en patrón de oro del más auténtico ajiaco. Doña Julia le encargó a su servil vecino un cliente para el restaurante ya que él mismo, no aceptó el reto. Para ella era muy difícil entregar su trabajo de toda la vida. Tras un desfile de serios empresarios, llegó a oídos de Doña Julia que un señor a quien apodaban "El loco" y su primo, estaban interesados en hablar con ella. Así fue como estos emprendedores y honestos paísas llegaron al corazón de la señora. Para la firma de la escritura, la entrega y otros asuntos se tomó más de un mes, tiempo durante el cual el nuevo gerente debería aprender la receta que había llevado a Doña Julia al éxito. Así mismo, doña Julia se encargó de enseñarle a hacer el mercado y de presentarle con nombre y apellido a las marchantas del lugar.

De las lecciones recibidas en Europa, don Pablo sabía que aparte del cariño debía haber mesura en los condimentos de las preparaciones y al apoderarse del lugar encontró que el comino se utilizaba en exceso, vicio que le costó mucha paciencia para con sus cocineras hasta que lo logró erradicar.


La poderosa estufa de carbón...

Algo parecido le ocurrió con la antigua estufa de carbón ya que este artefacto no estaba incluido en el currículo de la escuela de hotelería del Viejo Continente, ya que para el era una amenaza. Estaba decidido a cambiarla cuando se le apareció una señora, quien conocía todos los secretos de estas estufas y le dijo: Don Pablo, no salga de ella...mire que no hay otra igual..." y al terminar su conversación con ella quedó convencido de que "No hay en el mundo una estufa que sea capaz de cocinar un producto y mantenerlo a fuego lento durante todo el día". Desde entonces en Casa Vieja la estufa de carbón está bien parada y no habrá poder humano que la desligue del tradicional arte de preparar el mejor ajiaco.
EL CANELAZO DE
CASA VIEJA

Especial y recomendado para una tarde lluviosa, fría y oscura nada mejor que un buen canelazo, a la manera de CASA VIEJA..

Ingredientes:
1 onza y media de aguardiente
1 cucharadita (de las de café) de canela en polvo
1 cucharadita (de las de café) de azúcar
agua muy caliente

Preparación:
En una copa escarchada con azúcar, mezcle el azúcar y la canela con el aguardiente. Llene la copa con el agua caliente y tómelo con calma o con sus amigos.

De sus platos

En nuestro país es difícil hablar de un plato nacional, porque en cada región sus habitantes encuentran que más de una receta merece este honor. Por eso en Casa Vieja aunque se destaca la comida Santafereña, cuyas recetas pasaron de generación en generación, en su carta también se rinde honor a preparaciones de otras regiones del país, lo que constituye su carta en un verdadero recorrido por nuestro país.

De la costa, el róbalo frito; de las riberas: el viudo y el bagre en salsa; de las montañas de la zona cafetera, el plato montañero, los sancochos vienen a sumarse como otro ejemplo de cocina campesina y hay una amplia variedad de platos como la lengua en salsa, el muchacho relleno, el pollo alcaparrado. Y lógicamente lo más cachaco: el ajiaco, el cuchuco, la mazamorra chiquita, el puchero, la sobrebarriga, los tamales y el glorioso almuerzo campesino en su olla de barro.