Actualización: Mié, 19 / Jun / 2019 11:28 am
Colombia.com Bogotá Mié, 19 / Jun / 2019 10:15 am

Colombia es una casa por cárcel

Definitivamente ser parte del Congreso de la República o de cualquier otro nicho de la política nacional es como sacarse el gordo de la lotería, es una de esas fortunas supremas a las que se llega por herencia o por cualquier vía, eso ya es lo de menos porque lo importante es llegar y sobre todo, quedarse.

Colombia es una casa por cárcel
En Colombia nos quieren hacer creer que la casa por cárcel es un verdadero castigo para los corruptos del país. Foto: Twitter

Si usted amigo que me está leyendo ya hace parte de todo ese andamiaje a veces aterrador de la política, déjeme decirle coloquialmente que usted “está hecho”, la rosca eterna de este país es esa clase única que a pesar de los ires y venires se blinda cada vez más y con escándalos y estrepitosos casos que evidencian la podredumbre del poder, nada pasa, los que caen lo hacen de pie y los “paganinis” no son más que fichas pequeñas; peones bien pagados pero susceptibles al principio de “Siempre hay una víctima” o chivo expiatorio si así se quiere.

En esta discusión sobre el estatuto anticorrupción hay de todo menos discusión, porque descaradamente se ha quemado tiempo y con total frescura se evitan quórums para matar con efectivo y letal disparo de francotirador una ley inconveniente para muchos que contrariamente a la idea nacional, parecen no presidir desde su cargo sino delinquir.

Y hay un fenómeno tan curioso como bochornoso pero conveniente a fin de cuentas y se trata del impedimento que muchos congresistas anteponen para evitar entregar su voto a favor de una ley de anticorrupción que pretende ser aquella herramienta que acabe de una vez por todas con esos vicios políticos de siempre que siguen llenando de hedor y crimen la política colombiana y ante los cuales es poco lo que se puede hacer.

Ese famoso impedimento tiene que ver con que dichos padres de la patria no pueden votar porque se lo impide moralmente el tener familiares investigados por hechos de corrupción, vaya, qué loable estrategia que solo busca hundir un proyecto porque además, al tiempo de legislación le quedan pocas horas y las vacaciones de los honorables representantes del pueblo son sagradas.

La piedra en el zapato por la que nadie se puede poner de acuerdo es nada más ni nada menos que la eliminación de la casa por cárcel, ese premio que han adquirido por derecho quienes se hacen miembros del congreso casi siempre por dinastías políticas familiares y regionales.

Es genial ser congresista porque se gana uno la lotería y si se “descacha” con otros negocitos obligatorios en estas lides, pues sencillo, le dan a uno casa por cárcel y asunto arreglado y que se eternice la única ley siempre vigente e invariable de este terruño del sagrado corazón: “La ley es para el de ruana”.

Colombia se convirtió en una gran casa por cárcel, los delincuentes degustan el café en el comedor, fraguan crímenes en la sala, asolean los chiros en el patio, entierran sus muñecos en el jardín y se ponen de ruana el lugar, cómo olvidar además que cuando se aburren, simplemente abandonan el sitio para darse una vueltecita, ojalá a un destino con mucho sol y playa.

En Colombia la corrupción parece ser un mal que no se puede erradicar, ni la menor intención se tiene de hacerlo y como lo dijo un grande del pensamiento y acción nacional cuando lo pillaron con las manos en la masa (También tiene casa por cárcel): “La corrupción es inherente al ser humano”. Nuestros padres de la patria no nos dejaron huérfanos, nos pusieron a trabajar desde niños y ni las moneditas del semáforo nos dejan ver.

Redacción Actualidad - Colombia.com