Por: Juan Carlos Garcia Sierra • Colombia.com

Andrés Escobar: tres décadas sin el más grande caballero del fútbol colombiano

Se cumplen tres décadas sin Andrés Escobar, el más grande caballero del fútbol colombiano cuyo pecado fue marcar un autogol en el campeonato mundial de Estados Unidos.

Actualización
Andrés Escobar junto a su amigo del fútbol y de la vida, Juan Jairo Galeano. Foto: Twitter @nacionaloficial
Andrés Escobar junto a su amigo del fútbol y de la vida, Juan Jairo Galeano. Foto: Twitter @nacionaloficial

Se cumplen tres décadas sin Andrés Escobar, el más grande caballero del fútbol colombiano cuyo pecado fue marcar un autogol en el campeonato mundial de Estados Unidos.

Un 2 de julio puede parecer una gran fecha para muchos, pero una mancha negra se cierne sobre el fútbol colombiano porque en este día llegan a la memoria los recuerdos de una madrugada trágica en la que un hombre, un futbolista, un caballero llamado Andrés Escobar, le supo poner el pecho a la brisa huracanada del infortunio tuvo que despedirse de la vida cuando apenas comenzaba.

Quizás los más jóvenes no recuerden que un 2 de julio de 1994, justamente hace tres décadas, el caballero del fútbol cerraba sus ojos con apenas 27 años y muchas ilusiones de verse campeón con una selección Colombia que, de un momento a otro, dejó de ser una especie de cenicienta del balompié para convertirse en protagonista del contexto internacional.

Un joven nacido en la convulsionada Medellín y llamado Andrés Escobar Saldarriaga, decidió que su vida estaría unida a un balón, él venía de una familia que no necesitaba jugarse su suerte a pulso de convocatorias, caprichos de técnicos o canchas polvorientas, pero la pasión del fútbol era tan fuerte que su corazón latía a punta de goles.

Un día Colombia se creyó campeón mundial de fútbol cuando apenas pisaba la grama del que fuera el escenario de primer partido del certamen orbital al que había llegado luego de una eliminatoria invicta en la que se clasificó luego de golear 5 a 0 a la poderosa Argentina en su propia cancha.

Colombia enfrentó a Rumania en su primera salida y cayó 3 a 1, y en su segunda salida ante Estados Unidos, la derrota se asomó para dejar sin chances a un equipo al que el rótulo de favorito se le desprendió desde un comienzo.

Andrés Escobar salió a cortar un centro y la mala fortuna hizo que enviara el balón a propia puerta, fue un golpe duro, pero a fin de cuentas cosas de fútbol, ese mismo que da revancha y seguro le sonreiría a un defensa central que no sabía dar patadas, era rápido, elegante y se destacaba por ser un auténtico hombre educado y con enorme don de gentes, algo poco común en rudo mundo del fútbol colombiano.

Cuando un país nunca ha ganado nada es fácil que la ilusión se trunque porque siempre habrá personajes siniestros que se encarguen de ello, Andrés Escobar llegó a Colombia después del fracaso en los Estados Unidos y se encerró unos días en su casa, pero decidió que ya era justo de ver paredes y paredes, y que efectivamente, un autogol es solo un autogol, no un pecado ni un atentado contra las leyes.

Los que deciden quien sigue y quien se va de este mundo solo porque quieren, escogieron lo segundo para el gran Andrés Escobar Saldarriaga, quien prematuramente dejó el más grande vacío del fútbol colombiano, uno tan grande que ni las lágrimas de todo un país han podido llenar en 30 años.