Ciudades y pueblos de Colombia que cargan una cruz de injusta reputación a cuestas

En Colombia, nacer o vivir en una determinada ciudad o población, pone en la frente de sus habitantes un rótulo incómodo y difícil de retirar.

Actualización • Mié, 05 / Ago / 2020 10:52 pm

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Algunas poblaciones han sido estigmatizadas por hechos sucedidos en ellas. Foto: Facebook Pueblos de Colombia

Algunas poblaciones han sido estigmatizadas por hechos sucedidos en ellas. Foto: Facebook Pueblos de Colombia

Actualización • Mié, 05 / Ago / 2020 10:52 pm

En Colombia, nacer o vivir en una determinada ciudad o población, pone en la frente de sus habitantes un rótulo incómodo y difícil de retirar.

Cada población de nuestro país es reconocida por su gente, sus atractivos naturales y sus actividades, estas razones les han conferido diversos rótulos que han ganado notoriedad a nivel nacional, pero no siempre sus nombres se asocian a algo bueno porque, desde distintos lugares de nuestra geografía se libra a diario una batalla para dejar atrás un estigma, injustamente impuesto.

Conozcamos algunas ciudades y municipios colombianos cuyos habitantes quieren quitarse de encima la fama de lo que no son.

Sibaté, Cundinamarca

Durante décadas fue sede de hospitales psiquiátricos y asilo para pacientes con trastornos mentales y por esa razón se consideraba que sus habitantes también lo estaban. Por fortuna, los nacidos en esta población tienen la cabeza en su sitio y los pies bien puestos sobre la tierra para alcanzar sus metas y progresar.

San Vicente del Caguán, Caquetá

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Cuando se creó la zona de distensión, un territorio habitado por las Farc en 1999, se escogió a esta población como escenario central, desde entonces cada uno de sus habitantes es considerado guerrillero, un mote que a pesar de que la zona de distensión desapareció hace 18 años y de que el grupo guerrillero se incorporó a la vida civil, crea dificultades a un pueblo al que se considera protagonista de la violencia, cuando realmente fue víctima de ella.

Zapatoca, Santander

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Cuando algún nacido allí habla de su lugar de origen, inmediatamente su interlocutor dobla un brazo y se toca el codo como señal de que anda rondando un tacaño. El de Zapatoca no es tacaño sino ahorrador, porque el dinero tan duramente ganado en las difíciles faenas de la agricultura no se puede malgastar. Por ahora, el zapatoca que no quiera burlas, no tiene más remedio que ser muy amplio, algo que no le duele, porque contrariamente a lo que se cree, son muy generosos.

Envigado, Antioquia

En esta población perteneciente a la zona metropolitana de Medellín, Pablo Escobar Gaviria dirigió varias de sus acciones criminales y también fue centro de operaciones de la tristemente célebre “oficina”, un lugar desde el cual se realizaban las extorsiones y se recibían de pagos por secuestros y todo tipo de negocios ilegales. Los habitantes de Envigado no quieren negar lo que ocurrió en su municipio, pero sí desean que se les deje de asociar con la vida delictiva, porque son un pueblo pujante, bueno y legal.

Pasto, Nariño

Durante muchos años se ha considerado que los habitantes de la capital nariñense son tontos, una fama impuesta, porque los pastusos de tontos no tienen ni un pelo y esa consideración de que este pueblo es ignorante, fue ideada por el propio Simón Bolívar como represalia porque su gran amigo, Antonio José de Sucre, fue asesinado en dicho territorio por defensores de la corona española. Los pastusos vencen esa fama injusta con creatividad, inteligencia y buen humor.

Existen más pueblos molestos con su fama, pero, aunque seamos gente honesta, trabajadora y amable, por uno pagamos todos y se nos pone un aviso en la frente, un rótulo que no merecemos.

Juan Carlos Garcia Sierra • Colombia.com • Mié, 05 / Ago / 2020 10:41 pm