Actualización: Mar, 16 / Ago / 2011 1:04 pm
Martes, 16 / Ago / 2011

Protesis mamarias mitos y realidad

El doctor  fabian blanchar, médico especialista en cirugía plástica, reparadora y estetica, aborda los mitos del implante de prótesis mamarias, los riesgos que implica y cómo pueden ser evitados.

Protesis mamarias mitos y realidad
Mito 1: Hay relación entre las prótesis de silicona y el desarrollo de cáncer y enfermedades inmunológicas.

Explica el doctor blanchar que hace algunos años las prótesis de silicona fueron el centro de una fuerte controversia en todo el mundo, pues se les hacía responsable por el desarrollo de cáncer de mama y la aparición de enfermedades inmunológicas como artritis, lupus, esclerodermia y miositis, todas ellas afecciones asociadas con el colágeno.

“De hecho, en Estados Unidos suspendieron su uso por varios años y sólo se les permitía en casos de reconstrucción debido a mastectomías (extracción total de la glándula mamaria) debido a cáncer de seno, por malformaciones mamarias congénitas o cuando había que sustituir una prótesis ya existente”.

La realidad:
A raíz de esta importante controversia se hicieron estudios tanto en Estados Unidos como en Europa, y hoy en día está comprobado que no hay una relación entre el uso de prótesis de silicona y el desarrollo de cáncer u otras enfermedades, especialmente las inmunológicas.

“Por esta razón, el año 2005 la Food and Drug Administration (FDA) dio su aprobación para que se utilicen nuevamente las prótesis de silicona, eso sí, bajo ciertas regulaciones”.

Mito 2: Las prótesis mamarias afectan la lactancia materna

Existen muchas falsas creencias con relación a de qué manera afectan las prótesis mamarias a la lactancia materna. Se llegó a pensar incluso que su contenido podía filtrarse a la leche materna y afectar su composición y, por ende, al bebé.

La realidad:
  “Una mujer puede lactar perfectamente teniendo una prótesis”, afirma el doctor blanchar. Y ello, independientemente de su componente: silicona o solución fisiológica, que son hoy en día las presentaciones más comunes en el mercado.

“Sin embargo sí puede suceder que la forma de la mama varíe, pues la glándula mamaria (con o sin prótesis) aumenta durante el embarazo y la lactancia y después disminuye una vez que la mujer deja de amamantar”.

Riesgo 1: Contractura capsular


Como una manera de defenderse, el organismo forma una cápsula alrededor de cualquier cuerpo extraño, de manera de encerrarlo y aislarlo. Las prótesis mamarias no son una excepción. Siendo un cuerpo extraño, el organismo reacciona ante ellas y busca aislarlas, y aun cuando las de tercera generación (las más utilizadas actualmente) son texturizadas el organismo tiende a formar una cápsula más fina.

Esta reacción normal del cuerpo comienza a ser un problema cuando la cápsula alrededor de la prótesis es demasiado gruesa y se endurece. “Es una complicación que produce mucho dolor y a veces deformación en la mama. Tal contractura puede presentarse en uno o ambos senos y en un tiempo variable; es decir, semanas, meses e incluso años después de la cirugía”.

Cómo prevenir el riesgo:
Lo que se recomienda es masajear los senos luego de la cirugía para prevenir que se forme una cápsula muy gruesa.

“Si la prótesis es colocada por detrás del músculo pectoral, él mismo, al contraerse, propicia el masaje”. En los casos en que la prótesis se coloca por delante del músculo, ésta queda más superficial y si ocurre la contractura capsular será más palpable y dolorosa, además de que la mama se verá deformada. Para evitarlo, es importante que la paciente esté pendiente de hacer los masajes según la indicación de su médico. Cuando la contractura capsular es un hecho, masajes más fuertes realizados por el cirujano pueden ayudar a suavizarla. En casos extremos (pero menos frecuentes) sería necesario reintervenir a la paciente para liberar la contractura o, en el peor de los escenarios, retirar las prótesis.

Riesgo 2: Problemas de cicatrización y exposición de la prótesis

“Cuando se hace una implantación de prótesis mamarias, se trabaja en una zona del tórax que puede dejar  cicatrices”, explica el especialista.

Señala que hay mujeres que desarrollan cicatrices queloideas y otras a las que apenas les queda una línea.

Cuando la prótesis se introduce por la areola de la mama y ésta es muy oscura, puede haber despigmentación y es posible que queden ciertas marcas. También cuando se hace por la axila
o el pliegue inferior del seno existe la posibilidad de que resulten cicatrices poco estéticas.

Otro riesgo es que la herida se infecte, e incluso se abra, y la prótesis se exponga. “En los pocos casos en que esto sucede, la prótesis se infecta por el contacto con el exterior y debe ser retirada”.

Cómo prevenir el riesgo: La mala cicatrización no puede ser prevenida ni anticipada. Puede incluso darse el caso de que una mujer cicatrice bien en una parte del cuerpo, pero muy mal en otra, por lo cual tampoco sirve de mucho hacer pruebas de cicatrización en otras zonas antes de hacer incisiones en los senos.

Sin embargo, no todo está perdido. Existe la opción de inyectar esteroides sobre la herida, lo cual podría favorecer una mejor cicatrización. “Masajes suaves y presión leve sobre la herida también podrían ayudar”.

Para prevenir la infección y apertura de la herida, como en cualquier otra cirugía, deben tenerse los cuidados de rigor: mantener la zona limpia y seca y tomar los antibióticos según las indicaciones del médico.

“Las mujeres fumadoras, por su parte, deben evitar el cigarrillo, pues la nicotina produce un efecto de vasoconstricción distal que incide en los bordes de la herida y puede afectar la correcta cicatrización”, advierte Barros.

Riesgo 3: Ruptura de la prótesis

Aunque el doctor blanchar  aclara que no es un riesgo muy común, puede suceder que la prótesis se abra y su contenido salga de ella, más que nada en casos de traumatismos muy fuertes y cuando la prótesis tiene ya varios años.

“Si se trata de una prótesis de solución fisiológica, puede suceder que el líquido se filtre hacia el organismo. Esto no tiene consecuencias para la salud, pues el cuerpo absorbe la solución sin ningún efecto, pero hay un riesgo estético, ya que la prótesis disminuye de tamaño, forma ondas en el seno y hace que éste se vea deformado”.

En los casos de ruptura de una prótesis de silicona, la complicación es local, pues el gel de alta cohesión se queda en el mismo sitio sin producir daños al organismo. “Existe en todo caso el riesgo estético, pues podría deformarse el seno, además de que puede haber dolor e inflamación”.

Cómo prevenir el riesgo:
Es recomendable evitar, en lo posible, golpes e impactos directos en la zona de los senos, con lo cual disminuye la probabilidad de ruptura.

Pero sin duda la mejor manera de prevenir que esto suceda es cambiando la prótesis por lo menos cada diez años. “Con el paso del tiempo, la capa que envuelve la prótesis se va haciendo cada vez más débil y aumenta el riesgo de que se rompa por un traumatismo fuerte”.

En todo caso, según explica el doctor blanchar, es recomendable cambiar la prótesis aun cuando no esté rota. “En diez años la mujer puede engordar y adelgazar, sobre todo si pasa por uno o varios embarazos. Estos cambios en el cuerpo, sumados al efecto de la gravedad, modifican la perspectiva de la mama, lo que hace conveniente sustituir la prótesis”.

Riesgo 4: Cambio en la sensibilidad de mamas y pezones


Cuando la prótesis se introduce a través de la areola puede haber por un tiempo trastornos de sensibilidad en el pezón. “Éste es un efecto temporal no muy común y que se revierte con el tiempo”.

Cómo prevenir el riesgo: No es posible evitar que esto suceda, pero al ser un efecto generalmente temporal, no tiene mayores consecuencias sobre la calidad de vida o la salud de la paciente.